Trasnacional caribeña gana derecho a extraordinario negocio con el agua en Baja California

El grupo trasnacional Consolidated Wather Corporation (CWC) LTD, con oficinas centrales en las Islas Caimán, ganó a través de su subsidiaria mexicana NSC Agua, el permiso ambiental del gobierno federal mexicano para construir en Playas de Rosarito la que considera la planta desalinizadora de agua de mar más grande del continente americano.

Javier Cruz Aguirre / A los Cuatro Vientos

El consorcio caribeño, con 40 años de experiencia en el ramo de la desalinización de agua marina en el mundo, ya está en tratos de vender agua potable al condado de San Diego, California, mediante una gestoría del diputado y empresario bajacaliforniano Jaime Bonilla Valdez.

La gestión para exportar agua potable del legislador Bonilla, que del 2000 al 2011 fue uno de los cinco directores del Distrito de Agua de Otay (Otay Water District), agencia pública de ingreso neutral que en 2010 reconoció al empresario y legislador mexicano como “Empresario del Año” y “Excelencia en Servicios Públicos”, incluyó cabildeo a favor de su ex representada californiana en la Secretaría de Infraestructura y Desarrollo Urbano del Estado (SIDUE) de Baja California y la federal Comisión Nacional del Agua (CONAGUA).

Las dos dependencias gubernamentales expresaron su interés en participar en la venta de agua potable de la planta desalinizadora en Playas Rosarito, obra que el Plan Estatal de Desarrollo del gobernador Francisco Vega Lamadrid considera prioritaria para el abasto de agua potable a la población de Baja California junto con las desalinizadoras de Ensenada y San Quintín.

Y el 23 de enero de 2015 funcionarios de la SIDUE confirmaron por escrito a la trasnacional el “interés” del gobierno de Baja California en participar del proyecto de venta de agua potable al Distrito de Agua de Otay.

Una investigación en las oficinas estatales y centrales de la SEMARNAT, la SIDUE, de Consolidated Wathe, la CONAGUA y el Distrito de Agua de Otay, revela que la Secretaría del Medio Ambiente y Recursos Naturales (SEMARNAT) emitió el dictamen ambiental a favor de la corporación en marzo de este año, y que lo presentó el 13 de mayo a la filial mexicana de la trasnacional.

AGUA CONSOLIDADA ROSARITO

Pero CWC, con presencia en ocho naciones donde posee 20 plantas desalinizadoras que producen 98.2 millones de litros diarios de agua potable y ganancias anuales netas por más de 500 millones de dólares, reporta en su página corporativa en internet que la autoridad federal le comunicó que tenía el permiso ambiental en febrero de 2015, por lo que a partir de esa fecha comenzó a difundir a nivel mundial su proyecto en Baja California.

En el portal cibernético de la SEMARNAT se informa a detalle el trámite que siguió el Manifiesto de Impacto Ambiental (MIA) que CWC, a través de su filial NSC Agua, S.A. de C.V., presentó en las oficinas centrales de la Dirección General de Impacto y Riesgo Ambiental (DGIRA).

NSC contrató a la empresa CISCO Consultores Ambientales de Ensenada, del ingeniero Enrique Noriega,  para la elaboración del manifiesto ambiental del proyecto “Planta Desalinizadora Rosarito, B.C.”, documentó que se concluyó y entregó al consorcio en abril del año pasado.

El 29 de mayo de 2014 el manifiesto se presentó a las oficinas de la DGIRA en la ciudad de México y ahí se analizó hasta el 29 de octubre, fecha en la que inició el proceso de elaboración de la propuesta de resolución.

Fue hasta el 26 de marzo de este año cuando la DGIRA envió a la firma de funcionarios responsables el dictamen de su resolución, y el 13 de mayo notificó y entregó el resolutivo a NSC.

De manera inusual, hasta el viernes 26 de junio el portal de la SEMARNAT no subió copia digital de la resolución para consulta ciudadana,  y tampoco incluyó el resolutivo en los números de la Gaceta Ecológica de la DGIRA correspondientes al periodo 7 de mayo al 17 de junio de 2015.

AGUA CONSOLIDADA ISLAS CAYMAN

Para el 13 de mayo, el consorcio CWC, cabeza de seis compañías subsidiarias y afiliadas en el Caribe, los Estados Unidos y Asia, anunciaba en su portal cibernético la consolidación de su alianza con NSC Agua al 50 por ciento.

La empresa mexicana a su vez aceptaba ser una de las filiales de Consolidated Water Co. Ltd., y afirmaba que su planta en Rosarito, capaz de convertir en agua potable el agua de mar que utiliza la Comisión Federal de Electricidad (CFE) para el enfriamiento de los condensadores de la planta termoléctrica “Presidente Juárez”, será la desalinizadora más grande de América.

Esto porque la planta, una vez que concluya con todas sus etapas de construcción y operación, podrá producir 378 millones de litros (100 millones de galones) diarios de agua potable por sistema de ósmosis.

Por su parte, el Distrito de Agua de Otay, en diversas minutas de reuniones informativas y del consejo de directores, ya había revelado que en diversas fechas, a partir de diciembre de 2010, conoció del proyecto de NSC en Rosarito.

En la minuta de algunas de esas reuniones se dejó constancia del papel que desde 2010 juega el ingeniero Bonilla Valdez, acciones que aceleró luego de ser electo diputado federal de minoría por Baja California en 2012, en que incluso destinó un equipo humano especial para cabildear ante la SIDUE estatal y la CONAGUA federal, la conveniencia de reunirse con directos de CWC, de NSC Agua y el Distrito de Agua de Otay y llevar agua potable de la desalinizadora de Rosarito al condado de San Diego, California.

Con el permiso ambiental de la SEMARNAT en su poder, la trasnacional caribeña y el gobierno estatal y federal mexicano están por anunciar la cristalización de su asociación en el negocio del agua potable.