Viene La Muerte cantando, por entre la nopalera…

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Cada día dos de noviembre

cantamos a nuestros muertos

y aunque el suelo nos retiemble

les escribimos sus versos.

Manuel Figueroa* / A los 4 Vientos

 

Y en qué quedamos pelona, me llevas o no me llevas…

Este Pueblo tan aguantador

que muchas cosas soporta

elige a su gobernador

de entre el material de horca.

No le temo a La Muerte, más le temo a la vida…

Calavera huertista. Posada.

Desde Mérida a Ensenada,

es grande la pestilencia,

o limpiamos a conciencia

o nos carga la chingada.

 

 

Calavera vete al monte…

Digamos que por principio

aunque suene a perogrullada

o limpian el municipio

o nos lleva la tiznada.

 

 

No señora porque espanto…

Llévate a los gobernadores,

que por el pueblo hacen nada,

y que son de cada estado, señores

de horca, cuchillo y pernada.

 

Yo Señora…al camposanto.

Recurrir al Presidente

nunca sirve de gran cosa,

pues “El Preciso” nos miente

y lo controla su esposa.

 

Pero lo que es a mí, a mí…las calaveras me pelan los dientes

Nos quedan los diputados

y su casta tan casposa,

nunca han dado resultados

y sirven solo para mala cosa.

Ven Muerte tan escondida…

Aunque haya quien todavía

confía en los senadores,

averigüemos un día

sí están vivos los señores.

 

Que no te sienta venir…

Ven Muerte, muy despacito

el Pueblo te necesita,

para que, con tu guadaña,

les cortes la cabecita.

Son muchos ya los ladrones

que viven del presupuesto,

llévate a estos cabrones

que brincan de puesto en puesto.

Y que el placer de morir…

También Santita Huesuda

te pedimos -si se puede-

que te lleves con premura

a narcos y sus guaruras.

 

No me vuelva a dar la vida.

Como saldo te pedimos,

por el bien de mucha gente,

que por favor no permitas

que gane “la independiente”

 

Y ya que estamos en eso,

Muerte Santa, virgencita;

llévate al que sin seso,

votar piense por Margarita.

Si La Muerte pisa mi huerto…

Hasta aquí Santa Señora

terminan mis peticiones,

pero no pienses que olvido

a los Duarte y muchos cabrones.

¡Todos merecemos abundancia!

Imagen de portada: La Catrina, de José Guadalupe Posada.

MANUEL FIGUEROA 2* El autor es campesino, normalista rural, oceanólogo, maestro en ciencias en oceanografía física y doctor en física del medio ambiente.

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