Verdades a medias

Comparte en redes sociales

México está mejor que hace cinco años, dijo Enrique Peña Nieto, este fin de semana pasado,  durante su Quinto Informe de Gobierno. Habló de cómo en el país hay menos pobres. Pero, ¿qué tan cierto es lo que presume el mandatario federal? 

Álvaro de Lachica y Bonilla* / A los 4 Vientos

El Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval) informó que el número de mexicanos con carencias sociales disminuyó y con ello, la pobreza multidimensional. Hasta ahí, el presidente tiene razón, pero los datos del ingreso de las familias hace que la frase de Peña Nieto sea engañosa.

La población vulnerable a vivir en pobreza por carencias sociales pasó de 28.6% en 2012 a 26.8% en 2016. Eso lo presumió el presidente. Pero la población vulnerable a vivir en pobreza por ingreso aumentó: de 6.2% en 2012 a 7.0% en 2016.

Esto, pese a que la Encuesta Nacional de Ingresos y Gastos de los Hogares (ENIGH) 2016, refleja que el ingreso promedio trimestral de los hogares mexicanos subió 2.1% entre 2014 y 2016. Esta es una verdad a medias. Para hablar de pobreza, el presidente combina mediciones. Primero habla de porcentajes de población que son pobres y luego menciona a millones de mexicanos en pobreza extrema, lo que le permite omitir datos que le dan una cuchareada a su informe.

El porcentaje de mexicanos en condición de pobreza es de 43.6% en 2016, el porcentaje más bajo desde que se tiene la medición, en 2010. Pero en millones de personas, el logro de Peña Nieto para reducir la pobreza ya no lo es tanto: en 2016 hay más pobres que en 2012, cuando entró al gobierno, e incluso que en 2010. Una última precisión: la medición data de 2010, es decir, cuando se refiere a “toda la historia”, en realidad habla de los últimos años.

Meme de Peña Nieto que circula en redes sociales sobre la conversación del presidente con un actor que representa el papel de un exitoso productor agroecuario y que resalta para el spot presidencial del Quinto año de gobierno peñista los “éxitos” del actual sexenio en el campo mexicano. Foto: internet/ SinEmbargo

Es  cierto  que en su administración se han creado puestos de trabajo. Pero  los datos muestran que el presidente sólo presume la cantidad de empleos creados y no la calidad de éstos: salarios precarios, subempleo, malas condiciones para los trabajadores y sin afiliación a servicios de salud.

El salario mínimo de los mexicanos creció desde los 73 pesos diarios en diciembre del 2016 a 80 pesos para este 2017, el mensaje de Peña, dice que ese aumento salarial, más el acumulado en este sexenio, es histórico y que, gracias a ello, las familias mexicanas ahora pueden comprar más. Pero es falso que haya mejorado el poder de compra de los mexicanos y tampoco es cierto que el salario acumula una recuperación histórica.

Tomando en cuenta el poder de compra, el salario mínimo es una vergüenza, ya que de entrada no cumple, ni remotamente, con ser suficiente para satisfacer las necesidades normales de un jefe de familia, en el orden material, social y cultural, y para proveer a la educación de los hijos. ¿Con 80 pesos diarios? ¡Sí, cómo no! El salario mínimo en México resulta literalmente mínimo, pero no es lo que según la teoría del salario mínimo debería de ser: una cantidad de dinero con el suficiente poder de compra para que quien lo recibe pueda, por lo menos, satisfacer correctamente sus necesidades básicas, algo que con 80 pesos diarios, y dados los precios actuales, resulta imposible.

Según la clasificación del Coneval, en 2010, 2012, 2014 y 2016, padeció pobreza extrema, respectivamente, 11.3, 9.8, 9.5 y 7.6 por ciento de los mexicanos. Para los mismos años padeció  (sin adjetivos) 46.1, 45.5 46.2 y 43.6 por ciento de la población de este país. Si bien es cierto que en ambos casos, pobreza extrema y pobreza (sin adjetivos), los resultados de 2016 fueron los mejores desde 2010, los mismos son una vergüenza, sobre todo si analizamos, uno, el porcentaje de la población que padece pobreza por no ser capaz de generar un ingreso suficiente para poder comprar la canasta básica alimentaria, 17.50 % y, dos, el porcentaje de la población que padece pobreza por no ser capaz de generar un ingreso suficiente para poder adquirir la canasta básica alimentaria y la canasta básica no alimentaria, ¡50.60 %!, lo cual quiere decir que la mitad de los mexicanos no es capaz de contar con un ingreso que le permita comprar, gracias a su trabajo, los bienes y servicios indispensables para poder satisfacer correctamente sus necesidades básicas, que son aquellas que, de quedar insatisfechas, atentan contra la vida, la salud y la dignidad del ser humano.

Imagen de portada: pérdida del poder adquisitivo del salario mínimo. Foto: internet/SinEmbargo

ALVARO DE LACHICA* Álvaro de Lachica y Bonilla. Representante en Ensenada de la Comisión Ciudadana de Derechos Humanos del Noroeste, A.C.

andale94@gmail.com

 


Comparte en redes sociales