Trabajo agrícola, migración y resistencia cultural: el mosaico de los “Campos del Norte”

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“Se puede ver la vida de trabajo de una persona a través de sus manos, los callos, las cicatrices y también las caras, qué expresión tiene una persona cuando la miras a los ojos”

Iván Gutiérrez / A los 4 Vientos

Los campos del norte, un libro sobrio, digno y complejo que retrata la vida agrícola de los migrantes en Estados Unidos con todos sus matices. La mirada detrás de cada fotografía que lo integra busca provocar, cuestionar, exhibir que la comida que llega a nuestros hogares implica sudor y trabajo, y evidenciar a la par que la lucha de los trabajadores migrantes sigue adelante:

“Se trata de ver a los retratados no sólo como víctimas, sino también como actores políticos, como gente capaz de resistir desde muchísimos frentes. Es una resistencia social, cultural, política, que busca reivindicar los derechos que personajes como Trump quieren aplastar”, comentó el responsable de tantos disparos fotográficos.  

David Bacon, fotoperiodista, hombre de mirada profunda y corazón gigante, activista por los derechos migrantes en Estados Unidos y fotógrafo desde los 20 años, inauguró el viernes pasado la exposición “Los campos del norte” en la Galería 184. Acompañado por personalidades como el fotógrafo Enrique Botello y el líder jornalero Fidel Sánchez, Bacon presentó una serie de fotografías que forman parte de un libro con el mismo nombre, mismo que se distingue por integrar más de 300 fotografías y 50 historias de vida de los trabajadores del campo.

Con el objetivo de profundizar más al personaje detrás de la obra expuesta y conocer el fondo de las fotografías expuestas en la Galería 184, en 4vientos nos dimos a la tarea de conversar con David Bacon, diálogo que a continuación se presenta íntegra.

 

 ¿Quién es David Bacon y cuáles son los temas que más ha trabajado? ¿Cómo fue que llegó al tema de los trabajadores agrícolas en Estados Unidos?

Yo empecé a tomar fotos desde antes de cumplir los 20 años, pero por diversas razones la dejé por muchos años. Tuve mi primera hija y me puse a trabajar en una fábrica, donde comencé a trabajar con los sindicatos, por ejemplo la Unión de Trabajadores Campesinos, de César Chávez, con quien colaboré varios años.

Gracias a eso aprendí mucho de la gente que vive en zonas rurales, del trabajo agrícola y la cultura mexicana en Estados Unidos. Me enseñaron español y comencé a conocer todo lo que implica la migración. Hablando con la gente comencé a preguntarme por qué llegaba tanta gente a California, qué pasaba en los lugares de los que venían y de dónde venían. Ese fue el comienzo de un proceso de aprendizaje.

En los 70´s comencé mi activismo en favor del movimiento pro-migrante, y en los 80´s, después de varios años, decidí trabajar como fotoperiodista  y comencé a tomar fotografías de los movimientos sociales, las huelgas, las manifestaciones a favor de los migrantes. Así comencé a tratar de documentar todo el proceso de la migración, y publiqué un libro que se llama “Comunidades Sin Fronteras”, con 180 fotografías y 52 narrativas de migrantes.

Foto: David Bacon

La primera vez que vine a San Quintín fue en los años 90, tiempo en que conocí a la activista Beatriz Chávez y Julio Sandoval, a quien entrevisté cuando estuvo en el Cereso.

Podría decirse que este libro es el resultado de todo ese proceso. Claro que lo más difícil de publicar un libro es que tienes que limitar mucho tu material, el libro de hoy tiene 300 fotos, en este caso el tema se enfocó en las fotografías tomadas en Estados Unidos. Empiezo en el sur de California, con migrantes que cruzan por Mexicali y llegan al Valle Imperial a trabajar, y desde ahí el libro va hacia el norte, porque la cosecha (al igual que la migración) comienza al sur y recorre toda la costa. El libro está dividido en zonas geográficas, y va de California a Washington, incluyendo algunas fotos de Carolina del Norte y Nueva Jersey.

La fuerza laboral en los campos, desde la frontera con México hasta la frontera con Canadá, viene de los mismos pueblos de Oaxaca, es un flujo de gente, gente que está trabajando en California o Washington ya tiene años de experiencia trabajando en San Quintín, tienen una red de familiares.

 

¿Qué es lo que más le interesa retratar con sus fotografías? El trabajo, la migración y las familias obreras están plasmados en su obra, ¿qué es lo que busca al exhibir estos mundos?

Quiero que quienes ven las fotos sientan cómo es el trabajo en el campo, viendo a una mujer o un hombre cortando lechuga, pizcando fresa, cómo se sienten los trabajadores después de 8 horas de trabajo intenso. Entonces estoy tratando de retratar muy de cerca a los trabajadores para se pueda ver su cuerpo, sus manos, que nos muestran el proceso de trabajo.

Yo pienso que se puede ver la vida de trabajo de una persona a través de sus manos, los callos, las cicatrices y también las caras, qué expresión tiene una persona cuando la miras a los ojos.

Sin embargo, no me gusta la idea de hacer un retrato parcial, porque hay gente que trabaja en el campo que se siente muy feliz de estar afuera trabajando en un ambiente a veces muy bonito. Entonces les gusta su trabajo, a pesar de que hay aspectos muy pesados.

Es una combinación, por eso también es importante tener 300 fotos, porque estamos tratando de exhibir un mosaico con el que se puedan ver matices, colores, sombras, dolores, alegrías, un lienzo con toda la complejidad que merece la vida humana. Entonces tengo fotos de las expresiones culturales, las danzas, la guelaguetza, pero también hay fotos de gente que vive en un cerro celebrando la misa, el retorno del trabajo, los momentos familiares, las condiciones de vivienda, unos debajo de un árbol, otros apretados en un cuarto.

 

¿Este trabajo se realizó desde una perspectiva etnográfica? ¿De qué forma colaboró COLEF con este proyecto?

Yo trabajo con organizaciones de la misma comunidad, como el Frente Indígena de Organizaciones Binacionales, o los abogados que ayudan a los migrantes con casos legales como violaciones laborales, con el nuevo sindicato de Washington.

Entonces uno de los propósitos de las fotos es dotar de fuerza a esos movimientos, y que los trabajadores las puedan usar para sus propios fines. Esta intención abre muchas puertas, me permite conocer a la gente, ellos mismos me llevan a las comunidades, ellos tienen sus propias opiniones de qué debe ser documentado: tratamos de trabajar de una manera colaborativa.

A través de los años he participado en diversos seminarios en COLEF, conozco a varios académicos de la institución. Hace 3 años COLEF hizo una conferencia que se llamó “El Gran México”, para la que me pidieron imágenes donde se mostrara a los trabajadores del campo en los Estados Unidos, porque la idea de El Gran México es que este país trasciende fronteras, porque con 10% de los mexicanos viviendo en Estados Unidos, México existe más allá de sus límites geográficos.

Entonces queríamos tener esa exhibición mostrando a México en el exterior, y decidimos hacerlo exhibiendo especialmente trabajo de campo, porque es el trabajo principal. Esa exhibición la hicimos en el muro, y COLEF la nombró “En los campos del Norte”. Después de la exhibición le pregunté al Colegio si querían publicar un libro, y ellos dijeron que sí, y desde entonces comenzamos a trabajarlo, recopilando historias de vida de quienes aparecen en las fotografías.

En el libro podemos oír las voces y mirar las vidas de los trabajadores. El libro es totalmente bilingüe, para que la gente pueda leerlo desde ambos lados de la frontera. Además, el libro es una co-publicación, porque COLEF lo trabajó junto con una universidad en California, es un proyecto binacional, digamos que es nuestra respuesta a Trump.

¿Cómo se siente con la publicación del libro, después de haber invertido tanto tiempo y esfuerzo en su realización?

Pues bastante cansado, para empezar, pero también muy animado, muy entusiasmado, hemos ido haciendo eventos como éste en los dos lados de la frontera, queremos exhibirlo en la mayor parte de lugares posibles. La exposición de aquí de Ensenada ha sido increíble, sobre todo por la participación de Fidel Sánchez y los jornaleros de San Quintín.

Queremos organizar una exhibición y presentación del libro en San Quintín, y yo pienso que es una idea magnífica. Creemos que si lo hacemos, mucha gente va a reconocer a sus propios familiares en las fotos, a sus amigos en “el otro lado”. Y es lo que queremos, porque este proyecto pertenece a la gente. 

La exposición de David Bacon permanecerá en exhibición en la Galería 184 hasta el sábado 8 de octubre. La entrada está abierta al público en general. 


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