Sempra Energy va por su octavo negocio en BC. Pretende instalar un centro de almacenamiento de energía con baterías de ion litio

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La Secretaría del Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat) inició el pasado 10 de marzo la evaluación ambiental del proyecto “Sistema de Almacenamiento de Energía Eléctrica Volta de Mexicali”, por medio del cual la transnacional Sempra Energy, a través de su filial Sempra Infraestructura, pretende instalar millones de baterías de ion de litio en las cuales almacenar hasta 500 megawatts (mw) de electricidad que se consumirán en el sur californiano.

 

Portada del proyecto (Captura de pantalla).

 

Javier Cruz Aguirre / 4 Vientos

Foto destacada: La oficina matriz de Sempra Energy en San Diego, California (Street).

 

Ensenada, B.C., México, martes 5 de abril del 2022.- La energía que reservará la empresa de origen estadounidense con la mayor participación energética privada en México, se generará en parques solares y eólicos que Sempra y sus subsidiarias construye en el Valle Imperial, California, y tendrá una inversión de 700 millones de dólares; es decir, aproximadamente 14 mil 700 millones de pesos.

Para justificar el proyecto, Sempra Infraestructura, empresa a la cual se fusionó Infraestructura Energética Nova (IEnova) en noviembre del 2021, citó en su Manifiesto de Impacto Ambiental (MIA) el Plan Estatal de Desarrollo de Baja California 2020-2024.

En ese documento, el gobierno morenista de Baja California reconoce la importancia de favorecer el crecimiento económico en armonía con el medio ambiente para que (sic.) “inversionistas 100 % privados eligieran a Baja California como un área estratégica de oportunidad […] como es el caso de la empresa IEnova […]”.

Por eso, la compañía subsidiaria que dirige Justin Bird, actual director general de Sempra LNG, presume la apertura que el gobierno de Baja California guarda hacia la iniciativa privada, por lo que Sempra Energy “trae al país (México) parte del mercado del que este Proyecto y su Promovente son partícipes”.

Al respecto, en un comunicado luego de la fusión de IEnova el 3 de noviembre pasado, Bird anunció que las inversiones de Sempra Infraestructura en México incluyen más de 7,000 kilómetros de gasoductos de transporte y distribución de gas natural, más de 1,500 megawatts de energía limpia, 12 millones de toneladas por año de licuefacción de gas natural en operaciones, “además de una plataforma de crecimiento de infraestructura energética líder en Norteamérica”. 

 

Y destacó: “Sempra Infraestructura está bien posicionada para continuar el desarrollo de infraestructura energética de gran escala. Planeamos aprovechar ese impulso innovando y explorando oportunidades en nuevas tecnologías, mientras apoyamos las necesidades energéticas de nuestros clientes en Estados Unidos, México y en todo el mundo”.

Igualmente, destacó que Dan Brouillette, ex secretario de Energía de Estados Unidos, se unió a la junta ejecutiva de Sempra Infraestructura con el cargo de presidente.

Se trata de una política laboral que a Sempra Energy le rindió excelentes frutos en México cuando incluyó en su nómina, en una práctica inmoral y falta de ética conocida como “Puerta Giratoria”, a personajes de la talla de Luis Téllez (exsecretarios de Energía) y Carlos Ruiz Sacristán (ex director de Petróleos Mexicanos y Secretario de Comunicaciones y Transportes), ambos del sexenio que presidió el priista Ernesto Zedillo Ponce de León, primer benefactor de la transnacional energética que tiene su matriz en San Diego, California.

En el caso de Brouillette, tiene experiencia en los sectores público y privado de su país. Ha librado actividades de liderazgo clave en USAA (United Services Automobile Association, un consorcio de servicios bancarios, de inversión, pensión y seguros para más de 13 millones personas que sirven, o sirvieron en las Fuerzas Armadas de los Estados Unidos.

Asimismo, brindó servicios a la multinacional Ford Motor Company y a diversas agencias gubernamentales federales y estatales de los Estados Unidos.

Por su parte Tania Ortiz Mena, ex directora general de IEnova, fue nombrada presidente de Sempra Infraestructura para México y presidente del grupo de Energías Limpias e Infraestructura Energética, desde donde dirige los negocios de generación de energía, así como el transporte y distribución de gas natural y terminales de almacenamiento de combustible en Norteamérica.

 

Captura de pantalla.

 

¡LO QUIERO TODO!

En el caso del proyecto Energía Eléctrica Volta, que busca tener una vida comercial útil de 25 años luego de su etapa de 35 meses de construcción, sería la octava infraestructura energética que Sempra Energy posee en Baja California desde la presidencia de Ernesto Zedillo. Esto si obtiene ahora los permisos del gobierno que preside Andrés Manuel López Obrador.

Esas instalaciones son las siguientes:

1.- Energía Costa Azul: Originalmente una planta regasificadora de gas natural licuado que se ubica a 20 kilómetros al norte de la ciudad y puerto de Ensenada, con capacidad de procesar diariamente hasta mil millones de pies cúbicos de gas natural. El año pasado, el gobierno de López Obrador le concedió todos los permisos para que dejara de ser una planta que regasificaba gas natural licuado, a otra que lo licuará y congelará para su exportación al mercado asiático a partir del año 2024.

2.- Energía Sierra Juárez: Parque de energía eólica en poco más de 294 mil hectáreas que abarcan cuatro grandes extensiones de la Sierra de Juárez (Jacumé, La Rumorosa, Cordillera Molina y Sierra de Juárez), superficie que el gobierno de Felipe Calderón Hinojosa le concesionó por 20 años y en donde Sempra podrá producir, con hasta mil aerogeneradores, mil 200 megavatios de energía eléctrica que exportará al suroeste de los Estados Unidos.

3.- Gasoducto Bajanorte: Sistema de transmisión de gas natural, de 30 y 42 pulgadas de diámetro. Está compuesto por dos gasoductos que en total miden 300 kilómetros de longitud, así como una estación de compresión de 30 mil caballos de fuerza en Los Algodones, Mexicali. Actualmente, abastece gas natural a las plantas de ciclo combinado de la propia Sempra y a la transnacional española Intergen, y hará lo mismo con dos plantas más que la Comisión Federal de Electricidad (CFE) construirá en Mexicali y San Luis Río Colorado, Sonora.

4.- Ecogas Mexicali: Ganó la primera licencia otorgada en la historia a una empresa privada para construir un sistema de distribución de gas natural en México. El sistema, ubicado en Mexicali, comenzó sus operaciones en 1997 y brinda servicio a más de 35 mil usuarios residenciales y comerciales. La empresa provee gas natural a más de 100 clientes en los sectores bajacalifornianos de la industria del vidrio, acero, papel, automotriz y electrónicos, y cuenta con una red de distribución de más de 450 kilómetros en gasoductos de gas natural.

5.- Transportadora de Gas Natural de Baja California (TGN): Es propietaria y opera 47 kilómetros del ducto de transporte de gas natural de 30 pulgadas de diámetro. Puede transportar hasta 800 millones de pies cúbicos de gas por día e inicia en la interconexión con el sistema de Gasoducto Bajanorte en el área de Tijuana. Puede enviar el gas hacia la interconexión con el sistema de San Diego Gas & Electric (subsidiaria de Sempra Energy en California), en la frontera internacional en Otay Mesa, California, o hacia la Central Termoeléctrica Presidente Juárez de la Comisión Federal de Electricidad (CFE) en Playas de Rosarito.

6.- Terminal Baja Refinados de Ensenada: Situada en el predio de Sempra Enegy en Costa Azul / Centro Energético La Jovita, la obra permitirá a las transnacionales Chevron Corporation y British Petroleum (BP) almacenar en una primera etapa un millón de barriles de gasolinas y diésel -500 mil cada compañía- para surtir sus gasolineras en Baja California y parte noroeste de Sonora.

7.- Termoeléctrica de Mexicali: Sempra opera una central termoeléctrica de ciclo combinado en la Colonia Progreso, de Mexicali, capaz de producir 600 megavatios de electricidad con dos turbinas que funcionan con gas natural que la misma trasnacional abastece.

 

Captura de pantalla.

 

¿DE QUÉ VA?

Son precisamente 13.43 hectáreas que se ubican dentro del predio que actualmente ocupa la planta termoeléctrica de Mexicali, propiedad que Sempra Infraestructura administra con su filial Termoeléctrica de Mexicali, S. de R.L. de C.V. (TDM), en donde se propone construir y operar el Sistema de Almacenamiento de Energía en Baterías, también conocido como Battery Energy Storage System o BESS.

La potencia total de 500 MW estará dividida en tres etapas -100, 150 y 250- que se almacenarán en baterías de tipo Litio níquel manganeso óxido de cobalto (NMC), o litio-ferrofosfato (LFP), contenidas en diversos tipos de celdas

En ese contexto, considerando los dos tipos potenciales de batería a utilizar, la estrategia de aumento a lo largo de la vida útil del proyecto consiste en usar tres millones 286 mil 920 del tipo LFP, y 11 millones 397 mil 120 del tipo NMC.

Igualmente, TDM propone instalar una subestación eléctrica y una línea de transmisión que interconecte la nueva infraestructura con la subestación existente en la termoeléctrica de Mexicali desde el año 2003.

Por tratarse –las baterías de ion litio- de un material de almacenamiento y manejo peligroso, según la clasificación hecha desde 2020 por la Asociación General del Sector de Seguros de Alemania, así como en estudios del Pacific Northwest National Laboratory (PNNL) y de la National Fire Protection Association (NFPA, que reúne a más de 40,000 individuos representando más de 100 países), todas de los Estados Unidos, TDM dedica varias páginas de su solicitud a exponer las medidas de seguridad que instalará en la planta para evitar incendios y explosiones.

Enumera y describe, entre otros, nueve sistemas de seguridad y protección a la planta:

1.- De fuente de energía ininterrumpida o Uninterruptible Power System (UPS); 2.- de administración de baterías o Battery Protection Unit (BPU); 3.- de Gestión de Baterías o Battery Management System (BMS); 4.- de Enfriamiento;  5.- de protección contra incendio; 6.- de gestión térmica; 7.- de acondicionamiento de energía; 8.- de gestión de la energía; y 9.- Unidad de protección de baterías.

 

Las siete zonas de almacenamiento de las baterías de ion litio (Captura de pantalla).

 

¿SE NOS OLVIDÓ SAN ANDRÉS?

Aparentemente, la consultora ambiental que hizo el Manifiesto de Impacto Ambiental para Sempra –identificada en el estudio con las iniciales ERM (la multinacional Environmental Resources Management que encabeza el consorcio ERM International Group Limited constituido además por las mega consultoras ambientalistas KKR & Co. Inc., OMERS y AIMCo)-, soslayó información relativa a la posible presencia de áreas sísmicas asociadas a la Gran Falla de San Andrés, la cual ha generado temblores de magnitud superior a 6 grados en diversos polígonos de la región.

Esto es importante porque de acuerdo con información de la NFPA, la Asociación General del Sector de Seguros de Alemania y el PNNL, un movimiento imprevisto y violento de tierra puede provocar que las baterías de litio colapsen y generen accidentes que pueden incluir incendios y explosiones de diversa intensidad.

Además, la Asociación Nacional de Protección contra Incendios (NFPA, por sus siglas en inglés) determinó que las causas de incendio en baterías de litio son diversas, en muchos casos debidas a los propios procesos en el interior de la batería, como:

1.- Sobrecarga eléctrica durante las fases de cargas y descarga. 2.- Cortocircuitos internos provocados por daños en los separadores, ya sean mecánicos, químicos o térmicos. 3.- Fuga térmica por envejecimiento en las celdas.

En el último escenario, explicó la asociación en un reporte del 2020 sobre los riesgos del almacenamiento de este tipo de baterías, se produce la evaporación del electrolito, aumentando la presión en la celda con riesgo de producir el estallido de la cubierta.

 

“El electrolito que sale en forma de vapor es inflamable y puede encenderse al entrar en contacto con una fuente de ignición, como una llama abierta, una chispa o una superficie caliente, provocando una reacción en cadena”, indica el documento.

 

En cualquier caso -destaca-, el punto de no retorno se denomina “embalamiento térmico” que es el fallo interno a nivel de celda, el cual desencadena un proceso de degradación autoacelerado a causa del calor generado, con el resultado final de explosión y/o incendio.

“En definitiva –concluye la NFPA-, se trata de un riesgo muy importante y generalizado que debe ser tenido en cuenta durante la fase diseño de los sistemas de protección contra incendios, y de la propia sala que albergará las baterías”, que en el caso del proyecto “Volta de Mexicali” se convertirá en siete zonas de almacenamiento eléctrico.

Estos riesgos en el manejo y acumulación de baterías de ion litio han limitado la construcción de plantas semejantes en la Unión Americana, aunque nuevas regulaciones legislativas y la transformación masiva hacia un mayor uso de energías alternas y baterías de ion litio a escala mundial, hacen prever a la Asociación de Almacenamiento de Energía de Estados Unidos (ESA, por sus siglas en inglés) que para el año 2030 aumentará la instalación de almacenamiento de energía en su país hasta llegar a 100 gigavatios (GW), cuando todavía en 2017 se proyectaban para esa fecha sólo 35 GW.

De hecho, en el Condado de Monterrey, California, bajo estricta supervisión de la Comisión de Planificación de la jurisdicción estatal y tras tres años de trámites ambientales, legales y de seguridad, actualmente se construyen dos mega proyectos de almacenamiento de baterías que involucrará energía fotovoltaica y eólica.

La primera incluye a las corporaciones Tesla y Pacific Gas and Electric (PG&E), con una capacidad inicial de 730 megawatts y hasta un máximo de 1,095 (un GW), para ser una de las plantas de almacenamiento más grandes en su tipo a nivel mundial; y la segunda, que encabeza la trasnacional texana Vistra Energy en un terreno que pertenece a la compañía eléctrica Dynegy, en donde se acumularán mil 200 megawatt (1.2 GW) de electricidad.

 

La planta (próximamente) de licuefacción de Sempra en el paraje Costa Azul

 

LOS DAÑOS, LOS ACUERDOS

De momento, Sempra Infraestructura centró su solicitud de permiso ambiental a su nuevo negocio en Baja California, en los temas de compensación y de mitigación compensatoria “dentro de un complejo energético que ya ha sido impactada y delimitada” por su planta termoeléctrica en Mexicali.

A cambio de un impacto evidentemente positivo -para la transnacional- en materia económica, a la sociedad bajacaliforniana le dejará 12 “impactos negativos directos”. Son los siguientes:

1.- Incremento de las emisiones a la atmósfera. 2.- Alteración de la calidad acústica; 3.- Modificación de la estructura de suelo (erosión). 4.- Modificación de la calidad del suelo. 5.- Modificación de la calidad del agua. 6.- Modificación de la tasa de infiltración del acuífero.

Asimismo: 7.- Modificación de una sección de una corriente de agua superficial intermitente. 8.- Reducción de la cobertura vegetal. 9.- Alteración de la abundancia de palo fierro (Olneya tesota). 10.- Reducción de hábitat (zonas de tránsito y refugio) para la fauna (incluyendo especies sensibles).

Finalmente: 11.- Reducción en la calidad visual del paisaje. 12.- Potencial aumento en los riesgos laborales.

 

Afirma el manifiesto: “Se prevé que, con las medidas de prevención y mitigación que conforman el Programa de Vigilancia Ambiental propuesto en el Capítulo 6 de esta evaluación, parte de los impactos serán minimizados, controlado o compensados”.

 

Los gobiernos federal y estatal ya expresaron su interés por aceptar la “estrategia para la conservación” planteada por Sempra “mediante la aplicación de acciones de compensación ambiental y de mitigación compensatoria”.

Por ello Kurt Ignacio Honold Morales, titular de la Secretaría estatal de Economía e Innovación  (antes de Economía Sustentable y Turismo / SEST), priista y socio empresarial del magnate Jorge Hank Rhon, acepta que a cambio de los impactos negativos directos que TDM provocará con su nuevo proyecto en Mexicali, la transnacional sandieguina deberá considerar la conducción y/o elaboración de diversos estudios y servicios técnicos que permitan un sustento técnico para impulsar la declaratoria del ecosistema de humedal y de dunas costeras de La Lagunita (en la ciudad de Ensenada) como un Área Natural Protegida.

 

“Toda vez que mediante la protección de este sitio –La Lagunita- se promueve la conservación de los humedales en Baja California”, explicó el poderoso consultor ambiental de Sempra Energy, ERM.

Finalmente, el gobierno morenista consideró –y así quedó asentado en el manifiesto ambiental- que el proyecto “podrá sumar recursos al fondo ambiental para la conservación del Cóndor de California, como medida de mitigación compensatoria para sustentar la operación de esta importante iniciativa de conservación del Cóndor de California y de su hábitat”, tanto dentro como fuera del polígono del Parque Nacional Sierra de San Pedro Mártir.

De todos estos acuerdos, que son la marca de “gestoría social” que Sempra Energy aplica exitosamente en México para sacar adelante todos sus proyectos desde que era presidente Ernesto Zedillo Ponce de León, quedó constancia por escrito.

El 8 de julio de 2021, siendo todavía gobernador de Baja California el morenista Jaime Bonilla Valdez, el titular de la hoy desaparecida SEST –Mario Escobedo Carignan-, extendió el oficio SES/SDS/DPACC/TIJ/3137/2021 a favor del Proyecto.

Ni la nueva gobernante Marina del Pilar Ávila Olmeda, ni el nuevo titular estatal de Economía, Kurt Honold, han dado reversa al nuevo pacto con Sempra Energy.

 

Y en todo caso, para la transnacional, “esta estrategia se encuentra alineada a los diferentes mecanismos que SEMARNAT y sus órganos desconcentrados (ASEA -Agencia Nacional de Seguridad Industrial y de Protección al Medio Ambiente del Sector Hidrocarburos- y CONANP -Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas-) han promovido para impulsar programas de conservación ambiental y desarrollo sustentable”.

 

Es de esperar que estas antiguas alianzas entre Sempra y las autoridades mexicanas permitan a la transnacional ampliar su presencia dominante en el sector energético de Baja California.

 


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