SALTO CUÁNTICO: Sí hay culpables

Dantesco, horrible, no se me ocurren otras palabras para los eventos ocurridos en la toma clandestina del ducto en el estado de Hidalgo. También es absurdo perder la vida o comprometer una existencia minusválida para recuperar unos cuantos litros de gasolina.

José Luis Treviño Flores/ A los 4 Vientos

El mínimo sentido común te dicta correr de un lugar donde se derrama un combustible altamente volátil y tóxico. Pese a ser un artículo de necesidad de movilidad en ruedas, no es un artículo de primerísima necesidad vital para la existencia. Dependemos de la gasolina para trasladarnos de un lugar a otro, trabajo, escuela, esparcimiento, pero nadie debe morir por poseerla.

La tragedia ocurrida es consecuencia principalmente por la enorme corrupción generada desde muy arriba para ordeñar el producto y sacar jugosas ganancias, años de impunidad y una didáctica torcida respecto de enseñar a robar en todos los niveles como una práctica cotidiana ‘sin consecuencias’. El grado de osadía para enfrentar a un ‘monstruo’ indescifrable en su comportamiento fuera del tubo que lo contiene con la única ‘protección’ de un trapo en la boca para minimizar los gases tóxicos.

El increíble cinismo de culpar a un gobierno naciente que a través del Ejecutivo ha señalado una y otra vez acerca de los riesgos inherentes por ordeñar los ductos, cinismo de quienes se han beneficiado y quienes recogen las migajas. Esta tremenda tragedia debe ser atribuida a cada huachicolero de cuello blanco y operadores furtivos pagados por los primeros. Es un asesinato indirecto por haberse enriquecido con el dolor y la necesidad humana.

Haber tan sólo destapado una fracción de la enorme red de impunidad y corrupción ha llevado al país a reflexionar lo que sabía sin poder decirlo. La hipocresía de la prensa fifí y su maldita complicidad en ocultar a los verdaderos responsables de cada tragedia ecológica, humana, social, económica y cultural. Ir perdiendo la identidad nacionalista y el amor por nuestra patria al grado de menospreciar la vida propia. Una educación mediocre, plagada de inútiles conceptos intrascendentes para sólo formar individuos apáticos y faltos de espíritu de colaboración y amor por el prójimo.

Ahora que se habla de una Cartilla Moral, de principios básicos de convivencia y retroalimentación de los viejos con los jóvenes, ahora que se pretende rescatar la dignidad y la oportunidad para ciudadanizar a cada mexicano como parte de una república y no como ciudadanos de segunda o tercera, se piensa que es una trampa ideológica pura y la ultraderecha brama que es socialismo retrógrada, cuando con su modelo neoliberal nos llevaron a la ignominia de ni siquiera ponderar entre la vida y un litro de combustible.

Todo tiene que ver con la educación, con la pronta y oportuna intervención del Estado por la dignificación de sus gobernados, no para su utilización y descarte. Es impensable que la ahora oposición esté enfocada en su derrota política y aproveche cada acción del nuevo gobierno para danzar su coreografía de descalificación continua y sin fundamento.

Si el pueblo de México busca culpables de la tragedia en el ducto de Hidalgo, es fácil encontrarlos y señalarlos, son quienes nos sumieron en cada crisis desde hace más de treinta años: Carlos Salinas de Gortari, Ernesto Zedillo, Vicente Fox, Felipe Calderón, Enrique Peña Nieto y cada funcionario allegado a sus mandatos que firmaron parte de la hecatombe nacional con la mirada puesta tan solo en el saqueo y el enriquecimiento ilícito.

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