SALTO CUÁNTICO: Paulo Feyre y la Nueva Escuela Mexicana

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Paulo Freire dice en sus enormes postulados didácticos: “Es necesario desarrollar una pedagogía de la pregunta. Siempre estamos escuchando una pedagogía de la respuesta. Los profesores contestan a preguntas que los alumnos no han hecho.”

 

José Luis Treviño Flores* / Edición de 4 Vientos

Foto destacada: Paulo Freire, el educador pernambuco que creó un método de alfabetización basado no solo en enseñar la parte técnica, sino también en hacer que el estudiante sea más participativo en este proceso, creando así autonomía, capacidad crítica y toma de decisiones (Youtube).

La ola de opiniones absurdas por parte de los grupos conservadores en torno a la Nueva Escuela Mexicana (NEM) promulgada por el gobierno del presidente Andrés Manuel López Obrador, carecen de la sustancia vital humanística.

Gobiernos anteriores al presente respondían a las necesidades mercantilistas educativas, a los estándares tecnócratas de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos, (OCDE) y la Organización de Estados Americanos (OEA) que han fungido como guías hacia la sumisión latinoamericana.

Las comunidades educativas no han sido posibles debido a la obligación de estar respondiendo a pruebas estandarizadas, ajenas a las realidades sustantivas de cada rincón del territorio nacional.

El Programa para la Evaluación Internacional de los Alumnos (PISA) está diseñado para medir los conocimientos básicos en lectura de comprensión y en pensamiento lógico matemático -principalmente-, habilidades que están consideradas fundamentales para proyectar el crecimiento -o no- de un país desde el nivel básico hasta el medio superior, así como atestiguar la reproducción correcta de planes y programas diseñados para la individualización de los procesos académicos.

Pero solucionar problemas matemáticos y producir textos, así como comprender lecturas, no debieran ser motivo de instrumentos punitivos donde se midan las capacidades con fines de ser aptos o no. Al respecto, Paulo Freire también dice: “Lucho por una educación que nos enseñe a pensar y no por una educación que nos enseñe a obedecer”.

Entonces, ¿cuáles son los principales objetivos de la NEM? ¿Cuáles son los motivos principales del enojo conservador? ¿Se van a dejar de enseñar matemáticas, español o ciencias? ¿Van a desparecer las asignaturas?

Existe una palabra recurrente en la NEM: “Comunidad”. Esa palabra es la principal causante de la rabia de la derecha. Comunidad para la derecha significa ideologización de izquierda, significa comunismo y significa pérdida de recursos financieros.  ¿De cuándo acá las comunidades tienen el derecho de opinar y de involucrarse en los procesos educativos?, cuestionan con su arrogancia crónica.

 

Imagen: Facebook.

 

Las comunidades se han significado por ser entes pasivos ante cualquier reforma educativa o postulado pedagógico. Si bien el estado es el rector de la educación, eso no significa que deba dictar cada contenido específico y generalizarlo para ser reproducido sin considerar los contextos.

Cada comunidad tiene necesidades distintas y diversas, así como una visión muy particular de su entorno. Es absurdo pensar que todos aprenden igual. Otra vez Freire nos ilustra: “El educador democrático no puede negarse el deber de reforzar, en su práctica docente, la capacidad crítica del educando, su curiosidad, su insumisión.”

Ninguna reforma educativa está exenta de carga ideológica, como tampoco ninguna reforma educativa está exenta de pedagogía a modo. No obstante, existen cargas ideológicas encaminadas hacia el clasismo y la segregación; también hacia pedagogías conductistas o basadas en habilidades específicas, sin carga critica.

Pensar, ser curioso, critico, analítico y creativo se asume como sinónimo de un ser humano capaz de transformar su realidad; ser revolucionario. ¿Eso es carga ideológica o es carga liberadora?

La filosofía del Aprendizaje Basado en Proyectos, Problemas y Servicios abre la posibilidad de buscar soluciones a corto, mediano y largo plazo a problemas sustantivos de una comunidad. Involucra a todos los actores en el proceso de aprendizaje y proporciona las herramientas que utilizan las matemáticas, la historia, las ciencias, las artes y la lengua materna que así se ven obligadas a responder a las necesidades de la comunidad; es decir, las asignaturas comienzan a ser significativas en los contenidos y se promueve la autonomía curricular.

Entonces, la educación debe estar al servicio del pueblo para que el pueblo decida. Ese es el principal miedo de los conservadores ante la NEM. ¡Les causa pánico!

Ahora bien, la NEM habla de campos formativos. ¿Qué son? Conocemos cuatro: lenguajes; saberes y pensamiento científico; ética, naturaleza y sociedades; y de lo humano y lo comunitario.

 

Foto: Colectivo Acción Directa, Chile.

 

En ellas caben todas las llamadas asignaturas; todas y cada una tienen articulación con los campos, pero necesitan los ejes articuladores que son siete:  I) Inclusión, II) Pensamiento Crítico, III) Interculturalidad Crítica, IV) Igualdad de Género, V) Fomento a la Lectura y la Escritura, VI) Educación Estética, y VII) Vida Saludable.

Cada decisión tomada por las comunidades educativas debe estar articularla con los ejes. ¿Para qué? Para resignificar los contenidos, para que sean significativos para los estudiantes, para que los proyectos sean posibles con perspectiva de género, equidad e inclusión, sin dejar a nadie fuera del conocimiento.

La historia no es un cúmulo de fechas y nombres solamente; la ciencia no son conceptos aburridos. Los humanos formamos parte de una comunidad y no somos entes aislados, con solo proyecciones individualistas.

Ahora bien, existe otra palabra inmersa en la NEM. Es “Descolonización”.

Las políticas educativas anteriores, con visión euro centrista, apegadas a proyecciones económicas occidentales enmarcadas en la paulatina desaparición del nacionalismo, de la historia, de las idiosincrasias regionales, con planes y programas estandarizados, nos iba llevando a pasos agigantados a ser un estado anexado de alguna potencia extranjera.

Descolonizar significa una amplia movilización de las conciencias, el rescate de nuestras tradiciones, nuestra historia; una cultura cívica con perspectiva de género, ser críticos, desarrollar no solo el pensamiento científico, también el pensamiento social, el pensamiento estético, ir caminando de la cognición, a la metacognición. No es una tarea fácil y mucho menos ésta puede ser alcanzada en el corto plazo.

Ser docente no debe significar ser reproductor de planes y programas. Ser docente implica un pleno conocimiento del contexto; es vocación, ética, profesionalismo.

 

La revolución por la descolonización de Sudáfrica, con Nelson Mandela (Youtube).

 

El docente mexicano, ha transitado por demasiadas reformas educativas, cada una encaminada hacia la pérdida de su propia y digna permanencia en un gremio vilipendiado y deshumanizado por los gobiernos neoliberales.

El maestro, obligado a responder doblemente por lo que ya sabe hacer desde hace mucho tiempo, está sometido a evaluaciones punitivas y es humillado socialmente. Ahora que se presenta una nueva reforma, ¿habrá de restaurarse la mística pedagógica?

Por décadas, maestros y maestras han demandado autonomía curricular. ¿Podrán creer que por fin están tocando a la puerta, o permanecerán impávidos ante la posibilidad de que esta reforma tampoco aterrice, como sucedió con las otras?

Como siempre, los recursos financieros para los centros educativos han sido secuestrados por otras prioridades del Estado mexicano, sin olvidar el saqueo descarado de los gobiernos PRIANISTAS. Todavía no se tiene un alto porcentaje de aulas dignas; todavía muchas de las escuelas carecen de lo fundamental en infraestructura tecnológica y física.

Si bien es verdad que el gobierno federal cubre la nómina magisterial, las escuelas siguen dependiendo de las participaciones de los padres de familia mediante las cuotas “voluntarias”, lo que nos hace reflexionar que una educación básica de calidad no es solo por tener maestros de calidad; los recursos son fundamentales para el logro educativo.

La utopía de la NEM requiere una ruptura total de paradigmas, una postura magisterial unánime y un apoyo irrestricto del Estado mexicano a cada necesidad sustantiva.

La escuela debe ser el centro de la comunidad para caminar hacia lo comunitario y hacia la colaboración.

 

“La educación no cambia al mundo: cambia a las personas que van a cambiar el mundo.”

Paulo Freire.

 

* Subdirector académico en la Secundaria Técnica 75 perteneciente a la Zona 16 del Subsistema Federalizado de Secundarias Técnicas en Juárez, Chihuahua, además de ser activista social, columnista de 4 Vientos y analista político.

Ensenada, B.C., México, viernes 23 de septiembre del 2022.

 


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