SALTO CUÁNTICO: ¿Mediar, condenar o emancipar?

“Para luchar por la libertad no hacen falta odios; sin odio se abren los túneles, sin odio se ponen diques a los ríos, sin odio se hiere la tierra para sembrar el grano, sin odio pueden aniquilarse a los despotismos, puede llegarse a la acción más violenta cuando sea necesaria para la emancipación humana.” 

Práxedis Gilberto Guerrero

No se puede tener contento a todo mundo, tampoco se debe, si no hubiese disertación y pluralidad de ideas sería un ficticio planeta rosa, aburrido. El conflicto es un despertador mañanero que nos saca del sueño profundo.

José Luis Treviño Flores/ A los 4 Vientos

El problema no es un conflicto en sí, el problema es que el conflicto negativo se convierta en el único motor de movilidad social. No todos los conflictos son negativos, también los hay positivos.

Las diferentes culturas observan el conflicto de manera distinta, sobre todo la oriental, que ve en el conflicto un reto como filosofía de vida. No nacemos conflictivos, no se hereda genéticamente.

En 1986 la UNESCO convocó a un grupo de especialistas donde se abordó el tema del conflicto, de manera sencilla y efectiva a manera de folleto educativo, en el llamado Manifiesto de Sevilla sobre la Violencia: Preparar el terreno para la construcción de la paz” publicado en Barcelona España. Así como se aprende a institucionalizar la guerra como forma de vida, se puede también institucionalizar la paz. Margaret Mead antropóloga y poeta estadounidense menciona: “La guerra es una invención, no una necesidad biológica”.

El estudio en sí trata de argumentar que ninguna forma de violencia es inherente a la naturaleza biológica, cada forma de violencia es aprendida mediante posturas sociales institucionalizadas.

Enfatiza:

“Científicamente es incorrecto decir que nunca se podrá suprimir la guerra porque forma parte integrante de la naturaleza humana. Las controversias sobre la naturaleza humana no probarán nunca nada, porque la cultura humana nos confiere la capacidad de moldear y transformar nuestra naturaleza de una generación a otra. Es cierto que los genes que se transmiten, en el óvulo y en el esperma, de padres a hijos, influyen en nuestra manera de actuar. Pero también es cierto que estamos influidos por la cultura en la que crecemos, y que podemos ser responsables de nuestros actos.”

Cada argumento en torno a la imposibilidad de transformación social fuera de la violencia o de la guerra es absurdo, el problema es que las sociedades están plagadas de liderazgos necrófilos alimentados por intereses mezquinos económicos y políticos que observan en la violencia una forma de lucro, la simbiosis perfecta político económica que controla la educación en todos los rangos y niveles, ponderando la guerra y la violencia como factores de “crecimiento” y “estabilidad”.

Incluso en los libros de texto se enseña que la guerra es la “única salida y salvación” a toda problemática social y que después de la guerra viene la ansiada paz. 

Aprender de los errores pasados para no caer en lo mismo no necesariamente tiene que tener como referente un conflicto armado. Existen un sinfín de eventos ejemplares que han logrado la reconciliación social mediante acciones de pacificación colectiva. La mediación en un conflicto es fundamental para establecer criterios de reconciliación, pero dialogar en medio de una crisis alimentada con el odio es muy complejo, casi imposible.

Los líderes necrófilos son expertos en motivar el racismo, la xenofobia, la homofobia y cada fobia que tenga que ver con la inherente naturaleza humana que en todo inicio formativo no las posee, se aprenden y se ponderan mediante simbologías ideológicas encaminadas a la intolerancia para que esos esos líderes sigan teniendo el control de las voluntades humanas.

“A través de los mecanismos del derecho internacional fundado en la prohibición del uso de la fuerza y la obligación de todos los Estados de resolver sus conflictos de manera pacífica” (La Haya de 1899 y 1907). Se codificaron tres momentos, el primero anterior y el segundo momento se refiere a la creación de la Sociedad de Naciones en 1919, primera organización intergubernamental universal y resultado de la Primera Guerra Mundial, que tenía dentro de sus objetivos principales regular y disminuir el recurso a la fuerza entre los Estados partes.

Y el tercer momento remite a la creación de la Organización de Naciones Unidas (ONU), resultado de la Segunda Guerra Mundial, en donde se consagra por primera vez la prohibición universal del uso de la fuerza y cuyo objetivo principal es el mantenimiento de la paz internacional. (Laura Betancur Restrepo).

Hoy que el pueblo venezolano se debate en la posibilidad de una guerra civil, dichos organismos encargados de la mediación internacional, de la cual forman parte países que vivieron el horror de guerras mundiales y civiles parecen haber olvidado cuan sanguinario y trágico es alimentar el odio interno en un país dividido.

México y Uruguay muy atinadamente se muestran dispuestos a mediar pacíficamente en torno al conflicto venezolano y convocaron a una cumbre como países neutrales en Montevideo el próximo 7 de febrero, mientras que la Union Europea, Estados Unidos, Inglaterra y los países latinoamericanos alineados, dieron el total respaldo al autonombrado presidente interino Juan Guaidó.

Andrés Manuel López Obrador, presidente de México, al igual que el Gobierno de Uruguay, están en contra del intervencionismo en Venezuela y se pronuncian a favor del diálogo para resolver la crisis política que enfrenta a los venezolanos. Foto: internet

Parece ser el cuento de nunca acabar, como el peor de los bullyings masivos hacia los menos fuertes el mundo entero condena a Venezuela a vivir un infierno transicional obligado, sin permitir que se diriman las controversias. 

A estas alturas del siglo XXI y con el poder de la globalización digital y el acceso a enormes fuentes de información, el mundo se sigue tragando el cuento de los dictadores modernos. Si bien es necesario y obligado el no permitir las violaciones a los derechos humanos, ningún argumento justifica una intromisión bélica innecesaria existiendo un sinfín de mecanismos de paz.

Alrededor del planeta muchos pueblos se han dividido y caído en guerras civiles, el Congo, Vietnam, Corea, El Salvador, Nicaragua entre otros. Los países poderosos con ideologías intervencionistas y coloniales han aprovechado cada conflicto para armar a las contrapartes y promover las masacres con el único objetivo de adueñarse después de los riquísimos recursos naturales. No hay otro motivo, no existe. Los intereses capitalistas no tienen patria ni sentimientos.

Ahora bien, la conciliación y la mediación son muy diferentes al arbitraje, mientras que conciliar y mediar requiere un esfuerzo supremo y humano, el arbitraje puede ser insensible a los procesos como simple observador y articulador de sanciones la mayoría de las veces con inclinación hacia una de las partes

Si México y Uruguay no logran establecer un diálogo reconciliador para evitar un conflicto armado, estaremos una vez más frente al dantesco espectáculo de ver correr sangre inocente. 

Es increíble observar la absoluta condena internacional a un régimen, régimen que posee personas, no solo a un líder oficialista.

No hay que olvidar que América Latina toda ha sido botín de Estados Unidos de Norteamérica, colonizada, invadida, con cuentos de “emancipación” para después caer bajo la bota militar interesada y cruel. El sueño de Simón Bolívar no es de Venezuela, es de América toda, en una de sus frases célebres dice: “Por la ignorancia nos han dominado más que por la fuerza”.  Y en esa ignorancia que ahora es del mundo entero, los países alineados están a punto de consolidar una vez más el saqueo y el asesinato.

Así que estamos frente a la paradoja universal que vuelve a convertir en una caricatura la superior consigna de las ONU que versa: “El propósito principal de las Naciones Unidas es el mantenimiento de la paz. De conformidad con la Carta, los Estados Miembros convienen en arreglar las controversias por medios pacíficos y abstenerse de recurrir a la amenaza o al uso de la fuerza contra otros Estados.”

Noam Chomsky escribió:

Noam Chomsky. Foto: internet

Hoy por hoy la única forma de que Estados Unidos ataque a un enemigo mucho más débil es construyendo una enorme ofensiva propagandística que lo exponga como el mal absoluto, e incluso como una amenaza a nuestra supervivencia misma. Ése fue el escenario que Washington erigió en el caso de Iraq.” 

Ahora es Venezuela y si no ponemos un alto a tales manifestaciones anárquicas puede seguir México ahora que el gobierno de Andrés Manuel López Obrador está pisando muy altos intereses económicos que aparentemente son de índole nacional. Las reformas impulsadas por los anteriores gobiernos neoliberales estuvieron orquestadas precisamente para allanar el camino hacia un saqueo “legal”, ahora truncado por la llamada Cuarta Transformación.

Son pocos los países latinos liderados por dirigentes salidos de procesos democráticos auténticos que se resisten a la intervención extranjera y que anhelan economías independientes y con negociaciones en política exterior en igualdad de condiciones. La estrategia siempre ha sido el bloqueo comercial y la sarta de mentiras ante los “peligros” de los gobiernos de izquierda.

Muy frágil es la línea que México tiene en su búsqueda emancipadora antes que los intereses globales nos señalen como “víctimas” de un régimen no alineado. AMLO hasta ahora ha sido un estratega hábil que mantiene una imagen conciliadora y negociadora, del pueblo mexicano entero depende que creamos en la posibilidad positiva de emancipación humana.

Lo que el pueblo necesita para gozar de libertades es su emancipación económica, base inconmovible de la verdadera libertad.”

Ricardo Flores Magón

 

 

 

 

 

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