SALTO CUÁNTICO: La raja política y religiosa del clero ultraconservador

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“Ninguna religión vale una sola gota de sangre”

Marqués De Sade

 

Hay que poner especial atención en las últimas manifestaciones mediáticas de la iglesia católica conservadora. No es cosa menor la influencia de las diócesis. En el estado de Chihuahua, los sacerdotes hicieron una enorme labor de intimidación a los votantes durante la jornada de elecciones para gobernador en el 2021.

 

Imagen: Universidad jesuita LaSalle (Facebook).

 

José Luis Treviño Flores* / Edición de redacción y diseño: 4 Vientos

Foto destacada: A convocatoria del párroco Jorge Luis Martínez, habitantes de Coalcomán dieron inicio a las jornadas de oración por la paz, acudiendo al sitio mismo donde sujetos armados cortaron la carretera Tepalcatepec-Aquila, dejándolos incomunicados desde hace ya varios días (Gente del Balsas).

 

La falta de formación política, el ánimo conservador y el miedo ancestral a términos como el comunismo, la “amenaza” a la propiedad privada, la tergiversación de la diversidad e inclusión de todos los grupos sociales, asumiendo que solo las familias heterosexuales caben en el paraíso prometido por la santa iglesia.

Su discurso de odio e intolerancia va más allá de una posición religiosa, su ilegal intromisión en los procesos electorales, la directa participación en ataques frontales a la libre manifestación de las ideas. Es por ello por lo que la religión debe estar separada del estado, es comisión de delito que los cultos religiosos de cualquier creencia participen y hagan uso de proselitismo en periodo electoral.

No obstante, la permisión de hacer uso de la palabra e invitar al voto “libre” y secreto desde el pulpito siempre va acompañada de señalamientos intimidatorios. Se incurre en la explotación de la fe como una base indivisible de un dios que no acepta otra forma de pensar que los sacerdotes no aprueben.

Ahora, con el reciente terrible asesinato de los clérigos jesuitas en la comunidad de Cerocahui, en la sierra Tarahumara, de inmediato, como perros en jauría, la iglesia conservadora exhibe la tragedia para sacar raja política y religiosa.

La culpa original, el pecado inicial es la completa impunidad de los gobiernos chihuahuenses y su contubernio con el crimen organizado. La misma iglesia ha cerrado la boca en anteriores crímenes contra activistas indígenas y sacerdotes pertenecientes a la teología de la liberación. Que maldita casualidad; habrá que culpar al gobierno del presidente la república, ese que quiere poner por enfrente a los pobres, los mismos pobres que la santa iglesia apostólica se ha reusado a cobijar.

 

Foto: El Sol del Bajío.

 

Los mismos pobres que lucharon en la guerra cristera, los mismos pobres a los que les fueron cerradas las puertas de la parroquia Santiago Apóstol en Tlatelolco, durante la masacre del 68, los mismos pobres de tantas comunidades indígenas y citadinas que nunca han encontrado la solidaridad de su religión en tantas y contadas tragedias.

Esa misma iglesia que lanza a su suerte a los jesuitas a la inhóspita sierra plagada de cárteles , y ahora se da cuenta que existen y que tienen décadas viviendo bajo su ideología franciscana, entregados en cuerpo y alma, mientras los gordos y satisfechos obispos juzgan y marcan el paso a sus ovejas, para que no se les ocurra seguir el báculo transformador de un gobierno progresista.

El verdadero conflicto está en una ultraderecha intolerante, retrograda y represora, aliada con una iglesia de pensamiento medieval. Una iglesia alejada de todos los postulados de Jesús el Cristo, mismo que sacó a palos a los mercaderes de la fe. Hoy haría lo mismo, lleno de vergüenza y dolor, al ver que su legado fue puesto a modo para fines egoístas y lucrativos.

Nada más falta que esa iglesia pida bendecir las armas para combatir el crimen, como lo hizo en 1926 en la mencionada guerra cristera.

¿Basta de crimen? ¿Basta de asesinatos y desapariciones? No se vio a las diócesis exigir algo así durante el sexenio de Felipe Calderón. Los curas se refugiaron en la oración a puerta cerrada, pero no criticaron un ápice la política necrófila del presidente en turno. No obstante, la herencia de violencia e impunidad es fruto podrido de la complicidad entre gobiernos corruptos y crimen organizado.

Ahora que el actual presidente alega abrazos y no balazos, la “santa” iglesia dice que no es suficiente, que eso no sirve, que quieren resultados. Se les olvidan los principios cristianos del perdón y la lucha espiritual para alcanzar la santidad, amén de las muchas oportunidades que desde el púlpito tienen para conminar a sus ovejas, para que busquen sumarse a las causas justas de un gobierno que está a favor de los más desprotegidos, exactamente, como conminan a seguir los pasos de gobiernos de ultraderecha.

 

La marcha por “la paz y la estabilidad del país” en León, Guanajuato (Foto: José Luis González / END).

 

Tal y como el arzobispo emérito de Guadalajara, Juan Sandoval Iñiguez y otros curas, pidieron votar contra MORENA durante el periodo electoral de 2021, diciendo que: “Si ganan los que están en el poder, se viene la dictadura, o sea, se pierde la libertad.” Igualmente señala que el partido en el poder es un “sistema comunista-socialista que esclaviza.”

Además de pronunciarse en contra del matrimonio homosexual y el aborto. Su doble moral a favor de la vida mientras encubre y tolera a un montón de curas pederastas, pasando por Marcial Maciel y una larga historia de persecución y asesinatos desde el oscurantismo, además de los cientos de orfanatos e internados católicos de supuesta caridad, como las más de mil tumbas de niños en Canadá. 

Conforme se vaya acercando el 2024, tanto la iglesia católica como sus esbirros de ultraderecha irán incrementando los ataques frontales a toda iniciativa de carácter popular, integradora y democrática.

Si van a salir vestidos de blanco a exigir que se terminen los ríos de sangre, entonces deben regresar al origen del manantial de donde brota esa sangre, desde el inicio de los gobiernos neoliberales de ultraderecha y del absoluto silencio de la iglesia ante el horror y muerte sembrados en ese periodo. La consecuencia de hoy es su entera culpa, de ambos.

Ahora que se pretende la reconciliación y la paz, sembrar vida y regresar a los desposeídos lo robado parecen más interesados en continuar las masacres con un discurso de odio, de intolerancia, de homofobia.

Entonces, si los abrazos les molestan ya no promuevan el principio cristiano de darse la paz en misa, porque la gran mayoría piensa que la fraternidad y el amor son mejores para alcanzar la justicia social que una guerra.

 

La marca de un gran gobernante no es su habilidad para hacer la guerra, sino para conseguir la paz.”

Mónica Fairview.

 

Subdirector académico en la Secundaria Técnica 75 perteneciente a la Zona 16 del Subsistema Federalizado de Secundarias Técnicas en Juárez, Chihuahua, además de ser activista social, columnista de 4 Vientos y analista político.

Ensenada, B.C., México, lunes 12 de julio del 2022.

 


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