SALTO CUÁNTICO: La emancipación latinoamericana en el contexto de la convulsión del poder hegemónico mundial

Comparte en redes sociales

 

 

“El hombre de honor no tiene más patria que aquella en que se protegen los derechos de los ciudadanos y se respeta el carácter sagrado de la humanidad.”

Simón Bolívar.

 

Se cierran los tiempos. Todo parece moverse hacia la absoluta y despiadada aniquilación. El mundo capitalista neoliberal se prepara para dar el último bastión de su podrido y desgajado sistema. Nada cuadra ya en los mercados de valores, no hay respiro para tomar aliento, para padecer otra mentira bursátil. Parece no quedar otra salida. Solo la guerra y el reacomodo.

 

Monopolio y neoliberalismo (imagen: www.caracteristicas.co).

 

José Luis Treviño Flores* / Edición de 4 Vientos

Foto destacada: El Libertador Simón Bolívar, en youtube.

 

La desesperación por tomar el control global y desconocerse los unos a los otros. El miedo de perder para poder ganar; el miedo de ganar y después perder. La manada oligarca se asume como la única respuesta al debacle social, económico y ecológico. Todo es sacrificable, todo es prescindible, menos su estatus.

La información se queda en la charola de los repartidores de noticias. No llega todo o no llega nada. Mientras Elon Musk, piensa en ir a otros planetas para continuar la explotación de recursos, Bill Gates asusta con más pandemias y jura tener la respuesta para el equilibrio mundial, pero sin equilibrar su riqueza.

Mark Zuckerberg crea su Metaverso para ponernos a todos una pantalla en la cara y dejar de ver la realidad aún más, mientras Facebook se llena de muertos. Jeff Bezos lleva a la puerta lo que se le pida para que nadie se mueva.

La ciencia secuestrada por los poderosos llega a cuenta gotas a las masas, si es que llega; la medicina como privilegio de pocos y sueño de muchos. Dirigentes y presidentes progresistas, hundidos en la descalificación y el señalamiento mediático, sepultados por la ignominia oligárquica. Pueblos enteros atrapados en su pobreza extrema, con el vientre doblado y los ojos puestos en un sueño inalcanzable.

Personas de países riquísimos a costa de los que no tienen nada, viviendo la felicidad de tener todo resuelto y suicidándose por no aspirar a más.

La inestable y abstracta condición humana, nos está llevando la extinción. Un presidente dice que el ser humano no nace siendo malo, que no es su naturaleza, las circunstancias lo corrompen, tal vez, pero existen quienes solo quieren ver arder el mundo por puro placer.

Los anarquistas van por lo quitado a punta de fuego, balas, palos y piedras, casi siempre terminan muertos o desaparecidos.

 

La condición humana (Facebook).

Extraño, muy extraño cuando un país deja de perseguir a su pueblo, el pueblo inventa masacres donde no hay o les cuentan el cuento de la masacre y lo creen. La carrera de la colectividad contra el individualismo se pierde a pasos agigantados, quieren hacerte pensar que tú no importas, que nadie importa, que puedes confiar en nadie, en nada, el Dios todopoderoso no llena el último rincón egoísta de ninguno.

Nos metieron en la lógica de buenos y malos, nos vendieron la idea de no ser para ser alguien. No puedes ser; si pretendes ser debes ser nada para seguir siendo nadie y sentir que eres, sin serlo.

El yo que media entre el ello y el superyó dejo el puesto hace mucho para dejar que el ello haga lo que le pegue la gana con el superyó, mientras el yo se volvió solo yo.

Nos debatimos entre derecha e izquierda. Pongámoslo así:, a la derecha no le importa la izquierda, solo la desprecia y busca siempre la forma para masacrarla. La derecha piensa en virtud de su propio estatus, la izquierda le estorba.

La izquierda por otra parte se interesa en la derecha, trata de entenderla, procura escudriñarla para ver si logra convencerla de ser más tolerante con la izquierda; nunca lo logra, jamás. Ambas corrientes filosóficas, políticas, sociales, económicas y culturales, fracasan rotundamente en cada intento por conciliar.

La derecha, cuando dialoga, finge estar de acuerdo para asestar el golpe mortal una vez que la izquierda se da la vuelta. La izquierda, cuando dialoga, cree estar convencida que logró algo. Confiada en la humanidad de la derecha, no hay tal; la derecha siempre traicionará. Lo peor, es que cuando la izquierda logra asumirse como corriente dominante, la derecha se arma y mata. Cuando la derecha se asume como corriente dominante, la izquierda busca encajar y debate, igualmente la derecha la vuelve a matar.

Cuando la izquierda toma las armas, la derecha dice que es mala. Cuando la derecha se arma se asume como buena y la izquierda sigue siendo mala. Cuando un país se vuelve izquierda todas las derechas buscan masacrarlo. En la derecha no cabe la diversidad, solo cabe ella.

 

El poder hegemónico del Tío Sam, en su rostro (Facebook).

El poder hegemónico ha dejado de erigirse en un solo contexto geopolítico, ya no caben las fronteras y los acuerdos, todos lo quieren todo, quieren un solo estado mundial con un solo mando. Los demás, somos piezas insustanciales para los poderosos, ir a pelear por más promesas de libertad, para terminar en una tumba sin nombre.

Las transformaciones pacíficas no encuentran eco en el conservadurismo, solo quieren dominar por el placer de poder hacerlo porque pueden, porque tienen los recursos y las armas.

Abrazar y amar no tiene sentido en la lógica depredadora, somos una humanidad adolescente, sin faro, sin meta. Nunca pensamos estar de nuevo al alcance de un botón nuclear. Creímos que las grandes potencias sabían su lugar en el globo, que solo iban a ser más guerras comerciales por la dominación. Otra guerra por un pedazo de suelo, unos por no soportar que no sea suyo y otros por defender lo que creen suyo. La rabia por poseer, por controlar, por retener.

La gente no sabe de tomar las armas por que sí. Conoce que debe defenderse de un enemigo fabricado o real, pero no sabe morir por nada. Morir por otros, por ideas y hasta por líderes, líderes que pondrán epitafios heroicos a quienes no verán el triunfo de la lucha comenzada. Ganar una guerra, no deja sabor de satisfacción, deja hastío y desesperanza. Deja muertos y niños huérfanos.

¿Qué demonios hace la OTAN en territorios tan lejanos? ¿Por qué la ONU no pudo conciliar y adelantarse al conflicto? La lejanía de Eurasia y medios mentirosos nos quieren hacer creer que los malos son los que no viven en esta parte del planeta. El fascismo no ha dejado de ser el arma principal del capitalismo. Los grupos neonazis nunca fueron erradicados; al contrario, son el alimento principal para la degradación. Ahora que el decadente capitalismo se sabe atrapado en su propia ambición, soltará todos los demonios y las armas para mantener su estatus porque, en su decadencia, es más peligroso que nunca.

Joe Biden jura que Vladimir Putin es el mismísimo diablo, tal como otros presidentes estadounidenses dijeron de Sadam Husein o Muamar el Gadafi y otros líderes de medio oriente Y América Latina.

Durante la llamada guerra fría, la carrera armamentista llegó a niveles insospechados, todo el poder destructor se concentra en pocos países que tienen la capacidad de hacer estallar el mundo entero. Cualquier pretexto es bueno para mantener la hegemonía, no obstante, ninguna hegemonía es viable en un planeta devastado.

 

El Neoliberalismo promueve que el poder recaiga en una minoría capitalistas (https://www.caracteristicas.co).

 

La religión musulmana es satanizada por occidente, perseguida y vilipendiada como si todos sus creyentes fuesen terroristas, pero el cristianismo no tiene toda la verdad divina. Ni la hinduista, ni la budista, ni ninguna otra. Todos los pretextos religiosos para hacer la guerra, sirven a los intereses más oscuros.

La internet se asume como una plataforma democrática donde todos pueden expresarse, olvidamos que los controladores de la información, llenan de Bots la red entera para redirigir a la opinión mundial, parece que la experiencia diaria no permea en la memoria colectiva. Siguen vendiendo imágenes melodramáticas de la guerra, falseando datos y montando fotografías para explotar el amarillismo sentimentaloide; la verdad, la objetiva verdad, queda lejos.

El G20 grita cambio climático, pero sin justicia social, es solo jardinería. El petróleo sigue y seguirá siendo por muchos años más la principal fuente de energía. Las alternativas de energías limpias primero deben cuadrar en la ambición de aquellos que ahora se enriquecen con el combustible fósil. No tan fácil van a permitir que la humanidad alcance la independencia energética; debe costar para continuar la explotación.

Alcanzar la emancipación es una tarea difícil, larga, llena de incertidumbre, pero no imposible. México, Argentina, Chile y Bolivia son ejemplos de transición democrática. Poco a poco la conquista de nuestras culturas se ha ido consolidando; no obstante, continúa la eterna descalificación hacia los países que optan por gobiernos progresistas de izquierda.

La increíble conquista sin las armas de por medio, como lo fueron el Salvador o Nicaragua, que por cierto quedaron en la ignominia y la debacle después de la terrible intromisión de nuestro vecino del norte.

Parece ser que Estados Unidos no entiende el lenguaje de la democracia. Hasta la fecha no ha sabido cómo entrometerse a la fuerza, como lo hizo también en Panamá y Venezuela, país sudamericano éste último en donde el esfuerzo del coloso imperialista fracasó porque Hugo Chávez tenía el respaldo incondicional de su ejército. Pero México, Argentina, Chile y Bolivia son otro cantar. Por más que han tratado los gobiernos estadounidenses, éstos no han podido con la fuerza de la voluntad popular.

Brasil también está próximo a deshacerse la ultraderecha de Bolsonaro, Lula Da Silva tiene todo para reconquistar la presidencia.

 

Bolsonaro y Lula, la venganza (Plataforma Media).

 

Después de décadas, Latinoamérica parece convertirse en el gigante que soñó Bolívar. Estados Unidos se encuentra en su peor crisis, jamás vista, y ya no son más los dueños del planeta, Rusia es el equilibrio hegemónico mundial, al igual que China.

Lo que nos toca, desde nuestra muy humilde trinchera, es no ceder un ápice en la consolidación de nuestras democracias. Tal vez no alcancemos a verlo, pero aspiramos a no pasar a la historia -al menos en la familiar- como cobardes, mudos e inactivos.

 

“La libertad nunca es dada por el opresor; debe ser demandada por el oprimido”.

Martin Luther King Jr.

 

* Subdirector académico en la Secundaria Técnica 75 perteneciente a la Zona 16 del Subsistema Federalizado de Secundarias Técnicas en Juárez, Chihuahua, además de ser activista social, columnista de 4 Vientos y analista político.

Ensenada, B.C., México, lunes 4 de abril del 2022.

 


Comparte en redes sociales

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *