SALTO CUÁNTICO: Gobernar no se trata de estilos; se trata de ideologías

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Nada más peligroso que obrar de forma injusta hacia una minoría.”

VOLTAIRE

 

Es impensable pedir a un gobernante surgido de la derecha que asuma los retos de combatir la desigualdad social, un gobernante que antes de llegar al poder contrajo compromisos no solo políticos, sino económicos y de grupos. Primero saldará esas premisas antes que atender las necesidades de la población.

 

Fox y Calderón, la ultraderecha se hizo del poder por 12 años (Foto: Polemón).

 

José Luis Treviño Flores* / 4 Vientos / Imagen destacada: Ideología y terror (Hanna Arendt9

Para un gobernante de derecha, su principal motivación es enriquecerse, ganar estatus en los círculos de la elite económica de su región y país. Ahora bien, igualmente existen gobernantes de izquierda solo de palabra, o porque surgieron de un movimiento incluyente que les permitió acceder a un puesto público de elección, mas no por ello tendrán apego con la ideología del partido o movimiento que los puso ahí.

También se corre el riesgo de que partidos, movimientos y personas se corrompan a lo largo de los ejercicios públicos.

Los imaginarios de justicia social van acompañados de grupos diversos, las luchas intestinas por lograr los proyectos imaginados desde la creación de las plataformas políticas, se topan con el bache de la realidad. Consolidar un estado de derecho y justo implica enormes dosis de honestidad y servicio. La democracia sigue siendo una utopía lejana. A cada quien según sus necesidades; a cada quien según sus capacidades; o a cada quien según su estatus. Es más fácil alcanzar este último.

Los privilegios de acceso a la salud, la educación, la vivienda, la alimentación de absoluta calidad, son pocos los países que poseen esta realidad. Canadá, Australia, Dinamarca, Finlandia, Noruega, Suiza, entre otros. No olvidar que son países pequeños, con gobiernos parlamentarios, protestantes y de gran capacidad para invertir en proyectos agroindustriales y tecnológicos. ¿Por qué países como el nuestro, con mayor riqueza en recursos naturales, diversidad cultural, histórica y posición geográfica, no ha podido catapultar su crecimiento socioeconómico? ¿De quién o quienes es la culpa?

De los países mencionados muchos son liberales, con gobiernos socialdemócratas. ¿Eso es suficiente para logar la igualdad social? También son capitalistas. ¿Entonces?

Existen un sinfín de historias comparativas de esos países con México; por ejemplo, el clásico mexicano que visita un país extranjero progresista y éste termina dando solución a problemas técnicos que ninguno de los habitantes de ese país había logrado antes, El ingenio, capacidad de disertación y hasta inventiva del mexicano, reconocidos por todo el mundo. En el imaginario popular, los mexicanos son capaces de todo siempre y cuando así lo quieran y la ‘alineación planetaria esté dispuesta’, mientras se continua en el clásico “ya casi”, “ya merito” y en la posibilidad de ser un día Grandes.

 

El mexicano y sus estereotipos que todo lo pueden (Mural de la Historieta en la Ciudad de México / Revista Chilango),

 

Hoy por hoy México vive una transición poco apreciada por sus mismos habitantes. La imagen global de nuestro país descansa en un proyecto político y económico de fortalecimiento interno. No obstante, ese mismo proyecto está siendo criticado y atacado por diversas economías que tenían intereses creados de explotación y saqueo de los recursos nacionales. Precisamente por ello, muchos de los países progresistas se han enriquecido a costa de nosotros. Los gobiernos anteriores a 2018 así lo permitían. Dejaron aún contratos con vigencia de décadas para continuar la explotación de recursos, mineros y energéticos, principalmente.

La utopía de ser un país con justicia social queda lejos, No es fácil deshacer el vasallaje y el entreguismo de siglos.

Repensarse como ciudadanos con derechos, libres de explotación y abusos, no es que de la noche a la mañana se alcancen los imaginarios de justicia social. Deberán pasar años con la premisa de fortalecimiento interno y negociación en igualdad de oportunidades para con el resto del mundo.

La desesperación de no obtener lo necesario para vivir de la gran mayoría, hace que se pierdan los rumbos. Una despensa, un costal de cemento, un plato de comida, lo que sea para traspasar un solo día, una semana al menos. A donde quiera que se voltee la realidad no es la misma, incluso para quienes tienen acceso a los programas de salud pública deben hacer fila y esperar ser atendidos con dignidad, cosa que pocas veces ocurre. Nunca es suficiente y nunca es de calidad; no para todos.

Ahora que existe voluntad política para erradicar vicios y corrupciones arraigados, los mismos operadores que parasitan en las instituciones son un gran obstáculo. El discurso cambió, pero no las personas; aunque se repita a diario la fórmula del progreso, apropiarse del sueño de unos que han transitado por enormes obstáculos para ser gobierno, vender ese sueño cuesta caro. Cuesta nadar contra corriente minuto a minuto, sin descanso, mientras un gran sector de la población sigue soñando con el mesías político, sin darse cuenta que la oportunidad de transformación está a la mano.

A pasos agigantados, el principal operador de la transformación en México, el presidente de la república Andrés Manuel López Obrador, debe cargar con su tenacidad en medio de un desierto de incomprensión. Incluso ha recurrido a una sección en sus mañaneras que se llama “Quien es quien en las noticias”, para rectificar información, columnas y artículos engañosos. No obstante, pese a mucho en contra, está logrando consolidar proyectos sociales y económicos que nunca antes eran contemplados en el régimen neoliberal.

 

El opinador Sergio Sarmiento y AMLO (Imagen: La Otra Opinión).

 

En una reciente columna de uno de los principales detractores del actual régimen, Sergio Sarmiento, mercenario de la ultraderecha, dice que AMLO se la pasa culpando a los gobiernos anteriores de los problemas actuales, es cierto. Es imposible transitar a cambios sustantivos sin señalar los porqués de la problemática actual.

No decir, no denunciar, no equiparar lo anterior con lo actual, sería andar a ciegas y dejar décadas de injusticia en la impunidad.

También, los asesinatos de periodistas, los de los grupos criminales, los feminicidios, el trasiego de drogas, las desapariciones forzadas, todo, es producto del anterior régimen.

Acabar con tales crímenes, no es posible en seis años, contra más de treinta de ejercicio corruptor.

Además, hay que poner especial atención en los crímenes provocados para descalificar el actual gobierno. Existen acciones criminales que no se pueden comprobar, porque son surgidos de los oscuros sótanos de la ultraderecha política en complicidad con la delincuencia organizada, juntos armaron un imperio terrible que hundió al país en una vorágine de dimensiones bíblicas, incluyendo la guerra de Felipe Calderón.

Hoy por hoy, agrupaciones de intereses contrarios desde el extranjero y nacionales, se reúnen cual lobos hambrientos en torno a la Reforma Eléctrica promulgada desde el ejecutivo. Hablan del riesgo de incapacidad por parte de la CFE para proveer energía a todos los sectores y que deja de lado las energías limpias. Para nada existe un compromiso o empatía por principios ecológicos, es solo el interés económico y el control absoluto de los hidrocarburos y otras fuentes, como las hidroeléctricas.

El sector privado nacional, salvo raras excepciones, ha demostrado su enorme gula por el enriquecimiento y el aprovechamiento completo de las plusvalías, no pagaron impuestos por años, miles de millones de pesos condonados por los gobiernos del PRIAN, claro, recibiendo a cambio tajadas jugosas.

 

Imagen: misionpolitica.com

 

Ahora se reúnen y buscan desacreditar cada iniciativa a favor de la economía interna, legisladores republicanos y demócratas del vecino país, lanzan a cada rato, advertencias del peligro que significan las políticas públicas de Andrés Manuel López Obrador.

¿Cuál es la verdadera intención detrás del discurso obradorista? Decir abrazos no balazos no significa arropar a la delincuencia o perdonar sus crímenes, se trata de permear un discurso de paz; la guerra, en cualquiera de sus manifestaciones, es un error.

La escalada armamentista interna durante el sexenio de Felipe Calderón, llegó a niveles de lanzacohetes. En su régimen, los cárteles de la droga, alcanzaron una organización paramilitar disciplinada y efectiva, combatir al crimen, no es tomar las calles y masacrarse, es con inteligencia, extinción de dominio, dar oportunidades a la población.

Todo esto sigue en buena parte, inoperante, la voluntad política no es suficiente   cuando la corrupción llegó a lo más profundo del estado mexicano. El presidente hace una analogía de tener que lidiar con un elefante mañoso y reumático, yo digo que es como un hermoso perro garrapatiento y sarnoso. Arrancar a cada garrapata y ácaro, no es fácil, ni pronto.

Todo depende en gran medida de la politización del pueblo de México, su voluntad para continuar con la transformación y dejar de caer en la trampa de la derecha.

Ahora bien, ¿la Guardia Nacional está funcionando? ¿Los sistemas de justicia, salud y educación ya alcanzaron niveles de países desarrollados?, no, por supuesto que no, ni serán alcanzados por un buen tiempo.

Como dije, hay muchas garrapatas y enormes obstáculos, soñar con un país, una patria justa y amorosa, no es suficiente, habrá que arrancar las garrapatas, tienen nombre y apellido, no permitamos que sigan en nuestro perro. Mencionen algunas y no permitan que sigan en las legislaciones, gubernaturas y municipios, mucho menos en la presidencia.

 

La justicia es la reina de las virtudes republicanas y con ella se sostiene la igualdad y la libertad.

Simón Bolívar.

 

* Subdirector académico en la Secundaria Técnica 75 perteneciente a la Zona 16 del Subsistema Federalizado de Secundarias Técnicas en Juárez, Chihuahua, además de ser activista social, columnista de 4 Vientos y analista político.

Ensenada, B.C., México, viernes 28 de enero del 2022.

 


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