SALTO CUÁNTICO: CONSULTAR O NO CONSULTAR, HE AHÍ EL DILEMA

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“Creo que el pensamiento político emancipador debe conservar una relación positiva y amigable con los grandes procesos revolucionarios de la historia, desde la rebelión de Espartaco hasta hoy. Debemos preservar nuestra relación positiva con todas las grandes experiencias revolucionarias, incluso si concluimos que no tiene ningún sentido repetirlas.”

Alain Badiou

¿Qué pasó con la consulta popular para enjuiciar a los ex presidentes? La mayoría de los analistas de izquierda, con posturas parciales o imparciales, siempre críticos y con enorme capital de información histórica y vigente, justifican de mil maneras la poca afluencia para votar.

 

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José Luis Treviño Flores* /4 Vientos / Foto destacada: Foto: ¿Consultar o no consultar? (AM New York).

No obstante, la realidad supera con mucho las expectativas puestas en la consulta popular, antes de su ejercicio en sí.

¿Realmente estamos preparados para afrontar nuestro pasado? ¿Tenemos memoria suficiente para entender y dimensionar el daño causado por los ex presidentes y su maldito régimen?

Fui a votar, para comenzar, mi casilla estaba tan aislada como le fue posible al INE hacerlo, para nada una casilla como cuando las elecciones con candidatos de los diferentes partidos. El Google Maps también fue confuso, calles sin pavimentar y de difícil acceso. Es cierto que el INE se encargó de no mostrar ningún interés mediático, fastidió el proceso, la difusión además de pobre, panfletaria y sin el mérito que se requería, dada la dimensión del ejercicio.  No se diga la prensa chayotera, millones de pesos desinados a descalificarlo.

Aquí es donde el pueblo bueno y sabio debió sacar la casta, aquí es donde la elección del 2018, debió estar impreso en la memoria colectiva.

¿Se votó por echar fuera a un régimen autoritario, plagado de ladrones y asesinos, o por hartazgo?  ¿por qué esa premisa no permeó para la consulta? Si era el broche de oro para consolidar nuestro inicio de incipiente democracia.  Un pueblo altamente politizado, vence cualquier obstáculo.

Han de disculpar, pero francamente debo poner el equilibrio entre mi anhelo democratizador y la realidad que me supera.

Debo mencionar el resultado final de la votación por parte del INE: De acuerdo con el conteo rápido del organismo electoral, de los 93.6 millones de ciudadanos inscritos, solo participó entre el 7.07% y el 7 .74%. Quienes votaron por el “Sí” fueron entre 89.36% y el 96.28%, mientras quienes votaron por el “No” están en un rango entre 1.38% y el 1.58%. En cuanto a opiniones nulas fue entre el 2.19% y el 9.21%.

 

Legisladores del PAN y Morena sacaron mantas durante la sesión en que debatieron sobre la Consulta Nacional de Juicio a Ex Presidentes, en la Cámara Alta (Victoria Valtierra / Cuartoscuro).

 

Con el 98.35% de las actas computadas, el INE, mencionó que se contó con una participación de al menos 7.02% y 6 millones 435 mil 941 dijeron que “Sí” a la pregunta en la boleta. (Datos oficiales)

¿Por qué tan poca gente? ¿Por la casi nula campaña mediática oficial? ¿A quién echarle la culpa? La culpa nuca se cae al suelo, alguien debe tenerla siempre.

Dicen los opinadores nacionales, que no hay que culpar, que se debe retomar la experiencia vivida para aprender a no cometer los mismos errores. ¿Quiénes salieron a votar? Seguramente en su gran mayoría, personas adultas mayores, gente con plena conciencia social e histórica, jóvenes informados, ¿somos tan pocos? ¿La gran mayoría vive en la apatía completa? Unos le echan la culpa a la confusa pregunta impresa en la boleta, que la pregunta en sí no motivó a votar.

Nada, nada justifica el valemadrismo mostrado por los votantes. Debo ser objetivo y no es enojo.  Haber ido a las urnas en 2018 y haber votado masivamente por un cambio, votar es importante, pero no la única manifestación popular. Estar hartos, cansados, vilipendiados y hasta humillados, no significa que estemos plenamente conscientes del origen de nuestras calamidades como pueblo.

El antiguo régimen (aún vigente en muchas prácticas cotidianas de la vida pública del país) lo llevamos pegado como lamprea. Muchos siguen pensando que nunca nada va a cambiar, -ya voté, ¿por qué no cambió nada? El caudillismo impregna los pensamientos de transformación, mucha gente cree que el presidente de la república tiene la capacidad de transformar mágicamente un México por otro dela noche a la mañana. ¿Necesitamos un puntapié más certero para entender que una consulta popular significa, participar para transformar?

El mismo presidente dice que fue un buen inicio, que era necesaria, sí, completamente de acuerdo. Pero si lo ponemos en la justa balanza, es una traición a un hombre que ha dado su vida por el país que ama y conoce a profundidad mejor que nosotros mismos. Claro que no va a regañar al pueblo, ni a decirle bola de traidores inconscientes. Finalmente, AMLO termina en 2024, sino es que el pueblo bueno y sabio, le da la puñalada final en marzo del 2022 durante la consulta de revocación de mandato. Tal parece que entre más nos preguntan qué queremos, menos sabemos, qué queremos.

Andrés Manuel López Obrador ha sentado las bases para la transformación, habla claro, sin cortapisas, dice que su pecho no es bodega y que no somos niños de pecho, que tonto es quien piensa que el pueblo es tonto. No obstante, el pasado 1º de agosto nos hicimos harakiri.

 

Harakiri (Bing Images).

 

De no ayudar a consolidar el México que anhelamos, muy en el fondo, porque en la superficie seguimos pensando en la fe, en la esperanza y en la caridad, la ultraderecha retomará las riendas y créanme, sacudírnoslos, una segunda vez, no será fácil. Ya aprendieron que la represión sin salivita es la clave de todo régimen autoritario.

Muchos, teníamos años soñando con poner un presidente como AMLO en el poder, luchamos en las calles, en las plazas públicas, con la pluma, con el discurso, con hechos cotidianos, con cultura. Ya lo vimos, ya lo logramos, con plena conciencia de lo que trabajamos por décadas. Nuestra generación nunca fue egoísta con las nuevas generaciones, aprendimos que ser congruente con las ideas cuesta mucho, cuesta sangre, sudor y lágrimas. Pero no nos damos de golpes de pecho, ni nos enroscamos en la miseria intelectual, mucho menos nos auto compadecemos.

Los hay mucho más valiosos, que han muerto por seguir creyendo, por defender la justicia y el derecho a la información. Los que seguimos aquí y ahora, seguiremos honrando sus memorias desde nuestra incipiente pero digna trinchera. No pasaremos a la historia como cobardes.

Nunca dijimos, ni pensamos en la perfección de mandato, el actual presidente es un hombre con defectos y equivocaciones como todos, pero honesto, yo lo prefiero así y tampoco es culto a la personalidad, saber que nos representa con dignidad, es suficiente para coadyuvar a la transformación.

Hay quienes nos dicen que vivimos en una utopía, en un sueño inalcanzable, quizás, para el tiempo que nos queda en esta tierra, no veamos ese soñado cambio profundo, pero nos lo llevaremos en el pensamiento y el corazón. El tiempo nos dará la razón. Igual, vivir sin ideales y sin sueños, no es vivir.

Dejar hacer y dejar pasar es para los mediocres, para los cobardes. Entonces yo sí reclamo y les digo, a los que no fueron a votar la encuesta para enjuiciar a sus verdugos, esperen su vuelta, su regreso, con los ojos muy abiertos y el miedo metido en el vientre, porque va a ser terrible.

La democracia no es permitir que nos jodan una y otra vez, ténganlo presente.

 

“La idea de la verdad, que se mide por un consenso verdadero, implica la idea de la vida verdadera. Podemos también afirmar: incluye la idea de la emancipación.”

Jürguen Habermas

 

* Subdirector académico en la Secundaria Técnica 75 perteneciente a la Zona 16 del Subsistema Federalizado de Secundarias Técnicas en Juárez, Chihuahua, además de ser activista social, columnista de 4 Vientos y analista político.

Ensenada, B.C., México, lunes 9 de agosto del 2021.

 


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