SALTO CUÁNTICO: ¡Alto, los valientes no asesinan…!

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“Aún es tiempo de que se evite un derramamiento de sangre inútil y espero de su patriotismo que usted evitará.” — Emiliano Zapata.

José Luis Treviño Flores* / A los 4 Vientos

Se dice que antes del amanecer la noche es más oscura, que el alba se torna magenta con el primer rayo de luz pincha el cielo, que la humanidad siempre observará arrobada el espectáculo de un nuevo día. Yo digo que estamos a un paso de un rojo amanecer.

Nunca antes había tenido tanto miedo, jamás había percibido tan cerca el aroma de  la ‘calma chicha’, algo se avecina, algo terrible y más oscuro. No van a soltar el mando, no van a permitir que nos asomemos a la posibilidad de vivir sin ellos.

Están preparando un golpe de Estado fingido, van a dejar que el ejército tome el mando para salvaguardar sus intereses, ya ha pasado antes, no es gratuita tanta arrogancia y temple ante la evidente impopularidad, desprecio y asco de la población por el régimen.

Están dispuestos los cuarteles y las armas, las señales son claras y fuertes, debemos recordarles a los soldados que ellos también son pueblo, debemos decirles cuanto se deben a la patria, hay que recordarles su heroica frase que los hace dignos y sepan distinguir entre a quien se deben y a quien los quiere obligar a ser asesinos sin desearlo:  “Hay quienes quisieran distanciarnos del pueblo. ¡Imposible! Somos uno y lo mismo. Basta ver el rostro, la piel, el pensamiento y el corazón de cada soldado para ver que somos pueblo, somos México, igual que el resto de la patria“.

Soldado mexicano llora tras sacar de escombros los restos de una madre e hija en Morelos, tras el temblor del 19 de septiembre

No olviden de quien son hijos, no olviden que un supremo comandante y un general emanados del pueblo, no ordenarían disparar, torturar o vejar a sus compatriotas. Las armas las tienen ustedes y su código de honor es la máxima arriba mencionada, al pueblo se le defiende y se le garantiza su integridad, porque sin pueblo, no hay soldado que valga la pena.

Quienes quieren distanciarlos de su propio origen y sangre, son los mismos que los obligan a seguir órdenes injustas, cuando saben que debieran hacer lo contrario. Son soldados, no marionetas de intereses mezquinos, nosotros lo sabemos y los reconocemos como pueblo mismo y abrazamos su lealtad, su osadía y su temple. Queremos sentirnos orgullosos de contar con ustedes, sabemos que sabrán distinguir entre el pueblo y su pueblo. Sepan que ningún país que ha puesto a su ejército contra sí mismo, ha conservado su honor, sepan que cada militar que ha tomado las vidas de inocentes por órdenes infames provenientes de políticos ambiciosos y ricos ignorantes, jamás han recuperado su dignidad.

La lealtad no se mide bajo la infamia, la lealtad es a toda prueba, pero nunca condicionada a perder el honor, y no hay mayor honor y grandeza que permitir a un pueblo su libre elección de gobierno.

El pueblo quiere que se respeten sus derechos; el pueblo quiere que se le atienda y se le oiga y no es posible que porque hace una petición, se trate de acallarlo con bayonetas” — Emiliano Zapata.

 

Título de la columna es fragmento de la frase de Guillermo Prieto en defensa de Benito Juárez cuando un pelotón trató de dispararle, los soldados quedaron impasibles y echaron sus armas al hombro.

 

* José Luis Treviño Flores, Coordinador Académico en el subsistema de secundarias.


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