SALTO CUÁNTICO: Allanando el camino

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Me ‘a’ de dar seguridad interior y fortaleza la Ley a mi favor.

“¿Cómo se puede decir a un hombre que tiene una patria cuando no tiene derecho a una pulgada de su suelo?”

Henry George.

La reciente aprobación de la Ley de Seguridad Interior, faculta y da poderes plenipotenciarios al presidente de la República para intervenir en cualquier manifestación.

José Luis Treviño Flores* / A los 4 Vientos

Para dimensionar lo grave de ésta iniciativa menciono un solo apartado de los muchos que contiene y que están pensados y argumentados para incidir en cada aspecto social, cultural, natural y humano con completa autoridad y sin cláusulas que inhiban el uso desmedido de la fuerza, tal como la Ley lo dicta: En el artículo 3 fracción VIII. “Uso legítimo de la fuerza: utilización de técnicas, tácticas, métodos, armamento y protocolos que realiza el personal de las fuerzas armadas y federales, para controlar, repeler o neutralizar actos de resistencia no agresiva, agresiva o agresiva grave”.

Sabemos del “criterio” que tiene el presidente Enrique Peña Nieto, para el “uso legítimo de la fuerza”, son Atenco, Nochixtlan y otras manifestaciones no agresivas. Las técnicas y tácticas son y seguirán siendo: represión, violación, vejación.

“Neutralizar” en lenguaje del Estado mexicano es matar

“Agresiva”, para las fuerzas del “orden” significa que un grupo de manifestantes tengan entre sus manos piedras.

“Agresiva grave”, según el diccionario de las policías y el ejército es cuando un grupo de manifestantes ciudadanos se atreve a gritar, exigir justicia y además traer una que otra piedra para lanzar en contra de uniformados perfectamente blindados.

En ese punto (“agresiva grave”), la Ley de Seguridad Interior por órdenes directas del presidente, vía Secretaría de Gobernación, faculta a las fuerzas armadas y federales para abrir fuego y así “proteger las instituciones tuteladas por el estado”, ya que la ciudadanía, cansada, harta y desesperada, “atenta” y pone en riesgo la paz pública y los bienes conferidos a la nación .

Enrique Peña Nieto, comandante supremo de las Fuerzas Armadas. Foto: internet/ Animal Político.

No es que no lo hayan hecho antes. Desde Tlatelolco a la fecha, los mexicanos hemos pasado por un sin fin de masacres promovidas por el estado con el pretexto de “salvaguardar el orden”. Con o sin Ley de Seguridad Interior, han desaparecido y sepultado ciudadanos, estudiantes y periodistas, pero los diputados federales -que se supondría debieran velar por los derechos inalienables de las garantías individuales- de ninguna manera van a aceptar que acaban de validar la impunidad y elevarla a nivel de ley suprema.

Los protocolos desde la perspectiva gubernamental se entiende como la capacidad logística de cercar, y repeler con métodos y armamento de capacidad balística superior, sin importar que entre los manifestantes no agresivos, agresivos o agresivos graves, se encuentren niños, mujeres o personas de la tercera edad. Ya ha sucedido antes, cuando el daño está hecho le llaman efecto colateral.

En el siguiente apartado del capítulo cuarto, Artículo 28 establece que las fuerzas federales y las fuerzas armadas “desarrollarán actividades de inteligencia en materia de Seguridad Interior en los ámbitos de sus respectivas competencias, considerando los aspectos estratégico y operacional, la cual tendrá como propósito brindar apoyo en la toma de decisiones en materia de Seguridad Interior”

Y agrega que al realizar tareas de inteligencia, “las autoridades facultadas por esta Ley podrán hacer uso de cualquier método de recolección de información”.

¿Cuántos estudiantes fueron masacrados en Tlatelolco el 2 de octubre de 1968? Foto: Proceso

Hacer uso de cualquier método significa: elevar a rango constitucional el programa de espionaje “Pegasus” y otros modelos de intervención e invasión a la privacidad cuando la paranoica, esquizoide y delirante fijación por mantener el poder, controlar, incidir e infundir terror en ciudadanos críticos de un sistema represivo, que mediante la coerción se pretende eternizar.

Ningún apartado aquí mencionado está fuera de contexto o interpretado, tal y como está redactado se entiende perfectamente la intencionalidad.

Es vergonzoso que la cámara de diputados se subordine a los caprichos del gabinete del Ejecutivo Federal y valide esta ley,cuya única intención es la de allanar el camino para el candidato del PRI a la presidencia en el 2018 y reprimir cualquier oposición ciudadana en contra de la continuidad del proyecto neoliberal mezquino de una clase política aborrecida y aberrante.

Si la Suprema Corte de Justicia ignora no sólo a la ciudadanía, sino las recomendaciones de orden internacional que ya advirtieron de la gravedad de la aprobación de dicha ley, habremos de buscar entonces, decididas acciones para, legítimamente, como mexicanos, sacudirnos la peor estirpe de políticos asesinos, ignorantes y traidores de nuestra patria.

La traición supone una cobardía y una depravación detestable.

Barón De Holbach.

Imagen de portada: El repudio a la Ley de Seguridad Interior en San Lázaro. Foto: Eduardo Miranda/ Proceso

* José Luis Treviño Flores, Coordinador Académico en el subsistema de secundarias.


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