REDES DE PODER: Mortuorio

Diciembre de 1986. Días antes de la cena de navidad Guillermo Cano Isaza, director del periódico El Espectador, salió de su oficina y en una luz de alto, sicarios del cartel de Medellín a las órdenes de Pablo Escobar Gaviria asesinaron a Cano por sus artículos que señalaban las actividades delictivas de Escobar.

Alfonso Torres Chávez/ 4Vientos

Durante varios años don Guille, como le decían sus colaboradores de El Espectador, no se detuvo en hacer señalamientos sobre las relaciones de Escobar con los altos círculos colombianos.

Después del asesinato el ambiente del país se enrareció.  Cano se convirtió con su máquina de escribir en el mayor enemigo de los narcos colombianos y eso lo volvió un objetivo para el cártel de Medellin.

Después del homicidio los colombianos aumentaron su temor, pues ya desde hacía tiempo que los asesinatos en motocicleta se habían convertido en algo común en el país.

La época de terror que implantó Escobar fue llevada al extremo, pues toda una serie de actos terroristas fueron desarrollados en conjunto con una serie de homicidios como el de Guillermo Cano.

Cano se convirtió en estandarte de la libertad de expresión para miles de periodistas en el mundo.

Con su muerte se abrió una brecha en la que se perdió a una de las voces disidentes más importantes del periodismo libre en América Latina.

No podemos concebir El Espectador sin los editoriales de Guillermo Cano, la mayoría de los cuales se enfocaron en todas las actividades delictivas del Cártel de Medellín.

Fue el primero en señalar que Escobar era narcotraficante cuando ganó un escaño en el senado colombiano. En ese momento fue cuando Alberto Santofimio  Botero lo hizo creer en la posibilidad de ser presidente de Colombia.

La muerte de Cano enlutó el periodismo colombiano pero además hizo perder a una de las voces más autorizadas para señalar con pruebas las actividades de Escobar, quien lo convirtió en uno de sus objetivos.

El narcotraficante asesino colombiano Pablo Escobar. Foto: internet

Además de asesinar a candidatos presidenciales, matar periodistas fue una manera de protegerse cuando se sintió acosado por medios como El Espectador; este diario, considerado como un medio independiente, fue acérrimo crítico de que el estado no realizara sus actividades de prevención con respecto a aportar pruebas para encarcelar a Escobar.

Cuando Luis Carlos Galán Sarmiento acusó a Escobar de ser candidato del Nuevo Liberalismo siendo un consumado narcotraficante, firmó su sentencia de muerte y Cano se dedicó a señalarlo directamente y con ello se acercó a su final.

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