REDES DE PODER: México, causa y efecto

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México está molesto. Muy molesto, tanto que la olla de presión puede estallar en cualquier momento.

Alfonso Torres Chávez /A los 4 vientos

Basta con observar el contenido de la televisión. Programas tan reiteradamente estúpidos como Enamorándonos ocupan espacios estelares.  En la TV no se discute ninguno de los problemas fundamentales del país.

Como medio masivo, la televisión podría tener un impacto muy positivo en la vida de las personas, y no me refiero a ver estupideces, sino programas con un fuerte contenido cultural y que además discutan la realidad que lacera a México.

Las cosas están tan calientes en el país, que el calor social está invadiendo poco a poco todos los espacios.

En Baja California ya tenemos un ejemplo con el problema de la Cervecera Constellation Brand.

Encima de los problemas de escasez de agua, que ya padecemos, ahora se la vamos a entregar a una empresa extranjera.

El problema es que medios de difusión masiva como las televisoras no abren espacios al debate de estos temas. Es más sencillo encontrar información –y sesgada- en internet que en los medios convencionales.

Si nosotros tenemos programas televisivos como Enamorándonos es porque nosotros lo hemos pedido: Tiempo de televisión desperdiciado en discutir estupidez y media, introduciéndonos en la vida privada de las personas hasta llegar a conocer sus  costumbres sexuales.

Y encima de eso se juzgan las preferencias sexuales de las personas, asunto que por cierto está prohibido por la Constitución,  haciendo claro hincapié en que nadie puede ser discriminado por sus preferencias sexuales.

Dibujemos un escenario: si en la televisión se discute la preferencia sexual de una persona, algo estamos haciendo mal con la televisión como medio de comunicación.

Giovani Sartori, autor de El Homo videns, nos podrían responder que ya estamos en la era de la sociedad teledirigida, como se refirió al impacto de la televisión en la gente e incluso en las instituciones. 

 Las cosas están tan mal en mi país, que si mi mujer se llega a ir con otro…me voy con ellos, escribió Facundo Cabral en algún monólogo.  Si la televisión no discute ninguno de los temas torales del país, la sociedad está perdida.

¿Que es más sencillo ver estupideces en la televisión? Sí, desde luego es la posición más cómoda, pero eso no quiere decir que sea lo que deberíamos hacer.

Es casi seguro, que mucha gente no saldrá a votar pero también puede darse el fenómeno adverso: la molestia de la gente es tan grande, que seguramente la elección será una de las oportunidades históricas para manifestar descontento sin utilizar la violencia –aunque ya la estamos utilizando en diversos escenarios del país-.

Lo que la sociedad debe hacer es exigir a través de los cambios una mejor televisión que si nos ayude a discutir lo que realmente necesitamos.

Ya corremos en 2018 y falta medio año para la elección presidencial.

Debemos buscar entre nosotros a los votantes y darnos cuenta que somos nosotros los que tenemos el poder en el voto y en cada elección.

Imagen de portada: Programa televisivo “La hora pico”. Foto: Internet


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