REDES DE PODER: Los días más felices

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La discriminación ha estado presente desde el inicio de los tiempos. Con el estallamiento de la Revolución Francesa y la emisión de la Declaración de los Derechos del hombre y del ciudadano del 10 de agosto de 1789 la humanidad dio un gran paso. Desde luego esto no terminó de tajo con la discriminación, pero si abrió la puerta a la lucha encarnizada que mantenemos en pro de los derechos humanos como sociedad.

Alfonso Torres Chávez / A los 4 vientos.

El derecho como elemento integrador de la sociedad ha permitido la sana convivencia. Sobre todo después del holocausto, nuestros ojos se abrieron como sociedad a una realidad: la discriminación y la segregación por motivos de raza, sexo, color de la piel entre otros factores étnicos, puede matarnos como sociedad.

En México llegamos tarde a los derechos humanos. Pero esto no quita eficacia. Nuestro texto constitucional se adecuó en 2011 con la reforma de derechos humanos de 10 de junio y que tiene su antecedente en la reforma penal de 2008 que otras veces hemos explorado.

En una nota publicada en el sitio local de internet ensenada.net del dia 27 de octubre de 2017 se da cuenta de que una mujer fue discriminada en un bar de la zona centro de Ensenada, al besar tiernamente a su pareja por un solo hecho: ser una pareja del mismo sexo.

Foto: internet

Personal de conocido antro de nuestro puerto, le pidió a la mujer, abogada de profesión, salir del lugar  por exhibirse en la pista de baile con su pareja al darse un beso.

La mujer interpuso una queja ante el Consejo Nacional para Prevenir la Discriminación (CONAPRED), pero la institución ni siquiera se tomo la molestia de responder.

La pareja de la mujer llego con globos y pastel y se dirigieron a la pista de baile, se dieron un abrazo, seguido de un beso y se dirigían hacia la  pista (cabe hacer la precisión de que la mesa había pagado una cuenta de consumo superior a los 3000 pesos) y mientras esto ocurría un guardia de seguridad las sancionó verbalmente.

De entrada me dijo que la gente como yo, no debe besarse en ese lugar. Le respondí que sí le di un beso, pero solo de piquito.

La señorita cuestionó al guardia con respecto al calificativo “gente como tu”.

Ante esto el vigilante respondió que gente como ella debía ir a lugares diferentes.

Le estire mi mano y me presente como abogada que soy, además le recordé que eso estaba mal, es discriminación. 

La acción molestó tanto al guardia que regresó segundos después con el subgerente del lugar  acompañado de otro elemento de seguridad. “Gente como tu no son bienvenidas”, le dijeron.

Tras hacerse de palabras comenzaron a forcejear  para que abandonaron el lugar, ella sacó su celular y empezó a grabar  la agresión, pero la tomaron del cuello y la empujaron hacia la salida, tomaron el móvil y lo lanzaron a la calle.

La Comisión Estatal de Derechos Humanos intervino para avenir a las partes y solo consiguió reponer el teléfono.

Los empleados deben someterse a capacitación.

Este asunto de los derechos humanos es muy serio.

Es doloroso darse cuenta que en Ensenada donde priva en  la gente priva un sentimiento de alta sociedad que no existe, algunos sujetos pueden comportarse como primates.

La discriminación  no es un asunto de juego. Y si en Ensenada en sitios de recreo somos víctimas de estos actos debemos denunciarlos sin guardar silencio.

No es concebible que asuntos como estos pasen desapercibidos.

La sociedad no esta acostumbrada a respetar a las personas. Esto es un asunto de civilidad, de educación, etc.

 alfonso-torres-chavez* Alfonso Torres Chávez. Licenciado en Derecho por la UABC. Maestro en Derecho, Facultad de Derecho UIA- Tijuana. Especialista en Derecho Constitucional y Amparo. Académico-Investigador del Centro Universitario de Tijuana campus Ensenada. alfonsotorr@gmail.com

 

 


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