REDES DE PODER: Las estrategias fallidas del poder

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El asesinato de Javier Campos Morales y Joaquín Cesar Mora Salazar impactó a la sierra tarahumara y a todo México, en donde el tema de los desaparecidos asimismo no tiene control, como tampoco lo tiene el país.

 

Mujeres sostienen un retrato del sacerdote jesuita Javier Campos Morales mientras el cortejo fúnebre de Morales y su compañero sacerdote Joaquín César Mora Salazar llega a Cerocahui, Chihuahua, el domingo 26 de junio de 2022. Los dos ancianos sacerdotes y un guía turístico asesinados en la Sierra Tarahumara de México son los últimos de una larga lista de activistas, reporteros, viajeros y residentes locales que han sido amenazados o asesinados por bandas criminales que dominan la región (Foto: Christian Chávez/AP).

 

Alfonso Torres Chávez* / Edición de texto y diseño: 4 Vientos

Foto destacada: Raramuris despiden a quienes formaron parte de sus guías espirituales y gestores sociales (Facebook),

 

Al gobierno del estado de Chihuahua y al federal no le interesa la seguridad. El estado no cumple con sus obligaciones constitucionales.

Desde hace 10 años la comunidad chihuahuense de la sierra tarahumara ha denunciado la presencia de delincuentes, pero parece que nadie escucha.

Los sacerdotes que se encuentran en la comunidad los han ayudado a solventar los problemas sociales y de inseguridad. Esto porque en México nunca hay dinero que alcance y eso no es nuevo. El dinero lo aportan las comunidades que viven en la zona y en México eso es común.

En las zonas serranas de nuestro país los sacerdotes regeneran el tejido social que para el estado no existe. Aquí no estamos hablando de una comunión enferma entre iglesia y estado, sino de clérigos que realmente cumplen con una misión y una función social fundamental en zonas comunitarias que son olvidadas por el estado.

Los sacerdotes de Chihuahua son ejemplo de seguridad. El sujeto que llegó a su iglesia en busca de refugio contra quienes lo secuestraron y perseguían, todavía tuvo tiempo de una confesión sacerdotal antes de morir acribillado por los asesinos.

 

Duelo en Chihuahua (Facebook).

 

Las organizaciones criminales reclutan a jóvenes e indígenas porque es más simple y aventurero ser sicario que estar educado. Las personas creen que es simple y sencillo. La subcultura de la violencia funciona bien.

El tema de los abrazos y no balazos realmente es una estrategia de seguridad y parece de risa, pero es cierto. Es decir, el presidente cree que abrazando a los delincuentes éstos se volverán buenos y sacros.

El estado cumple con sus operativos de seguridad. En el tema de los sacerdotes de Chihuahua el presidente envío a la Guardia Nacional, a la Marina, al ejército, etcétera, pero las corporaciones de seguridad tienen desde hace tiempo ubicado a El chueco, el asesino de los jesuitas, pero no lo capturaron.

Ya no se puede viajar por el país, tampoco se puede viajar por otras poblaciones de los estados de la república. Los clérigos de la zona de Chihuahua no pueden viajar en la noche por los pueblos y el gobierno del estado no toma una postura para acabar con esa situación.

De esta forma, las personas están sujetas a un régimen donde parece que el control del estado lo tienen los delincuentes.

 

*Alfonso Torres Chávez, Doctor en Derecho Penal; profesor-investigador de INPOCIPE Tijuana y de CESUN Universidad, Tijuana. Correo electrónico: Alfonso.torres@inpocipe.edu.mx

Ensenada, B.C., México, jueves 30 de junio del 2022.


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