REDES DE  PODER: La sociedad teledirigida

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Giovanni Sartori fue uno de los teóricos fundamentales de la ciencia política del siglo XX. En La sociedad teledirigida, Sartori hace un análisis crítico de los contenidos de la televisión y la fuerte influencia de estos en la sociedad. 

Alfonso Torres Chávez /A los 4 vientos

Si la televisión transmite contenidos positivos, discute los temas torales del país o transmite porquerías y pechugas es culpa de la sociedad que ha permitido que la señal pública de televisión esté invadida por una concesión que solo beneficia a Televisa y Tv Azteca.

Es así  que dos televisoras son las que deciden lo que debe ver o lo que no debe ver la sociedad.

Señales televisas como las de la Universidad Nacional Autónoma de México, o el Instituto Politécnico Nacional o señales un poco más abiertas como la de Canalseisdejulio son opciones que tenemos para recibir televisión de calidad y televisión crítica que en los medios oficiales no existe.

La señal pública de televisión está regulada por la Constitución. La reforma constitucional de 2007 en materia de telecomunicaciones permitió la creación del Instituto Federal de Telecomunicaciones, como un ente regulador de las telecomunicaciones del país, es decir, radio y televisión, que son considerados como los principales medios masivos de comunicación.

Es evidente que hemos evolucionado en materia de libertad de expresión, aunque los asesinatos de periodistas obligó a la creación de la Fiscalía Especial para la Atención de Delitos cometidos contra la Libertad de Expresión.

Una fiscalía que por cierto, es inútil pues  las investigaciones que realiza respecto a los asesinatos de periodistas en el país dejan mucho que desear.

El derecho a la libertad de expresión esta constitucionalizado. Obviamente el hecho de estarlo no quiere decir que los periodistas no reciban amenazas por la realización de su trabajo.

Pero en el momento que el estado es incapaz de brindar protección cuando un periodista recibe amenas por su trabajo estamos en problemas.

Esto, sobre todo considerando que México es uno de los países que está considerado como uno de los sitios más peligrosos para ejercer el periodismo.

Si el estado es incapaz de proteger a los ases de la pluma, bonito escenario nos espera a los ciudadanos de a pie.

Es el estado el responsable de que los medios de comunicación sean abiertos y plurales.

El virus de la libertad debe diseminarse por el mundo.

En países en guerra o en estados fallidos, el resultado es la existencia de medios de comunicación que están acotados y que a últimas fechas tienen que tomar una agenda informativa.


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