REDES DE PODER: La objeción de conciencia

Comparte en redes sociales

La primera vez que escuche hablar de la objeción de conciencia fue durante una charla en Mexicali con el Dr. Mario I. Álvarez Ledesma. Allí descubrí la pasión por los derechos humanos y cómo con cada paso el asunto se iba complicando más.

Alfonso Torres Chávez / A los 4 Vientos

Jurgern Habermas es uno de los filósofos del derecho, cuyos estudios se han focalizado  a temas que tienen que ver con la objeción de conciencia. Lo polémico del tema está conectado con otro de los apotegmas del derecho constitucional: las creencias religiosas que son tuteladas por el estado constitucional, a través de su Carta Fundamental.

Hablar de objeción de conciencia podría implicar un libro completo. Sin embargo, está –en resumen- conectado con conceptos morales, religiosos, sociológicos, jurídicos. Tiene que ver con algo que para todo ser humano es fundamental: Su sistema de creencias personales.

También se conecta con temas de desobediencia civil, pero  este texto se enfocara en su vertiente más polémica: el sistema de creencias religiosas.

El sistema de creencias de los seres humanos es personal. En México, el artículo 24 constitucional consagra el derecho fundamental a la libertad religiosa.

El tema de la objeción de conciencia levanta pasiones encendidas, sobre todo porque estamos hablando de uno de los valores íntimos más preciados del ser humano. Cabe apuntar que en el estado constitucional de derecho es una obligación del estado velar porque los ciudadanos puedan profesar libremente sus creencias religiosas.

Ir a la iglesia como acto protegido por el estado, ese es el principio básico.

Del mismo se desprende también la prohibición  constitucional de que el congreso de la unión pueda prohibir religión alguna.

Al final del camino cualquier sistema religioso que se elija debe conducir a un ser divino. Sin embargo, estamos hablando aquí de que la objeción de conciencia tiene que ver con aquello que forma parte de nuestras propias creencias, apuntando que somos nosotros como ciudadanos los que tenemos garantizado por el estado, el derecho de gozar de dicha objeción de conciencia.

Para quienes trabajan temas de filosofía del derecho, o de teoría del derecho este tema es toral.

En los estados totalitarios donde se proscriben las creencias religiosas, este tema es uno de los más importantes, sobre todo porque por su contenido valorativo de estudio despierta como las creencias religiosas, encendidas polémicas.

La objeción de conciencia es un tema que cualquier estudiante de derecho debería dominar, sin embargo, en los contenidos programáticos universitarios se toca levemente y no es sino hasta posgrado cuando se profundiza en un tema que es básico para entender la estructura y funcionamiento del estado constitucional.

La libertad religiosa que protege el artículo 24 constitucional, está conectada con este tema.

Un estado que persigue a quienes profesan cierta religión –como en Alemania durante el nazismo por ejemplo que persiguió y proscribió todo aquello que tuviera visos de ser judío – viola  la libertad de conciencia que es un derecho fundamental en cualquier régimen, que se precie de ser democrático.

Por ello es que somos los ciudadanos los responsables de exigir al estado la protección de todos estos derechos que por su misma naturaleza merecen un tratamiento especial en la doctrina jurídica.

 


Comparte en redes sociales