REDES DE PODER: Increpados

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La señora que increpó recientemente en un avión al ex presidente Vicente Fox, resumió quizá el pensamiento de muchos mexicanos.

Alfonso Torres Chávez / 4vientos

Ensenada B.C.- Encararlo en lo que aparentemente parecía una agresión física, es uno de los actos ante los cuales el ex presidente solo se dedicó a agredir a la mujer en cuestión, mientras caminaba por el pasillo del avión.

Nosotros elegimos a quienes nos representan y tal pareciera que automáticamente los convertimos en una especie de semidioses. Nada ni nadie pueden acercarse o volverlos a tocar, aunque en el caso del señor Fox hasta en los Estados Unidos es repudiado.

Ese repudio público resume lo que muchos ciudadanos piensan o sienten y no se atreven a manifestar, aunque a últimas fechas hay hasta memes que se burlan del ex presidente.

Si tomamos en consideración que el político guanajuatense ejerció hasta violencia física al forcejear con la mujer, es esta quizá la muestra de que la ciudadanía está literalmente hasta la coronilla.

Los insultos e improperios contra Fox son una muestra de un hartazgo social que en algunos puntos de la geografía nacional ya se está manifestando en una furia social acumulada.

En Hermosillo, Sonora, la gente linchó a un ladrón mientras lo filmaba y aderezaba el video con una pléyade de insultos contra la gobernadora Claudia Pavlovich y todo un recital de diversas majaderías.

Si en Sonora la policía ya fue rebasada por la delincuencia, las personas están ejerciendo funciones de autoridad.

Si se legislase en nuestro orden normativo los grupos de autodefensas que ya se manifestaron en Michoacán, quizá no sería tan mala idea que se coordinara con la policía municipal y del estado. Sin embargo, fenómenos como el linchamiento son una manifestación social de que la autoridad ya fue rebasada desde hace varios años.

Particularmente en este sexenio la inseguridad ha invadido diversos puntos de la geografía nacional.

La polémica siempre lo sigue (Imagen: Sin Embargo).

Es evidente que no se puede tapar el sol con un dedo, pero los fenómenos delincuenciales en aumento son también síntoma de una crisis económica y un estallido social, que en algunos puntos del país ya se empieza a manifestar.

Las tomas de oficina de presidencias municipales, de congresos locales y los linchamientos, son sencillamente manifestaciones que han llevado a las personas a suplir funciones que debería llevar a cabo el estado a través del pago de contribuciones.

Las instituciones del estado están estructuradas precisamente para sostener un orden social que en una situación como la que vive el país, es desde hace tiempo insostenible.

Lo que nos queda es sentarnos a ver el espectáculo y esperar a conocer lo que depara un año electoral como este, en el que el futuro del país está en juego.

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