REDES DE PODER: Historia de un secuestro

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Hace algún tiempo, años después de su premio nobel, Gabriel García Márquez escribió “Noticia de un secuestro”, el libro que dramatiza los sucesos reales del secuestro  de Maruja Pachón, hermana de Gloria Pachón esposa del mal logrado candidato a la presidencia de Colombia, Luis Carlos Galán Sarmiento.

 

Imagen: Facebook.

 

Alfonso Torres Chávez/ 4 Vientos / Foto destacada: Pablo Escobar y Virginia Vallejo, otro pareja del narco latinoamericano (La República).

Maruja fue secuestrada por el grupo de Los Extraditables que estaban comandados por el capo del narcotráfico colombiano Pablo Emilio Escobar Gaviria.

Escobar buscaba con estos secuestros presionar al gobierno de Virgilio Barco para que les concediera la negativa de la extradición hacia Estados Unidos.

La presión hacia el gobierno colombiano comenzó cuando el Congreso aprobó reformar la constitución colombiana para prohibir la extradición de colombianos al extranjero; o sea, a través de una reforma constitucional se trataba de extraditar narcotraficantes a Estados Unidos, pero el grupo de los extraditables presionaba para evitar la extradición.

En Estados Unidos, desde hace muchos años, las personas acusadas de narcotráfico no tienen derecho a la luz del sol. Salen de sus celdas solo 1 hora al día, aparte de tener otras terribles prohibiciones.

En estas condiciones ninguno de los grandes capos colombianos quería saber nada de las cárceles estadounidenses.

Las condiciones no cambiaban, solo “mejoran” si los condenados cooperaban con el gobierno estadounidense al dar información sobre narcos colombianos, o información que llevara al gobierno norteamericano a la captura de las llamadas grandes cabezas del narcotráfico.

 

Emma Coronel y El Chapo (Internet).

 

A la fecha, en el caso mexicano, ningún capo quiere ser juzgado en Estados Unidos. Allí está el caso de Joaquín El Chapo Guzmán, condenado a prisión perpetua en la cárcel de ADX FLORENCE, un penal de máxima seguridad que recluye a grandes personajes del crimen: desde narcotraficantes hasta terroristas.

Para personajes como El Chapo, el encierro debe ser terrible. Hace unos días la periodista Anabel Hernández publicó el libro “Emma y las otras señoras del narco”, donde salen a relucir los nombres de varias damiselas del medio del espectáculo que se relacionaron con narcotraficantes.

Y este no es el único caso. Allí esté el libro “Amando a Pablo, odiando a Escobar”, una autobiografía en la que Virginia Vallejo-máxima estrella en la conducción de noticias en la televisión colombiana- narra la relación amorosa que tuvo en los años 80s con quien fue el más grande capo del narcotráfico en Sudamérica.

Normalmente nadie quiere hablar de sus relaciones con delincuentes y menos salir en la portada de los libros, más cuando toda la narración se sustenta en pruebas bien comprobadas.

Desde luego, esto nos lleva a colegir que los narcotraficantes son parte de nuestra sociedad y, en cierto grado, podríamos verlos como personas normales que vacacionan, comen y duermen como cualquier ser humano.

Son personajes que históricamente siempre han estado presentes en la sociedad. De allí que sea importante estudiar los aparatos organizados de poder.

 


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