REDES DE PODER: Entre Pancho Villa y una mujer desnuda

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El país baila su último compás hacia el final del sexenio.

La administración ha sido particularmente desastrosa  por donde se le vea.

Las llamadas reformas estructurales, son la introducción de un capitalismo sin nombre.

Alfonso Torres Chávez / A los 4 vientos

Y si no basta con hacer un viaje sin salir de Ensenada: ARCO, CHEVRON y ECO están por llegar o ya llegaron a la ciudad. En la calle diez, donde antes había una estación con el logotipo de PEMEX ahora tenemos una lujosa gasolinera ARCO, que nos vende nuestro propio petróleo refinado.

El hijo de la chingada –escribió el nobel de literatura Octavio Paz en El laberinto de la soledad- es aquel que es producto del que lo chinga. La chingada es la madre violada, violentada por el conquistador.

Nuestro producto más preciado, el petróleo que el general Lázaro Cárdenas defendiera al impedir a extranjeros la explotación de petróleo en territorio nacional, ahora se va al carajo en lo que va de este sexenio. En contraposición con el socialismo, donde los trabajadores son los propietarias directamente beneficiados de los medios de producción, en el régimen capitalista lo es el dueño de los medios de producción, de los cuales jamás pierde la propiedad originaria.

El petróleo que nosotros entregamos a Estados Unidos porque no tenemos la capacidad de refinarlo para convertirlo en gasolina, es culpa de un estado benefactor que no ha sabido administrar la abundancia y la riqueza que si tenemos.

Los yacimientos de petróleo desde aquel gigante que se encontró en Cantarell Campeche en el sexenio de José López Portillo, seguramente seguirán apareciendo, porque la producción de petróleo continúa.

Lo que nos ha pasado es que sencillamente el capital nos ha llenado los bolsillos, y ha resultado un negocio rentable brindar concesiones a extranjeros para que nos vendan nuestra propia gasolina.

 Basta con aquel testimonio de un joven trabajador de una gasolinera que palabras más, palabras menos dijo a un medio de comunicación: Lo único que hicieron fue cambiarnos el uniforme porque yo sigo ganando lo mismo.

Al final, ese es el producto de las concesiones, extranjeros que vienen a explotar un bien nacional y por el que nosotros terminamos pagando costos de locura por una gasolina que es nuestra y que debería ser refinada sin mayor problema.

Pemex es una de las maravillas del partido de estado. Lo que tanto critican al régimen priista que gobernó México durante 70 años es producto de un conflicto armado que ensangrentó al país durante 20 años, cuando –en teoría- la revolución solucionaría un solo problema: derrocar al presidente Porfirio Díaz, pero no pasó mucho tiempo sin que nos diéramos cuenta que además del cambio en el poder ejecutivo, el país cambió también.

Su fisonomía, su gente, su organización, su cultura sufrió tal catarsis que convirtió a la revolución en uno de los mayores mitos de la historia de México –ya hablaremos de eso después- .

La evolución de nuestro país nos permitió una independencia energética al ser un país productor de petróleo, pero no nos sirve de nada si tenemos que entregarlo al extranjero para que nos lo venda refinado porque nosotros no podemos hacerlo.

alfonso-torres-chavez

* Alfonso Torres Chávez. Licenciado en Derecho por la UABC. Maestro en Derecho, Facultad de Derecho UIA- Tijuana. Especialista en Derecho Constitucional y Amparo. Académico-Investigador del Centro Universitario de Tijuana campus Ensenada. alfonsotorr@gmail.com

 


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