PUNTO DE ENCUENTRO: Partidos Políticos, ¿cómo sobreviven? ¿Cómo se mantienen?

En estos días mucho hemos escuchado o leído sobre los partidos políticos que corren el riesgo de perder su registro, pero, ¿qué implica esto? Los comentarios de la mayoría de las personas suelen ser positivos: ¡Si no sirven, qué se vayan! Menos partidos a los cuales mantener, ¡nos vamos a ahorrar mucho dinero! Pero, ¿qué de cierto tienen estos argumentos? Analicémoslos.

Kenia Montiel / A los 4 Vientos

Actualmente el único mecanismo que existe para evaluar el desempeño de los partidos políticos es el porcentaje de participación ciudadana en las elecciones, pues tal como lo establece el artículo 41 de nuestra Carta Magna, el objetivo de los partidos políticos es: PROMOVER LA PARTICIPACIÓN DEL PUEBLO EN LA VIDA DEMOCRÁTICA.

Dicho esto, es fácil llegar a la conclusión de que entre más personas votan (suponiendo que son votos libres), se tiene la certeza de que los partidos están haciendo su trabajo. ¿Por qué? Porque están convenciendo a la gente, la están representando y eso se demuestra cuando salimos a votar, o al menos así debería de ser en un sistema ideal, donde las personas votan convencidas y no para castigar, tal como les decía en la columna anterior (Link aquí).

¿Qué pasa con aquellos partidos que por su absurda votación es claro que no están convenciendo ni representando a la ciudadanía? Nuestra Constitución establece que aquellos partidos políticos que no obtengan al menos el tres por ciento del total de la votación válida emitida, en cualquiera de las elecciones que se celebren (Diputados Federales, Senadores o Presidente en el caso de partidos políticos nacionales o Munícipes, Diputados Estatales o Gobernadores para partidos políticos estatales) perderán su registro y por lo tanto financiamiento público.

Muchos de los partidos políticos utilizan las coaliciones como recurso para mantenerse vivos, logrando superar por casi nada el umbral requerido, sin embargo hay veces en las que ni así se salvan.

Considerando todo lo anterior, ¿Si no sirven, qué se vayan? ¡Claro! Si necesitan aliarse para sobrevivir y no logran convencer a las personas, no están cumpliendo con su objetivo, entonces; sí, qué se vayan.

Menos partidos a los cuales mantener. No hay mucho que analizar aquí, los partidos políticos con registro acreditado tienen derecho al financiamiento público y demás prerrogativas, al perder el registro dejan de percibir esos derechos y por lo tanto hay menos partidos a los cuales otorgarles financiamiento público.

¡Nos vamos a ahorrar mucho dinero! Aquí viene lo bueno, que no es tan bueno. Si bien, al perder el registro se reduce el número de partidos políticos a los cuales hay que otorgarles financiamiento público, esto no significa que nos ahorremos dinero, al menos no con nuestra formula de financiamiento vigente, pues actualmente la bolsa de dinero o “el pastel” que se reparte entre los partidos políticos depende del padrón electoral y se distribuye entre todos los partidos; así haya 2 o 6, el dinero invertido en ellos siempre irá en aumento, pues el padrón electoral crece día con día y año con año aumenta la UMA*. Lo único que cambiará será el tamaño de las rebanadas, que en este caso, serán más grandes en comparación al año anterior pues habrá menos entre quienes repartir, y a su vez año con año tendrán un pastel más grande.

Así que en este caso, NO, no nos vamos a ahorrar dinero. Otro caso sería si la fórmula de financiamiento público fuera diferente, por ejemplo como propone la iniciativa ciudadana #SinVotoNoHayDinero, la que varios congresos mantienen en la Congeladora y la que otros, como el nuestro ignoraron. Con esta iniciativa, si bien el pastel se repartiría de la misma forma que con nuestra formula actual, tendríamos un pastel más pequeño, pues este dependería de la votación válida emitida y no del padrón electoral.

Comparativo de los ahorros propuestos por la iniciativa #SinVotoNoHayDinero.

Regresando un poco al primer argumento analizado, estaríamos otorgándoles a los partidos políticos el financiamiento que les corresponde con base en su desempeño, pues el dinero que se les otorgaría se calcularía considerando a las personas que logran convencer de salir a votar y no con base en un padrón que incluye votos nulos y abstencionistas.

Hoy en día a los partidos políticos no les importa convencer, les importa mantenerse, no les interesa cambiar la opinión de los que anulan su boleta o los que no se paran a votar ¿Por qué? Porque no les cuestan, porque no les afecta.

Así que, hasta que esto no cambie, mientras los partidos sigan recibiendo dinero de las personas que no los votan; ni nos ahorramos dinero, ni se lo ganan. Si bien, todos los partidos políticos se han pronunciado a favor de reducir el financiamiento que reciben, nuestro Congreso no hizo ninguna modificación a la formula, dejando claro que patearán el bote lo más que puedan.

De nueva cuenta será labor de la ciudadanía organizarnos y volver a exigirles a “nuestros representantes” que nos representen, que dejen de pronunciarse a favor y empiecen a actuar a favor. Volveremos más, con más fuerzas, con más ganas, hasta lograr que los partidos políticos dejen de preocuparse por mantenerse, por sobrevivir, y empiecen a preocuparse por nosotras, las personas.

Estimación del Financiamiento Público a Partidos Políticos en 2019.

*UMA: Unidad de Medida Actualizada, valor actual: $80.60

Licenciada en Contaduría por la UABC, cuenta con diplomados en Contabilidad Gubernamental, Disciplina Financiera y Derecho Electoral. Ha coordinado la fiscalización de campañas para candidatos independientes. Actualmente trabaja con el joven regidor independiente, Cristian Vázquez en el XXII Ayuntamiento de Ensenada, dirigiendo proyectos de participación ciudadana y presupuesto participativo; es Coordinadora de la Red Estatal #SinVotoNoHayDinero.

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