Por la realización plena de…. la Insoportable Levedad del Ser

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De Miguel Gárate Velarde A Milan Kundera.

 

La discusión para el cambio del lema de la universidad y mi alma mater transita entre lo sustancial y lo insustancial. Desde criticar el vocablo y el análisis profundo, o la levedad -en su caso- de su significado, nos hace saber que no se adopta aún un criterio atinadamente aplicable.

 

La nueva imagen institucional de la UABC, se posesiona en la anodina radio universitaria (Facebook).

 

Osvaldo Medina Olvera* / 4 Vientos

Foto destacada: “Nuestro lema descansa en tres interrogantes fundamentales: ¿Qué es el Hombre? ¿Qué se entiende por su realización plena? ¿Por qué debe realizarse plenamente?”: Miguel Gárate, autor del lema de la UABC (Gaceta UABC).

 

El hombre, que fue el sujeto en una oración, que inspiró al maestro Miguel Garate Velarde – siendo alumno-  a someterlo a concurso para escoger el lema de la Universidad Autónoma de Baja California, entre 864 propuestas.

Quizá debamos regresar a nuestras clases de educación elemental y comprender que, en su momento, el vocablo HOMBRE fue adoptado como un SUSTANTIVO COMÚN para designar a un tipo de ser que es la humanidad.

Quizá Miguel Garate Velarde no prestó atención a aquellas clases y optó por profundizar en la inercia filosófica ontológica para considera que una universidad debería procurar la realización plena de los seres pensantes como el HOMBRE, término que en su época era suficiente para abarcar a ambos géneros.

Estoy seguro que la idea original del ahora profesor no buscaba excluir a la mujer como  SUSTANTIVO GENERICO en ésa investigación de lo que es la realización plena.

De hecho, no puede considerarse que ello fue omisión atribuible a quien diseñó el lema universitario, ni tampoco del comité o de los miembros del jurado universitario que seleccionó el lema como la mejor propuesta.

Por el contrario, ese cuerpo colegiado universitario fue atento, seguramente, a los argumentos expuestos por el autor del lema, como más adelante explicaré.

Es indudable que el lema POR LA REALIZACION PLENA DEL HOMBRE es hoy por hoy una frase anacrónica; ello se debe a una discutible interpretación gramatical de la transformación cultura de nuestros días.

 

La UABC boletinó: El rector de la Universidad Autónoma de Baja California (UABC), Daniel Valdez, propuso cambiar el lema universitario “por la realización plena del hombre” a “por la realización plena del ser”, mensaje que busca ser más inclusivo para los estudiantes (Youtube).

 

Si bien es cierto que en su momento el SUSTANTIVO GENERICO HOMBRE tenía una connotación “inclusiva”,  lo cierto que es que desde su adopción y hasta el presente, muchas cosas han sido sujetas a cambio y ha habido un derribo de múltiples paradigmas.

El paradigma HOMBRE como SUSTANTIVO COMÚN ha sido diluido por la corriente sociocultural que permite la visibilización de la mujer.  No es correcto en nuestra actualidad  integrar el  género femenino al vocablo genérico común, HOMBRE.

Por ende, el lema universitario POR LA REALIZACIÓN PLENA DEL HOMBRE ha llegado a una obsolescencia gramatical, aunque siempre conservará su reflexión ontológica.

Cabe preguntarse ahora ¿por qué hay voces encontradas para el cambio de una palabra en el lema universitario?  En lo personal, si bien el lema ha quedado obsoleto gramaticalmente, falto de actualidad, también es cierto que la sustitución del vocablo HOMBRE para colocar en su lugar la palabra SER, ha sido por demás una decisión desafortunada como desatinada.

Tal parece que lo que importaba era desaparecer la palabra HOMBRE en el lema, sin importar cual palabra fuera colocada en sustitución.  Lo anterior me hizo recordar el título y contenido de un libro: LA INSOPORTABLE LEVEDAD DEL SER, escrita en 1984 por el escritor checo MILAN KUNDERA.

Esta insoportable levedad del SER descrita por Kundera,  se trata de situaciones que llevan a ejecutar acciones sin premeditar y percatarse que, esas acciones, son las causas de efectos y consecuencias no calculados. En el libro, Kundera parte de la premisa de que el SER HUMANO vive la mayoría de su vida con base a impulsos y cuyos efectos no fueron calculados previamente.

De ahí la levedad del SER (sea hombre o mujer) para considerar que el simple transcurso de la vida llega a tornarse insustancial en muchos de los casos.

 

Milán Kundera (Foto: Los Ángeles Times).

 

Sin embargo, para representar esa levedad, Milan Kundera centra su atención en un personaje central llamado Tomás (de género masculino el personaje principal, por cierto), al lado de su pareja –Teresa– y sin dejar de considerar a ese otro ser que es SABINA, quien a la postre es quien mejor refleja esa insoportable levedad del ser.

El lema universitario fue seleccionado un 16 de mayo de 1964, 20 años antes de la aparición del libro de MILAN KUNDERA. La coincidencia en el pensamiento ontológico entre Miguel Garate Velarde y Milan Kundera es más estrecha de lo que uno se imagina, y aparece al analizar los motivos del primero: 

Datos históricos nos hacen saber que MIGUEL GÁRATE VELARDE, al momento de la ceremonia de premiación, expresó que: “Nuestro lema descansa en tres interrogantes fundamentales: ¿Qué es el Hombre? ¿Qué se entiende por su realización plena? ¿Por qué debe realizarse plenamente?”

Y dando su respuesta a cada una expresó que:

 

“Dotado de cuerpo y espíritu, el hombre es un valor supremo cuya realización estriba en el desenvolvimiento de sus aptitudes físicas y espirituales.

Realizarse plenamente significa desarrollar al máximo de sus posibilidades la capacidad creadora que le enriquece, trabajando con eficacia y constancia para labrar instrumentos que modelan su personalidad y le permiten alcanzar metas que se propone individual y socialmente.

El hombre debe realizarse porque ese es su destino necesario. Es preciso que se encuentre a sí mismo y, sin sacrificar su dignidad, conviva armónicamente y trate de realizarse en forma plena como valor.”

En defensa del lema, Miguel Gárate Velarde, adelantándose a su época, hizo comprender que el vocablo HOMBRE inserto en el lema debe ser entendido como un VALOR SUPREMO. Que es deseable que ese VALOR SUPREMO conviva armónicamente y trate de realizarse en forma plena. Y que la justificación para que ese ser supremo se realice, es en razón de su destino, de su búsqueda incesante de felicidad, y en respeto de sí mismo como VALOR SUPREMO.

 

Sigue la confrontación (Imagen: Entrepreneur).

 

Es decir, con toda la explicación vertida por el propio autor del lema, es posible concluir que el autor eliminó toda idea de género en su concepto EL HOMBRE.

Contra las múltiples voces que defienden el lema considerando que el HOMBRE como vocablo encierra los géneros masculino y femenino, debo objetarles para decir que en esa insoportable levedad de sus actos de defensa, omitieron considerar lo que el autor del lema dejó plasmado como su fundamento filosófico.

EL Consejo universitario aprobó modificar el 31 de mayo de 2022 el lema institucional para imponer su vigencia a partir del 2 de junio de 2022.([1])

Los motivos parecen ser más insoportables que la propia levedad del SER.

Insoportables porque su soporte argumentativo está basado en considera ambiguo y excluyente del género femenino el vocablo HOMBRE;  dejando de lado el contexto filosófico que le dio origen al lema.

Insoportables también porque en la sustitución del vocablo la palabra SER resulta más ambigua de lo que significa hoy la palabra HOMBRE, en su contexto gramatical contemporáneo.

Lo reprochable de esa medida ha sido esa levedad en su toma de decisión. Lo ideal hubiera sido en cambio, adoptar  razonamientos soportables, y por soportable debe entenderse –insisto-, aquellos argumentos que son el soporte de la discusión.

Mi sugerencia es que el lema de Miguel Gárate Velarde resulta hoy por hoy anacrónico por causas gramaticales contemporáneas y ajenas a la filosofía inserta en el propio lema.

Anacronismo pues, en el significado del vocablo HOMBRE.

 

La polémica, en los medios (Foto: El Mexicano)

 

Por lo tanto, es sugerencia de quien esto escribe, el conservar el lema íntegramente para marcar el lapso histórico en el que mantuvo su vigencia o positividad desde 1964 a 2022.

Después, partiendo de la base de ese anacronismo gramatical por obsolescencia del vocablo, sumada a la quizá injusta disminuida validez de su fundamento filosófico, justificar la necesidad de dotar de un nuevo lema a nuestra ALMA MATER, proceder a una nueva convocatoria para buscar un lema que refleje esta nueva época, la época en que la visibilidad femenina debe estar reflejada en el lenguaje.

Pero no resulta afortunado remendar un lema que tuvo una justificación en su época y cambiarlo sin detenerse a analizar los motivos del autor; argumentos estos que aún mantienen su justificación ontológica.

Nada impide que nuestra bajacaliforniana ALMA MATER mantenga, a la vez, dos himnos, dos lemas, dos escudos.

No podemos mantenernos ajenos a las transformaciones culturales que rigen nuestra época, y por ello se pueden comprender a las voces que explican que el lema no es representativo de sectores o grupos de la sociedad, pues el vocablo contemporánea HOMBRE no les representa porque no se identifican con el mismo.

Y se vale la transformación de las instituciones, sin odio injustificado a épocas pasadas.

 

[1]UABC, Símbolos universitarios. fuente de la información en la siguiente liga:

 https://induccionuabc.wordpress.com/2020/07/30/canto-y-simbolos-universitarios/#:~:text=El%2016%20de%20mayo%20de,Universidad%20Aut%C3%B3noma%20de%20Baja%20California.

 

* Analista jurídico y político de Baja California. Abogado por la Universidad Autónoma de Baja California. Master en Seguridad Humana y Derechos Humanos por la Universidad Milano Bicocca, de Milán, Italia. Desde enero de 2020, el autor es miembro adherente de la Asociación Latinoamericana de Derecho Penal y Criminología. (ALPEC).

Ensenada, B.C., México, viernes 24 de junio del 2021.

 


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