PLUMA DE NEÓFITO: Bonillismo: ¿Un sistema mentiroso? (Parte 2 de 3)

 

«Las grandes masas sucumbirán más fácilmente a una gran mentira que a una pequeña».

Adolf Hitler.

Antes de comenzar esta entrega, deseo comentarles lo que siempre digo: durante mi vida he aprendido diferentes lenguajes y diferentes tipos de lecturas de tal suerte que, tras años de observación, análisis, interpretación y reinterpretación de la información, los hechos y las acciones torno a diversos problemas sociales en México, hoy puedo leer y entender lo siguiente: El gobernador del estado de  Baja California, Jaime Bonilla Valdez, no solo se ha dedicado a ocultar, manipular y maquillar la información en materia de seguridad pública de forma sistemática a los bajacalifornianos, sino que también ha utilizado su posición privilegiada para hacer creer al electorado que él y el grupo político-económico que representa (Leyva-Bonilla) son los verdaderos abanderados de la llamada Cuarta Transformación, apoyándose para ello, en su supuesta amistad con altos funcionarios federales y una falsa imagen de honestidad; recursos que ha utilizado solo para atacar, menoscabar y exhibir a sus adversarios políticos.

 

Bonilla y Leyva, cuando eran jóvenes (Facebook)

 

Ricardo Jiménez Reyna* / 4 Vientos / Foto principal: Bonilla y la pirinola (El Norte)

Esta actitud del gobernador me recuerda la frase de Adolf Hitler quien dijo: «Las grandes masas sucumbirán más fácilmente a una gran mentira que a una pequeña», de ahí que considero que es necesario dar a conocer los hechos reales de cómo es que los ciudadanos bajacalifornianos hemos sido vilmente engañados por quienes en verdad son los emisarios del pasado, y no los representantes de los que la mayoría del pueblo quiere: ¡Un cambio verdadero!

Lo prometido es deuda. En la entrega anterior hablé sobre la primera mentira que Jaime Bonilla Valdez ha difundido en materia de Seguridad Pública, la cual consiste en que él, como gobernador, tiene las manos atadas para intervenir en materia de Seguridad Pública en los municipios de la entidad.

Ahora bien, la segunda y tercera mentira son: Jaime Bonilla Valdez pretende, a toda costa, hacer creer al electorado bajacaliforniano que la situación social de Mexicali y Ensenada son óptimas y que, Marina del Pilar Ávila Olmeda y Armando Ayala Robles, sí están cumpliendo cabalmente en sus labores de prevención de delitos y en la aplicación de los programas y planes de Seguridad Pública en sus respectivos municipios.

Sin embargo, de lo que no habla el señor gobernador es de que, en 2020, en el municipio de Mexicali los homicidios dolosos crecieron un 39.25% con respecto al 2019 y que, aunado a todo esto, en la capital del estado durante el 2020 ocurrieron un total de 9,278 robos de los cuales 2449 fueron perpetrado de forma violenta, cifra que representa más del 26% del total de los robos.

De igual forma, Bonilla Valdez tampoco dice que en Ensenada los homicidios dolosos crecieron en 2020 con respecto al 2019 un 39.25%, los feminicidios un penoso 100% y que en la Bella Cenicienta del Pacífico los amantes de lo ajeno perpetraron 5688 robos de los cuales 830, esto es más del 14%, fueron realizados de manera violenta.

Pero otra cosa que oculta el señor gobernador a todos los bajacalifornianos es que, en la zona metropolitana conformada por los municipios de Tijuana y Playas de Rosarito, el año 2020 arrojó una incidencia delictiva de menos el 8.18% con respecto a la incidencia delictiva de todo el estado de Baja California, que fue de 2,445.41 delitos del fuero común por cada 100 mil habitantes.

 

Tijuana violenta, pero hoy no tanto (Foto: El Sol de Tijuana)

Pero eso no es nada, esta misma región reportó una diferencia del menos 18.02% y del menos 22.90% con respecto a la incidencia delictiva por cada cien mil habitantes de Ensenada y Mexicali, pero de esto hablaremos en la próxima entrega.

Permítanme explicar lo anterior: como lo he venido diciendo en colaboraciones anteriores, la incidencia delictiva de un país, una región de un territorio específico, una entidad federativa, un municipio o una metrópoli se calcula, según organizaciones internacionales, dividiendo el total de los delitos o algunos delitos específicos del fuero común entre la cantidad total de la población del país o la zona seleccionada y, el resultado de esta división se multiplica por un factor de 100,000 porque la incidencia debe calcularse por cada 100,000 (cien mil) habitantes.

De ahí que si en 2020 en todo el país ocurrieron un total de 1,841,141 (un millón ochocientos cuarentaiuno mil ciento cuarentaiuno) delitos del fuero común en todo el territorio nacional y que, según el censo poblacional del 2020 realizado por el INEGI la población total en el país es de 126,014,024 (ciento veintiséis millones, catorce mil veinticuatro habitantes), esto significa que la incidencia delictiva en México es de 1,461.06 (mil cuatrocientos sesentaiuno mil punto seis) delitos del fuero común por cada cien mil habitantes.

¿Qué significa lo arriba expuesto? Sencillo: si queremos saber cómo está Baja California en materia de incidencia delictiva con respecto al total del país, entonces debemos realizar el mismo ejercicio pero en este caso, los números serán los que Seguridad Pública Federal reporta y resulta ser, como también ya lo he indicado en otras ocasiones, que en la entidad en 2020 ocurrieron la penosa cantidad de 92, 168 (noventa y dos mil ciento sesentaiocho) delitos del fuero común.

Ahora bien, según informes del INEGI, en 2020 la entidad registró una población total de 3,769,020 (tres millones, setecientos sesentainueve coma veinte) habitantes, lo cual arroja una incidencia delictiva por cada cien mil habitantes del 2,445.41 (dos mil cuatrocientos cuarentaicinco punta cuarentaiuno) delitos del fuero común y, definitivamente, los números no pueden mentir: Baja California, bajo el mandato de Jaime Bonilla Valdez, está un 67.37% arriba de la incidencia delictiva por cada cien mil habitantes en México, esto significa que en la entidad ocurren 984.35 (novecientos ochentaicuatro punto treintaicinco) delitos del fuero común por cada cien mil habitantes más que en toda la República Mexicana, en otras palabras, Baja California es 984 veces más peligros que todo México.

Ahora bien, sobre la base de lo antes explicado, resulta ser que toda la zona metropolitana de Tijuana-Rosarito, zona que tiene una población total  (según la sumatoria de las cifras publicadas por INEGI) de 2,049,413 (dos millones, cuarentainueve mil cuatrocientos trece) habitantes, esto es el 54.37% de la población total del estado, la incidencia delictiva por cada cien mil habitantes en 2020 fue de 2.245.33 (dos mil doscientos cuarentaicinco punto ciencuentaitrés) delitos del fuero común, esto es un menos 8.18%  lo que representa que esta zona es 8.18% más segura que todo baja california.

 

Bonilla y su amigo, el presidente (Foto: El Sol de México).

Pero el señor gobernador Jaime Bonilla Valdez quiere hacer creer que Tijuana es el municipio más inseguro de la entidad cuando en realidad no lo es, ya que, como lo mencioné en artículos anteriores, Tijuana redujo su incidencia delictiva en 2020 mientras que Mexicali y Ensenada la incrementaron pero, ¿qué ocurre entre la zona metropolitana Tijuana-Rosarito y los municipios de Mexicali y Ensenada?, bueno la respuesta la doy a continuación.

Según las investigaciones realizadas por su servidor, la zona metropolitana Tijuana-Rosarito, con respecto a Mexicali, ciudad que cuenta con un total de 1,049,792 (un millón, cuarentainueve mil setecientos noventaidós) habitantes, esto es un 27.85% de la población total de la entidad, arrojó en 2020 una incidencia delictiva de 2,912.20 (dos mil, novecientos doce punto veinte) delitos del fuero común por cada cien mil habitantes lo que significa que Mexicali es 666.87 (seiscientos sesentaiséis punto ochentaisiete) delitos del fuero común más delictiva que la zona metropolitana o, en otras palabras, esta región de Baja California es 666.87 más segura que Mexicali.

Ahora, a quienes prefieren manejar los porcentajes puedo asegurar lo siguiente: la zona metropolitana Tijuana-Rosarito es un 77.10% más segura que Mexicali o un 22.90%  menos insegura que Mexicali, como usted lo prefiera y esto, por supuesto, el señor gobernador Jaime Bonilla Valdez no lo dice porque no le conviene y menos ahora que el presidente municipal de Tijuana solicitó licencia de forma indefinida; pero insisto, los números no mienten y Bonilla sí porque mentir no es solo decir algo que no es verdad, sino también ocultar la verdad.

Otra información que oculta nuestro honesto y sincero gobernador es que, Ensenada, con una población de solo 443,807 (cuatrocientos cuarentaitrés mil coma ochocientos siete) habitantes, esto es con solamente el 11.78% de la población total de Baja California, en 2020 arrojó una incidencia delictiva de 2,738.80 (dos mil setecientos treintaiocho punto ochenta) delitos del fuero común por cada cien mil habitantes; lo que significa que Ensenada es 493.47 (cuatrocientos noventaitrés punto cuarentaisiete) delitos del fuero común más delictiva que  la zona metropolitana Tijuana-Rosarito.

En otras palabras: Ensenada es 493.47 más insegura que toda la región antes citada o también puedo afirmar: la zona metropolitana conformada por los municipios de Tijuana y Rosarito es 81.98% más segura que Ensenada o un 18.01% menos insegura que aquella ciudad porteña y, entre otras cosas, esta información también la oculta nuestro gobernador, quien asegura ser el abanderado de la llamada Cuarta Transformación en la entidad porque cuenta con la amistad y la confianza de muy altos funcionarios federales, otra información que considero es falsa porque una cosa es que el presidente de la república le haya pedido que fuera el candidato de MORENA en la entidad, y otra que realmente sean amigos; sobre este tema pienso más bien que, quien tuvo mucho que ver con que Bonilla fuera candidato a gobernador de aquel partido en la entidad fue Manuel Bartlett, director de la CFE, quien es un íntimo amigo de Xicoténcatl Leyva Mortera, exgobernador de Baja California y quien, entre otras cosas, es el jefe, padrino y ejemplo a seguir de Jaime Bonilla Valdez.

Como podemos observar las cosas aún no han cambiado: Así como Miguel dela Madrid Hurtado nombró a Xicoténcatl Leyva Mortera candidato a gobernador porque este último representaba los intereses del grupo Alemán, debemos recordar que el exgobernador de Baja California era sobrino de don Miguel Alemán Valdés, expresidente de México y primo de Xicoténcatl Leyva Alemán, padre del exgobernador.

De la misma forma Jaime Bonilla Valdez fue nombrado por AMLO como candidato a gobernador porque Bonilla es íntimo amigo de Leyva Mortera, quien es íntimo amigo de Bartlett Díaz, director de la CFE y quien además fue opositor de Salinas de Gortari quién ordenó el retiro de Leyva Mortera como gobernador.

 

Bonilla y quien fue su coordinador de campaña a la gubernatura, Rafael Leyva, sobrino de su padrino político Xico Leyva (Internet)

Pero eso no es nada, las cosas no paran ahí. Siguiendo con el mismo patrón, Marina del Pilar Ávila Olmeda fue nombrada candidata a gobernadora porque cuenta con la amistad íntima y estrecha de Mario Delgado Carrillo, líder nacional de MORENA, y quién, además, es aliado político del Canciller Mexicano Marcelo Luis Ebrard Casauból, quien buscará la Presidencia de la República en 2024.

Pero ojo, considero prudente decir lo siguiente: Las cosas no paran aquí, de ahí lo interesante de las elecciones del 2021: La familia Hank Rhon ha sido una de las más beneficiadas por la 4T ya que tan solo en el primer trimestre del 2020 esta organización recibió del gobierno federal la nada modesta cantidad de 7,695 millones de pesos; sí leyó bien, siete mil seiscientos noventaicinco millones de pesos.

Y aquí salta la pregunta: ¿Quién podría ganar las elecciones en Baja California en 2021? Opciones: 1).- El Grupo Atlacomulco representado por Jorge Hank Rhon, cuya familia es muy cercana a la 4T; 2).- El Grupo Leyva-Bonilla que al parecer ya está fuera de la jugada porque Armando Ayala Robles fue borrado del panorama político estatal; 3).- El Grupo Delgado-Ebrard, cuyo líder, Mario Delgado Carrillo, fue señalado por el propio presidente de la república como un traidor a la 4T y quien, además, impuso en Baja California a Marina del Pilar Ávila Olmeda; o 4).- Los bajacalifornianos quienes al parecer no estamos representados en la contienda electoral que se avecina.

En fin, hasta aquí mi participación en esta entrega, pero antes de concluir deseo hacer unas preguntas adicionales: ¿Será que Bonilla Valdez pactó con Delgado porque le conviene que el hijo de Xicoténcatl Leyva Mortera sea el próximo presidente municipal de Tecate, para después postularlo como candidato a la gubernatura en 2027? ¿Será por eso que Bonilla Valdez critica tanto la administración municipal de Tecate? ¿Será que Delgado Carrillo está interesado en que Marina del Pilar sea gobernadora de Baja California porque el líder nacional de MORENA es originario de Colima, estado en el cual el Cártel Jalisco Nueva Generación tiene un control absoluto y es necesario que en Baja California este grupo criminal tenga el control absoluto también?

¿Será posible que Jorge Hank sea el próximo gobernador de la entidad debido a la cercanía de su familia a la 4T? ¿Será posible que los bajacalifornianos algún día, después de muchos años, podamos vivir seguros y tranquilos?

Y cierro con esta última pregunta psicodélica: ¡Oh! ¿Y ahora quién podrá defendernos a los bajacalifornianos? … Todos guardamos silencio esperando escuchar, a lo lejos, aquel “¡Yo!…”, pero olvidé que «El Chapulín Colorado», mi héroe favorito, ya está muerto.

 

*Editor, redactor, escritor, columnista, periodista y crítico político independiente.

Ensenada, B.C., México, jueves 18 de febrero del 2021.

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