Pesquería sustentable: el caso del erizo rojo en Baja California
Pescadores del ejido Coronel Esteban Cantú desarrollaron un sistema de trasplante de erizo rojo que promueve su captura responsable y se busca implementarlo en otros grupos de la región.
Academia Mexicana de Ciencias / A los Cuatro Vientos
Claudia Delgado Ramírez, ganadora del Premio de la Academia a las mejores tesis de doctorado en Ciencias Sociales y Humanidades 2015, documenta el entorno institucional y cultural que ha propiciado esta práctica.
En Japón la población tiene predilección por comer sushi y sashimi de gónada, el aparato reproductor del erizo rojo. La producción que se extrae del mar en aquella isla en verano no es suficiente para satisfacer la demanda del país —importador del 80% de la producción mundial de gónada, seguido por Estados Unidos, Corea y China—, además de que este equinodermo pasó de ser un alimento de lujo a uno de bajo costo que se vende todo el año.
Ante este contexto, desde la década de 1970, el estado mexicano de Baja California se convirtió en uno de los principales exportadores del erizo.
Se estima que para la entidad, la única productora de esta especie en todo el país, genera mil 900 empleos y divisas estimadas en más de cinco millones de dólares por temporada de pesca que va de julio a febrero.
A partir del conocimiento ecológico local pesquero fue que la organización de productores pesqueros “Buzos y Pescadores del Ejido Coronel Esteban Cantú S.P.R. de R.L. (OBPECEC)”, localizada en la península Punta Banda al norte de Ensenada, generaron una innovación denominada “Trasplante del erizo rojo”, que fomenta una pesca sustentable y su conservación.

El buceo de erizo rojo y morado en el polígono 2, de exclusividad marina. Puerto Los Arbolitos (Foto: Tomada de la tesis de Doctorado en Ciencias Sociales con especialidad en Estudios Regionales. El Colegio de la Frontera Norte. Delgado Ramírez Claudia E., 2014).
Claudia Delgado documenta esta práctica en su tesis de doctorado. Señala que “consiste en ‘cosechar’ el erizo flaco de uno de sus polígonos de exclusividad marinos, trasladarlo a otro polígono exclusivo y ‘sembrarlo’ en lugares donde abunda el sargazo, una especie de alga que es su principal alimento”.
En estas ‘parcelas’, que se convierten en zonas de no pesca, el erizo engorda y se reproduce permitiendo al grupo pesquero contar con una población relativamente estable y con tallas de captura legal durante el periodo de buceo.
Los miembros de la organización iniciaron estos trasplantes de manera experimental y hasta cierto punto clandestino. Ahora, el Centro Regional de Investigaciones Pesqueras (CRIP) en Ensenada y el Sistema Producto Erizo promueven el sistema de trasplante con otros grupos organizados, retomando la metodología de los buzos y pescadores y contando también con la asesoría de la doctora en ciencias sociales con especialidad en estudios regionales.
La conservación del recurso pesquero es fundamental para que esta organización, conformada por 39 personas, se pueda abastecer a lo largo del tiempo y no solo por un año o dos.
Para ello, además de “sembrar” el erizo rojo se rigen por la Norma Oficial Mexicana que regula el aprovechamiento de las poblaciones del erizo rojo (NOM-007-PESC-1993), en la que se establece una temporada de veda del 1 de marzo al 30 de junio, época en la que el erizo puede crecer y reproducirse, así como una talla mínima de captura de ocho centímetros.
Además del sistema de trasplante de erizo rojo, los miembros de esta organización han desarrollado e implementado otros mecanismos de conservación tales como áreas de veda, capturas por debajo del volumen máximo de captura (150 kilos de erizo en bola por día, reduciéndose de noviembre a febrero en 125 kilos), monitoreo en sus dos polígonos de pesca, dejar tres erizos por metro cuadrado para cada zona de operación con el fin de que las poblaciones se puedan reproducir en temporada de no captura, y un sistema de normas institucionalizadas al interior de la cooperativa pesquera que fomenta el cumplimiento de las reglas y los mecanismos mencionados.

La codiciada gónoda del erizo rojo vista en la línea de selección de la especie en tierra para su exportación (Foto: Portland Press Herald).
Para realizar su investigación, la antropóloga realizó investigación etnográfica por medio del trabajo de campo extensivo, realizó observación directa y participante sobre la actividad pesquera y la transformación del erizo, realizó entrevistas abiertas y estructuradas y organizó un taller participativo con miembros de la OBPECEC.
Una de las preguntas que guiaron su investigación fue: ¿existe un sistema de manejo de los recursos pesqueros ribereños articulado a la construcción de una cultura tendiente a prácticas y comportamientos sustentables?
La autora responde que en el caso del Strongylocentrotus franciscanus (nombre científico del erizo rojo) sí existe un aparato institucional orientado a la conservación del recurso.
– “La identificación, descripción y el análisis del conocimiento ecológico local puede transformarse en estrategias de conservación y pesca sustentable, desde el grupo de pescadores y buzos o en estrecha colaboración con los investigadores de diversas disciplinas. El caso de los trasplantes de erizo rojo da cuenta de la manera en que un conocimiento socializado puede generar innovaciones de manejo y de cómo estas pueden incorporarse de manera formal a una estrategia regional de manejo”.
Además del S. franciscanus, un equinodermo con caparazón de carbonato de calcio cubierto por espinas, cuyo color más frecuente es el rojo oscuro y rosáceo, que alcanza tallas máximas de hasta 20 centímetros de diámetro y cuya distribución va de Alaska hasta Baja California, los pescadores capturan erizo morado, pepino de mar (ambos también se exportan a mercados asiáticos), estrella de mar y escama que integra a los peces curvina, jurel, roncador y vieja para consumidores locales.
Por la tesis titulada “Desarrollo, cultura y manejo de recursos pesquero-Ribereños en el pacífico de Baja California. El papel de las instituciones y el conocimiento ecológico local en la organización buzos y pescadores del ejido Coronel Esteban Cantú”, Claudia Elizabeth Delgado Ramírez fue galardonada con el Premio de la Academia a las mejores tesis de doctorado en Ciencias Sociales y Humanidades 2015, en el área de Humanidades.