Pero el problema, es Venezuela (+VIDEO)

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Es de mal gusto y de un rigor metodológico no muy recomendable hacer una guerra de datos para determinar si un país sufre una mayor crisis social que otro. Si bien las comparaciones pueden en cierta manera alumbrar algunas realidades, cuando se trata de sociedades complejas el resultado normalmente nos confirmará la principal realidad: que los retos de cada país tienen un sello particular.

Alfredo García Galindo* / A los 4 Vientos

No obstante lo anterior, sí es conveniente -y hasta es una exigencia ética- visibilizar cuando un gobierno actúa en forma hipócrita al hacer a otra nación el centro de sus censuras mientras su propia población se debate en una terrible descomposición social. Justo es eso lo que debemos criticar cuando nuestras autoridades se suben al tren del golpeteo contra el régimen venezolano como si México fuera una democracia verdaderamente respetable y –lo más delicado- como si no fueran esas mismas autoridades las principales responsables de la debacle contemporánea.

En efecto, los datos de nuestra tragedia son tan escalofriantes que no deja de parecer una burla que ahora la Secretaría de Relaciones Exteriores se presente como adalid de la preocupación frente a lo que padece la nación sudamericana. Así, mientras dicha secretaría lanza alertas de viaje por la “situación complicada” que atraviesa Venezuela y mientras critica el llamado del gobierno bolivariano a una asamblea constituyente, los datos y testimonios hablan de que en México estamos en una de las etapas más críticas de nuestra historia moderna como lo sugiere que junio haya sido el mes más violento en los últimos 20 años, según datos del propio Sistema Nacional de Seguridad Pública.

A ello podemos sumar otras desventuras que exponen la misma crisis como los datos de personas desaparecidas a diario (gran parte de ellas, jóvenes que serán víctimas de explotación sexual), feminicidios, asaltos con violencia, balaceras, asesinatos, carreteras peligrosas, tráfico de combustible, mafias y cárteles del narco que hoy tienen bajo su control a cientos de comunidades.

Así es entonces la elección discursiva del gobierno mexicano: plegarse a la grita impostora de las más grandes agencias y medios de comunicación globales a sabiendas de que muchos mexicanos son tan morosos a la hora de contrastar fuentes, que de inmediato se sumarán a la moda favorita de estos días en el plano de lo internacional, es decir, lamentarse, despreciar a Nicolás Maduro y hasta elevar oraciones por Venezuela.

Queda claro. La posibilidad de ejercer el juicio mesurado de asignar las responsabilidades concretas -en este caso a los reales errores del chavismo, a la innegable injerencia de actores externos y al criminal proceder de una parte de la oposición venezolana- se ha visto opacada por la tibieza de muchos de nosotros quienes nos quedamos con la lectura que hacen del asunto medios tendenciosos y pueriles.

En fin que se trata de la reiteración de una constante histórica que el gobierno y demasiados habitantes practican: la banalidad en el juicio consistente en mirar hacia otra parte; la inconsciente necesidad de pensar que otros tienen muchos problemas y no nosotros; dejarnos llevar por la marea de las noticias digeridas previamente por las élites económicas y por los gobiernos más poderosos del planeta cuando frente a nuestros propios ojos, México se diluye en forma cada vez más acelerada.

Foto portada: golpiza a ruso en Cancún (internet/ PanAm Post)

 ALFREDO GARCIA GALINDO 2 *Alfredo García Galindoes economista, historiador y doctor en Estudios Humanísticos. Es catedrático y autor de diversos libros y artículos; ha impartido charlas, ponencias y conferencias, enfocándose en el análisis crítico de la modernidad y del capitalismo a través de una perspectiva transversal entre la filosofía, la economía, la historia y la sociología.

 


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