Noticiario 4V del Lunes 11 de Septiembre de 2017 (VIDEO en YOUTUBE)

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El noticiario número 295 de “A los 4 Vientos”, el periodismo en internet, con la información y los comentarios a lo más relevante del mundo, del país y del terruño. ‘LA FORMA DEL AGUA’, DE GUILLERMO DEL TORO, GANA EL LEÓN DE ORO DEL FESTIVAL DE VENECIA. Muchas gracias por seguirnos en internet y las redes.

El secreto de la polinización se halla en el cuerpo de las abejas

El 84% de los cultivos en Europa depende de la polinización de los insectos, según Greenpeace. El declive de las abejas, sin embargo, ha puesto en alerta a científicos de todo el mundo. Un estudio de la Universidad de Dusseldorf (Alemania),  ofrece claves que pueden ayudar a mejorar ese proceso: revela que el polen permanece en las partes del cuerpo de las abejas a las que las flores llegan con sus estigmas y anteras. Estos lugares de los insectos, llamados “zonas de seguridad”, están en la parte de arriba de la cabeza, el tórax dorsal, la cintura y el abdomen.

Foto: El País

La investigación se realizó de agosto de 2013 a noviembre de 2014 y de junio a julio de 2015 con dos de las especies más comunes en Europa: las Bombus terrestris (Bélgica) y la Apis mellifera (Alemania), conocida por ser la abeja de la miel. Los investigadores llevaron a cabo dos experimentos: uno sobre cómo y dónde se frotan las abejas con sus patas y el otro para analizar cómo las plantas entran en contacto con las “zonas de seguridad” de estos insectos.

Por un lado, metieron a varias abejas Bambus terrestris en un tarro transparente de plástico con el suelo cubierto de polen y cerrado con un tapón de espuma. Los insectos, al volar, se cubrieron de polen en pocos minutos. Después, se las trasladó a un tarro limpio y se observó durante 30 minutos cómo, cuánto tiempo y en qué partes se acicalaban. Por último, se las congeló y se miró cuáles eran las zonas seguras en las que seguían los granos de polen. El segundo experimento consistió en meter abejas de las dos especies en una sala con flores cuyas anteras y estigmas tenían tinte amarillo. Por lo tanto, cuando una parte de la abeja entraba en contacto con la parte reproductiva de las flores, se teñía de dicho color. Posteriormente, los investigadores observaron qué áreas de la abeja estaban amarillas porque habían entrado en contacto con las plantas (Texto: Diario El País).

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Ensenada, B. C., lunes 11 de septiembre de 2017.


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