MUSA VERDE: Vicente de Frente

Comparte en redes sociales

Todos los que conocimos a Vicente Ferreira** nos encontramos ante una gran persona. No sólo su persona era grande, su corazón era grande, su conocimiento era grande, su paciencia no parecía tan grande, pero era su mejor truco para impulsarnos a dar ese paso, ese salto a lo desconocido que nos lleva a nuestra principal razón de ser y estar aquí: conocer y conocernos más.

Horacio de la Cueva* / A los 4 Vientos / Fotos: Cortesía

Vicente, como pocos, entendía el vínculo inevitable que hay entre el desarrollo académico y el desarrollo personal. Desarrollar una investigación, una tesis es más que un reto académico donde las buenas calificaciones son lo único que debe importar. Es una oportunidad única para ser una mejor persona y ayudar a otros a serla.  Vicente aprovechó ese vínculo. 

Estamos aquí en el corazón la academia, aquí donde Vicente llevó a tantos de la mano. Aquí donde todos los que entraban a su cubículo entraban con algunas dudas y salían con más. Pero ya sus dudas eran las soluciones a problemas que les parecían insuperables. 

Con Vicente compartimos lecturas y discusiones dentro y fuera del salón de clases, dentro y fuera del cubículo, en el campo y en la fogata al final del día. No perdíamos oportunidad en nuestros viajes con estudiantes a la biblioteca de Scripps a San Diego, o con el Jurado del concurso de ciencia del Colegio de Bachilleres a Mexicali, para escuchar el programa más popular de la radio en México: La mano peluda, con sus 14 millones de radioescuchas.

La tarea era encontrar una explicación racional a la narración del programa. Es demasiado fácil dejarse arrastrar por las explicaciones sobrenaturales pero irrepetibles y caer en la tentación de lo inexplicable. Cualquier solución material, racional o no, era bienvenida por Vicente.

Cuando en nuestro departamento la academia pasaba a segundo plano, decidimos invitar a investigadores y alumnos a discutir la evolución usando “La Idea Peligrosa de Darwin” de Daniel Dennet.

Para estimular la discusión sólo había una manera de desinhibir el cerebro y la lengua. Había que salir del salón de clases y ejercer la máxima In vino veritas. Las discusiones alimentadas con hectolitros de vino nos dieron a estudiantes e investigadores la oportunidad de conocer la evolución. Sin Vicente, la discusión no hubiera deambulado libremente, pero sin perder el foco.

Por la  sangre de Vicente y la mía también fluyeron sacos y sacos de café expresso antes y después de clase, seminario o examen. Las ideas y las críticas constructivas fluyeron mejor, tal vez con todo el dolor y pánico escénico de alumnos y examinados.

Vicente Ferreira, cuyas manos eran demasiado grandes para el violín, pero le hubiera gustado tocar el violonchelo.

Vicente Ferreira, que no temía a la cocina competitiva de bacalao.

Vicente Ferreira, que confundió un escalímetro con una regla de 30 centímetros, y al descubrir su error hizo lo que cualquier científico debe hacer: admitir y corregir el error para seguir adelante.

Vicente Ferreira, que sabía dónde estaba la playa de los gronios, las rocas de percebes,  el cementerio de los dientes de tiburón y como curar un ataque de erizo de mar sin botiquín, o a pesar del mismo botiquín.

Vicente Ferreira, una vez al año coyote, lobo y conejito en nuestra presentación de cómo escoger al mejor director de tesis.

Vicente Ferreira, quien sabía que la clase es un espectáculo irrepetible donde decimos mejores mentiras para dejar de creer en otras.

Vicente Ferreira, el académico desinteresado, el amigo honesto y difícil que todos apreciamos por esa gran y única razón.

Vicente Ferreira, el paradigma de maestro, mentor, colega, consejero, cocinero y amigo que honraremos siguiendo su ejemplo hoy y siempre.

** Maestro en Ciencias Vicente Ferreira Bartrina (15 de septiembre de 1952 – 28 de septiembre de 2017). Técnico académico titular del Departamento de Oceanografía Biológica de la División de Oceanología del Centro de Investigación Científica y de Educación Superior de Ensenada (CICESE). Su área de investigación, la Paleoceanografía y sus proyectos: Reconstrucción de Historias Paloambientales en la Cuenca La Soledad; Línea base y monitoreo ambiental del subproyecto 1.2 campañas oceanográficas Xiximi en la zona de aguas profundas del Golfo de México (SENER.CONACYT, Hidrocarburos).

* Investigador titular del Departamento de Biología de la Conservación de la División de Biología Experimental y Aplicada del Centro de Investigación Científica y de Educación Superior de Ensenada (CICESE). Directivo del grupo civil ambientalista Terra Peninsular, de Baja California. Correo electrónico: cohevolution@gmail.com cuevas@cicese.mx


Comparte en redes sociales