MUSA VERDE: Vacunas y realidades

Las vacunas contra el virus SARS-Cov-2 van saliendo una por una de la fase experimental y están listas para el uso público seguro. Pfizer y Moderna empiezan a distribuir sus vacunas. Sputnik V ya se usa. Cuando menos la Inglaterra, los Estados Unidos, el Canadá, la Argentina, Rusia y México han empezado a vacunar a las personas al frente de los servicios médicos que cuidan a los pacientes de la pandemia Covid-19, pronto recibirán la segunda dosis. A partir de ese momento, su inmunidad les permitirá trabajar con más confidencia y menos equipo aparatosos.

 

Imagen: RTVE

 

Horacio de la Cueva / 4 Vientos / Foto principal: Marca.

Es sorprendente la velocidad con la que se han desarrollado y aprobado las vacunas. Esta velocidad es reflejo de dos hechos: la gran capacidad intelectual y logística de investigación científica y médica que hemos desarrollado y la voluntad política para disminuir los tiempos burocráticos de aprobación sin sacrificar el rigor de análisis que requiere cualquier medicamento nuevo.

Las vacunas que se están utilizando tienen una aprobación de emergencia. No es una aprobación provisional, sólo se permite usarlas por los sistemas de salud y no están disponibles en el mercado comercial. No puedes ni debes comprar vacunas.

Con mucha más facilidad de la que han surgido las vacunas han brotado las mentiras (prefiero este nombre a fake news) que tratan de hacernos creer que las vacunas son inútiles, peligrosas o dañinas.

Las vacunas son, para mí, una de las grandes contribuciones de la medicina al bienestar humano. Las primeras vacunas no tenían el control de calidad actual, se infectaba con virus parecidos a los patógenos humanos para crear los anticuerpos. Les siguieron las vacunas estacionales contra la influenza o la vacuna del polio, virus debilitados que nos ayudan a formar anticuerpos. Sin estas vacunas habría muchas más muertes de influenza y víctimas de polio.

Hace unos años se publicó un artículo que vinculaba a las vacunas con el autismo, el artículo fue rechazado por falta de evidencia científica; sin embargo, esta mentira dio excusa a una campaña antivacunas que persiste y causa enfermedades y muertes infantiles.

 

Imagen: BBC Mundo.

La actitud contra las vacunas surge de la desconfianza y la ignorancia de qué es una vacuna, cómo funciona, quién la crea y con qué fines. A esto tenemos que agregar el exceso de información disponible en la red y la falta de herramientas para discriminar lo cierto de lo ficticio.

Las vacunas de nueva generación no son experimentales, ya pasaron por esa fase y aunque se les dio una aprobación de emergencia, la evidencia es que funcionan con gran eficacia.

Estas vacunas son un pedazo de RNA, llamado mensajero o mRNA, idéntico al producido por un virus, para reproducirse. El mRNA es la molécula que lleva las instrucciones para la formación de proteínas en el ribosoma de la célula. Los virus utilizan así el ribosoma de la célula invadida para reproducirse. El mRNA de la vacuna promueve la creación de anticuerpos contra el virus.

Aunque la tecnología para crear estas vacunas es nueva y cara, ha probado que puede funcionar y crear los números de vacunas necesarios para combatir la pandemia. Sus creadores dicen pueden ajustarse rápidamente a las mutaciones de los virus para crear vacunas apropiadas. Esta es una gran ventaja cuando sabemos que SARS-Cov-2 muta y nuestro cuerpo -y tratamientos- lo hacen cada vez más peligroso.

¿Tendrá efectos secundarios a largo plazo la vacuna? Imposible saberlo cuando apenas han pasado unos meses desde que se aplicó experimentalmente y unos cuantos días desde que se empezó a vacunar a la humanidad. Sólo podemos esperar que estos sean pocos y raros y que el riesgo sea menor que el de no vacunarse y sufrir un ataque de SARS-Cov-2.

 

Foto: ConSalud

Existe el riesgo de una reacción alérgica. Esto debe preocupar a quienes tienen una historia de alergias y reacciones a otras vacunas y medicamentos.

La vacuna no nos convertirá en antenas que nos dejen ser controlados por alguna fuerza malvada y secreta, tampoco tienen microchips que nos harán localizables siempre y en todo lugar.

Nuestros smartphones, computadoras y otros aparatos ya lo hacen.

Los cubre bocas salvan vidas ¡Usa el tuyo! Quedarse en casa protege a todos. ¡Vacúnate!

Además, pido que se encuentre y castigue a los culpables intelectuales y materiales de los asesinatos de Miroslava Breach y Javier Valdéz y del secuestro de los 43 normalistas de Ayotzinapa. ¡Viva la Comisión de la Verdad! Que beba Mexicali, dejemos a Constellation sin agua.

 

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