MUSA VERDE: ¿Qué opinas?

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Estamos viviendo tiempos interesantes —eufemismo de difíciles-. Las noticias de la pandemia COVID-19, la invasión rusa de Ucrania, inflación, la cadena de suministro rota, las mentiras dichas cual “verdad alternativa”. Y como fondo de la realidad están los eventos ambientales que, al contrario de atenuarse, van en aumento.

 

Imagen en Ciudad de las Artes.

 

Horacio de la Cueva* / Edición de 4 Vientos

Foto destacada: Las estadísticas lo explican: el calentamiento global está causando un cambio climático diario. Los científicos suizos hicieron algo que muchos afirmaron era imposible: vincular los eventos aleatorios de las temperaturas diarias directamente con la crisis ambiental (Agencia Notimex).

 

Aunque estén en el fondo de las noticias, los eventos ambientales afectan nuestra vidas. No voy a presentar las causas o las soluciones a nuestros problemas. Mi intención es esbozar algunos apuntes no consensuados de términos de uso común en los círculos dedicados a las muchas tareas de trabajar con la naturaleza y que nos ayudan a dar contexto a la crisis ambiental.

Naturaleza y lo natural. ¿Es la naturaleza aquella parte del planeta no influenciada o afectada por la actividad humana? ¿Son entonces realmente pocos los lugares naturales e intocados? ¿Es un mundo sin humanos?

Somos producto de la evolución y parte de la naturaleza. Los Innuit, los lapones, los pueblos aislados de las selvas amazónicas, los bosquimanos australianos y muchos más viven de la forma más natural posible. ¿Son más naturales que nosotros? ¿Todo lo que esté fuera de ciudades y pueblos es natural? Entonces, ¿las plantas nativas de tu ciudad son naturales aún si provienen de un invernadero?

Conservación. Conservar no es congelar en el tiempo. Los paisajes cambian con el tiempo, ya sea las estaciones o las glaciaciones. Las especies evolucionan con los cambios en el paisaje, modificándolo.

Para algunos conservar es no tocar y dejar ser porque hay un valor estético. Para otros, es dar un valor económico que promueva los esfuerzos de conservación por las personas que viven en el área.

La colecta de miel detiene la deforestación protegiendo a las plantas nativas visitadas por abejas, y la caza del borrego cimarrón da valor a la integridad del paisaje y a la captación de agua en las sierras del noroeste de México; sin embargo, para otros, la captura del gran carnero es tan solo  recreación, donde lo único importante es el pico de adrenalina que obtienes y el relato que la caza te deja para impresionar.

 

En México, la apicultura genera alrededor de 100 mil empleos directos y se producen más de 57 mil toneladas de miel al año, siendo Yucatán el principal productor con un aproximado de más de 8 mil toneladas anuales (Foto: Sagarpa).

 

Ecología. Es la ciencia que se dedica a comprender las interacciones de los seres vivos con otros o con su ambiente abiótico (la parte no viva del lugar donde se encuentra) y los que la  practican son ecólogos.

En la ecología debemos entender y predecir qué pasa con los individuos, las poblaciones y los paisajes. Lucha las más de las veces contra la economía, la cual considera que todo, hasta lo intangible, debe tener un valor monetario.

Equilibrio Ecológico. La legislación federal mexicana  más importante para atender nuestra biodiversidad es la Ley General del Equilibrio Ecológico y la Protección al Ambiente.

Pero ¿existe el equilibrio en la naturaleza?, ¿un sistema dinámico autotransformable y autorregulable? ¿Se puede legislar el equilibrio físico, ecológico o espiritual? ¿Se puede legislar el curso de la naturaleza? ¿Se debe legislar su aprovechamiento aun cuando es casi imposible supervisarlo?

Ambiente. Una palabra abusada por su falta de precisión porque la ecología y el ambiente no son lo mismo.  El ambiente es lo que rodea a un ser vivo o a una población mientras la ecología estudia esa relación.

Defender a la ecología es asegurarnos que continúe el trabajo en esa ciencia para que podamos defender a las especies, sus poblaciones y sus paisajes, la especie y su ambiente; sin embargo, ¿es posible proteger al ambiente y no proteger a una especie? ¿Puede ser deseable? Lo cierto es que hay especies que no deberían estar donde están.

 

Los ecologistas proliferan en el mundo (Foto: Pacma).

 

Ecologistas y ambientalista. Palabras usadas intercambiablemente. Generalmente con ellas nos referimos a activistas o miembros de una organización civil que luchan por defender o proteger a una especie o a un lugar.

Aunque muchos usan el conocimiento generado por los ecólogos, no se limitan a él para planear sus estrategias y acciones. Algunos de ellos incluso ignoran la ciencia.

Entre los más fervientes de su especie hay una lucha sin cuartel contra organizaciones y sistemas reales o imaginarios. Para otros, se trata de conseguir fondos para poner en marcha sus acciones y poder vivir honorablemente de este trabajo.

Existen organizaciones donadoras que se dedican a apoyar estos fines. Otros confían sólo en donaciones personales. Se trata de una actitud admirable y que se realiza con gran fe en la gente, la cual a su vez les corresponde con la misma fe, aunque hay casos en los que no siempre son bien correspondidos.

 La exposición de palabras continuará. Si logré que dudaras de algunas de tus ideas o de tus conceptos, logré mi cometido.

¿Hay algún otro término que debería exponer?

 

* Es Doctor en Filosofía (Zoología) por la University of British Columbia, Canadá. Investigador titular del Departamento de Biología de la Conservación en el CICESE. Especialista en Biomecánica, Conservación de especies y ecosistemas. Es coordinador del programa de Maestría en Administración Integral del Ambiente por parte del CICESE y el COLEF. Esta y otras Musas Verdes se pueden encontrar en https://horaciodelacueva.blogspot.com/ donde, al igual que aquí en 4 Vientos, aprecio sus comentarios.

Ensenada, B.C., México, lunes 13 de junio del 2022.

 


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