Musa Verde: La dimensión humana de los patos, ahora en México

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El Convenio Internacional de Aves Migratorias, firmado en 1918 entre Estados Unidos e Inglaterra para el entonces “Dominio del Canadá”, cubre ahora también a México. Este tratado centenario busca la protección de todas las aves migratorias en la parte norte del continente y ha sentado las bases para alcanzar una legislación pertinente y sustentable en cada una de las tres naciones de Norteamérica.

Horacio de la Cueva* / A los 4 Vientos

Foto: Internet.

Si se lee estrictamente el tratado prohíbe federalmente en los Estados Unidos: perseguir, cazar, tomar, capturar, matar, intentara tomar capturar o matar, poseer, ofrecer a la venta, vender, ofrecer comprar, entregar, enviar, causar envío, entregar para transporte, transportar, causar ser transportada, lleva o causa llevar por cualquier medio, recibir para envío, transporte, acarreo o exportación, en cualquier momento, o de cualquier forma, cualquier ave migratoria, incluidas en los términos de este Tratado…para la protección de las aves migratorias…o cualquier parte, nido o huevo de cualesquiera de estas aves.

Hay excepciones: se permite y regula la cacería de patos, gansos y cisnes, las aves acuáticas cinegéticas. Para que haya esta cacería se ha creado un plan de manejo continental. Así se creó en North American Waterfowl Management Plan. El Departamento del Interior de los Estados Unidos tiene, a través del Servicio Silvestre de los Estados Unidos en conjunto con gobiernos estatales y organizaciones de la sociedad civil ha diseñado, implementado, evaluado y mejorado este plan.

Los días 25 al 28 de septiembre se realizó en el National Conservation Training Center, en Sheperdstown, West Virginia, no lejos de Washington D.C., se llevó a cabo el taller Future of Waterfowl, organizado dentro del plan de manejo arriba mencionado. Este no sólo fue un taller del futuro de las aves acuáticas cinegéticas, también nos reveló el muy probable futuro de la cacería y la observación de aves

Hacía mucho, pero mucho tiempo que no me encontraba en una reunión con tantos hombres blancos mayores a 50 años y de pelo corto. Decir que las mujeres y las “minorías” raciales de los Estados Unidos estaban subrepresentadas no se acerca a la verdad; parece que ni siquiera fueron consideradas. Sí había mujeres, pero todas las que estaban trabajan ya -o quieren trabajar- tanto en aves acuáticas cinéticas como en otros esquemas de conservación de aves mucho más inclusivos.

Los otros dos países -el Canadá y la República Mexicana- contábamos con presencia mínima. Otra vez, había algunos canadienses prominentes por su trabajo en este grupo de aves. Además, sus mapas sólo consideraron a los Estados Unidos, excluyendo a Alaska, como si las aves aparecieran y desaparecieran mágicamente en sus fronteras y no existieran hábitats críticos que conocer y proteger.

No era una reunión de aves acuáticas cinegéticas; era una reunión de patos. Los cisnes son minoría despreciable, y los gansos, ¡basura! Lo importante, consideran ellos, es tener cada vez más patos que cazar y convencer a todos de que el manejo por los cazadores es el único y mejor para los humedales donde viven los patos.

No alcanzan a entender lo que las encuestas dicen. El número de cazadores en los Estados Unidos no supera los 2.4 millones, con tendencia a la baja. El número de personas que se dedican a la observación de aves está arriba de los 10 millones, crece y se diversifica. Aunque la cacería sigue siendo un gran negocio, viene acompañada de rifles y escopetas, municiones, ropa camuflada y térmica, lanchas, kazoos, señuelos y lanchas, el número de licencias de caza disminuye. La observación de aves es más barata y es accesible a un público más amplio.

Los hábitats preferidos por las aves acuáticas cinegéticas son humedales de gran riqueza biológica, con una aportación importante a la biodiversidad local y regional. Sin un entendimiento más amplio por todos los usuarios de la utilidad de los humedales estos pueden denigrarse o desaparecer. Hay planes concretos para lograr esto.

Los cazadores, hombres blancos educados con una edad promedio de 45 años, corren más peligro de desaparecer que las aves y hábitats que utilizan.

La diversidad de usuarios con acceso a los humedales donde habitan más que patos, y que proveen agua para agricultura y consumo humano, son la mejor garantía para la persistencia de todas las aves en todos los hábitats, la verdadera dimensión humana de las aves.

Además, pido que se encuentre y castigue a los culpables intelectuales y materiales de los asesinatos de Miroslava Breach y Javier Valdéz, y del secuestro de los 43 normalistas de Ayotzinapa.

* Investigador titular del Departamento de Biología de la Conservación de la División de Biología Experimental y Aplicada del Centro de Investigación Científica y de Educación Superior de Ensenada (CICESE). Directivo del grupo civil ambientalista Terra Peninsular, de Baja California. Correo electrónico: cohevolution@gmail.com cuevas@cicese.mx


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