MUSA VERDE: Historias de dos grandes animales marinos de Baja California

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Hay dos animales marinos característicos de Baja California: la Vaquita marina y el Elefante marino. La primera en inminente peligro de extinción; el segundo en franca recuperación. La Vaquita requiere de muchas voluntades para salvarse; el elefante fue salvado por su aislamiento en la isla Guadalupe.

 

Captura de pantalla en Youtube.

 

Horacio de la Cueva* / Edición de 4 Vientos

Fotos destacadas: En portada, un segmento de la Isla Guadalupe, zona de reproducción del Elefante Marino del Norte. En la segunda foto, arriba en esta página y visibles apenas en el enorme y magnífico horizonte costero insular, la vieja iglesia, la prisión y la choza de pesca (ambas de Phillip Colla).

 

De la primera especie -la Vaquita Marina (Phoecena sinus)- cabe destacar que su único hogar es el Alto Golfo de California. Comparte su hábitat con pesquerías como el camarón y la corvina.

Nunca fue muy abundante y se cree que jamás han existido más de 10 000 ejemplares. Lo cierto es que a finales de 2021 se estimaba que quedaban vivas sólo 10 de estas pequeñas marsopas.

La causa principal de su muerte es quedar atrapada y ahogarse en redes agalleras que los pescadores arrojan al mar para capturar  ilegalmente a la Totoaba.

Para que la población de Vaquita pueda crecer sólo podría quedar atrapada una Vaquita cada dos años en las redes de los pescadores. Favorablemente, esto no sucede. La pesca que más muertes de Vaquita provoca es la pesca ilegal de la Totoaba.

Para prevenir esta forma de morir de la Vaquita se declaró una Zona de Tolerancia Cero donde no debe haber pesca. Esta zona se determinó por ser el lugar con mayor registro de los clicks que emiten las vaquitas para alimentarse y comunicarse entre ellas.

 

¿La vaquita marina tiene los días contados? (Imagen en Facebook).

 

Desafortunadamente, la autoridad no ha sido capaz de mantener esta zona libre de pescadores, por lo que las amenazas sobre la Vaquita persisten.

A pesar de las amenazas humanas sobre la Vaquita, jamás se ha observado una de ellas desnutrida, por lo que suponemos no tiene problemas de alimento o hábitat.

De hecho, cada año se ven vaquitas recién nacidas, por lo que sabemos que se sigue reproduciendo. Las madres sólo pueden parir una cría por año, pero se cree que sólo puede reproducirse cada dos.

Si cesa la captura de Vaquita en redes, la especie se puede recuperar, lentamente, más allá de esta generación.

La Totoaba es un pez en peligro de extinción protegido por las leyes mexicanas. Su pesca es ilegal, pero el mercado asiático consume el buche —en realidad la vejiga natatoria— de este pescado que llega de contrabando a esa región del mundo por tener supuestas propiedades afrodisíacas.

Al ser la totoaba un producto ilegal su precio de mercado es muy alto, lo que atrae a pescadores que buscan dinero fácil.

 

Elefante marino en Guadalupe con parte de harem (Foto: Antonio Romero).

 

El mejor buzo

Por su parte, el Elefante marino del Norte (Mirounga angustirostris) ha sido declarado extinto tres veces. La última vez los científicos que lo encontraron es isla Guadalupe mataron a todos los ejemplares para llevar a los “últimos” pinnípedos a la colección de su museo, pero ellos tenían otros planes.

Podemos especular que la especie se recuperó viviendo en las playas de la costa oeste de isla Guadalupe. Flanqueadas por  grandes acantilados y grandes olas que dificultan la llegada de embarcaciones a la playa.

La gran distancia al continente ayudó a su aislamiento y a la conservación de un hábitat propicio para la recuperación de la especie.

La población de Elefante marino no estaba extinta. Pasó con éxito un cuello de botella; es decir, de una población muy pequeña, a la recuperación total de la especie.

Estos cuellos reducen la variabilidad genética y aumentan el riesgo de extinción por enfermedades y el surgimiento de problemas congénitos asociados a la reproducción entre parientes cercanos.

 

Hoy podemos encontrar más de 100 000 elefantes marinos que se reproducen en isla Guadalupe, las islas San Benito, isla Navidad, cerca de San Francisco, California y la isla de Race Rocks, al sur de la isla de Vancouver, Canadá.

En el siglo XIX los elefantes marinos y varias especies de ballenas eran cazados para aprovechar su grasa en forma de aceites para iluminar las casas. Aún podemos ver una caldera abandonada, usada para extraer esta grasa en la Punta Norte de la isla Guadalupe.

El periodo de reproducción del Elefante marino es el invierno. Las hembras llegan a isla Guadalupe días antes de parir. Se agregan en harems de hasta más de 300 hembras defendidas por un macho que no se alimenta durante la temporada reproductiva.

Los machos se caracterizan por la proboscis, la trompa que da nombre a la especie.  Las peleas entre machos por el control de las hembras y las reservas alimentarias que deben guardar en sus cuerpos a través de la época reproductiva, son dos causas de su gran tamaño.

Los elefantes marinos son los mejores buzos naturales. En proporción a su tamaño pueden pasar más tiempo debajo del agua que cualquier otro animal que respire aire y pueda sumergirse, como los patos, las nutrias, la vaquita o las ballenas.

 

Investigadores de la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas y del Centro de Investigación en Alimentación y Desarrollo y la Universidad de Santa Cruz, California han instalado monitores de rastreo en algunos ejemplares de elefante marino en isla Guadalupe (Foto: Conanp).

 

* Es Doctor en Filosofía (Zoología) por la University of British Columbia, Canadá. Investigador titular del Departamento de Biología de la Conservación en el CICESE. Especialista en Biomecánica, Conservación de especies y ecosistemas. Es coordinador del programa de Maestría en Administración Integral del Ambiente por parte del CICESE y el COLEF. Esta y otras Musas Verdes se pueden encontrar en https://horaciodelacueva.blogspot.com/ donde, al igual que aquí en 4 Vientos. Aprecio sus comentarios.

Ensenada, B.C., México, martes 9 de agosto del 2022.

 


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