México creará santuario para intentar reproducir en cautiverio a la vaquita marina

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La probable extinción de la vaquita marina ha llevado a México a tomar medidas extremas. El Gobierno mexicano emprenderá este año un plan para reproducir al cetáceo más pequeño del mundo en cautiverio.

Sonia Corona / Diario El País / Foto principal: National Geographic.

15 de mayo del 2017.- La estrategia llega cuando el número de ejemplares apenas alcanza la treintena y dos años después de la implementación de una estrategia de protección de su hábitat en el alto golfo de California. El ministro mexicano de Medio Ambiente, Rafael Pacchiano, ha explicado este lunes en la televisión el programa para conservar a este mamífero marino.

El primer paso será la construcción de un santuario en el golfo de California que Pacchiano ha descrito como “similar a los delfinarios a mar abierto”. Allí los ejemplares de la marsopa estarán alejados de los depredadores naturales —como tiburones y otros cetáceos— así como de los pescadores.

En septiembre, especialistas del Comité Internacional para la Recuperación de la Vaquita (CIRVA) comenzarán la recolección de vaquitas para atraerlas al santuario.

“Vamos a capturar a las vaquitas, en este santuario, donde vamos a garantizar que nadie pueda entrar y que no haya ninguna amenaza. Con un grupo de expertos internacionales vamos a ayudarlas a que se reproduzcan”, ha explicado Pacchiano.

Las autoridades medioambientales utilizarán tres delfines de la Armada de Estados Unidos, que regularmente rescatan buzos, para encontrar los ejemplares y guiarlos hasta el santuario.

La tarea es compleja debido al tímido comportamiento de la vaquita marina. La marsopa suele vivir en lo más profundo del mar y solo se asoma unos segundos a la superficie para respirar. La vaquita marina evita a toda costa el contacto con las embarcaciones, lo que dificulta su preservación en cautiverio.

Foto: Greenpeace.

En este intento desesperado por mantener la especie con vida, el Gobierno mexicano invertirá tres millones de dólares y organizaciones civiles contribuirán con un millón más.

Pacchiano ha estimado que al terminar el 2017 existirá evidencia suficiente para saber si el plan de reproducción en cautiverio funciona.

“Esta es la última llamada que tenemos para evitar la extinción de la especie”, ha dicho.

Las alertas se dispararon hace más de tres años cuando las organizaciones ambientalistas encontraron que en un año, de 200 ejemplares la población de vaquita marina se redujo a la mitad. Entonces, las autoridades prohibieron la pesca en el alto golfo de California, compensaron económicamente a los pescadores e iniciaron un programa de vigilancia a cargo de la Fuerzas Armadas.

La población de vaquita marina se encuentra en mínimos y la pesca ilegal en el golfo de California continúa. La muerte de la marsopa suele ser colateral, ya que los pescadores furtivos buscan capturar peces totoaba. La vejiga natatoria de la totoaba se exporta ilegalmente a China donde se sirve en sopas como un afrodisíaco y remedio medicinal. El plato puede costar hasta 20.000 dólares.

La vaquita marina muere atrapada en las redes que sirven para capturar a este pez. La semana pasada el actor Leonardo DiCaprio llevó la atención sobre la extinción del cetáceo al exigir, a través de sus redes sociales, al presidente mexicano, Enrique Peña Nieto, acciones para evitar la desaparición de esta especie.

El gobierno mexicano pedirá a la fundación de DiCaprio fondos para costear el último esfuerzo para salvar a la vaquita.

La vaquita, hace dos años (Agencia AFP).

Liga a la fuente original:

http://internacional.elpais.com/internacional/2017/05/15/mexico/1494869115_681020.html


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