México: así en el Sur como en el Norte

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Así en el sur como en el norte. En San Cristóbal de las Casas, Chiapas, 1500 personas protestaron esta semana contra Coca Cola por extraer 750 mil litros diarios de agua en una ciudad que afronta una creciente escasez del recurso.

Alberto Guerrero* / A los 4 Vientos

En Mexicali se lleva librando una cruenta batalla contra la obra cervecera de Constellation Brands desde principios de año. ¿El origen del problema? La corrupción en los permisos de construcción de la obra y la licitación directa a través de las Asociaciones Público Privadas, que de imponerse contra el la voluntad del clamor popular, le permitiría a la empresa explotar el acuífero del valle cachanilla, dejando al pueblo de Baja California sin agua y con un endeudo millonario.

Así en el sur como en el norte. A principios de año toda Baja California marchaba, al igual que el resto del país, contra el gasolinazo y la corrupción; en la agenda estatal también estaba abrogar la Ley Estatal del Agua, mecanismo privatizador del empresario (que ya no gobernador) Francisco “Kiko” Vega; hoy la lucha continua contra la Ley de Asociaciones Público-Privadas, instrumento neoliberal para privatizar hasta el aire de los mexicanos. Así mismo, en Puebla los poblanos también han salido a las calles por la misma razón: la defensa del agua. Siguiendo el libreto derechista del fascismo neoliberal panista, el tirano de Moreno Valle dejó una ley perfecta para privatizar el recurso acuífero justo antes de retirarse del cargo de gobernador —y claro, dejar a Puebla con una deuda millonaria.

Así en el sur como en el norte. En el Estado de México matan a una mujer cada 26 horas. En Baja California la alerta de género se ha tardado en proceder, y el reciente caso de la joven asesinada en Mexicali tras ser abusada sexualmente por trabajadores del Circo Rolex sólo grita la urgencia de esta medida en el estado.

Así en el sur como en el norte. Tijuana ha sido la ciudad más violenta del país en lo que va del año, si bien estados como Sinaloa, Guerrero, Michoacán y Chihuahua no han parado de producir sus decenas de muertos cada semana. Ya ni hablar de las fosas clandestinas encontradas en Veracruz y el estado de Hidalgo, si bien la última muestra de la violencia sistemática vino del estado mexicano en Arantepacua Michoacán, donde murieron 5 indígenas tras la represión de las fuerzas federales.

[Pronunciamiento de Mexicali Resiste ante los actos de represión por parte del gobierno cometidos contra comuneros en #Arantepacua, Michoacán].

https://www.facebook.com/mexicaliresiste/videos/1154175408026960/

Así en el sur como en el norte. A 3 años de ser agredida en Silao Guanajuato, la periodista Karla Janeth obtuvo un amparo a principios de mes para que se admitan las pruebas que ofreció en un juicio que mantiene contra autoridades estatales. En Chihuahua la maquinaria de la narcopolítica asesinó a la periodista Miroslava hace 3 semanas. Hoy viernes 14 de Abril asesinaron a Maximino Rodríguez Palacios, reportero del portal de noticias Colectivo Pericú en La Paz, Baja California Sur, y esta semana Baja California amaneció con la noticia de una nueva amenaza de bomba contra el Semanario Zeta.

Así en el sur como en el norte. La explotación, violencia, represión, abuso y despojo que sufre México por grupos del crimen organizado, gobiernos, empresas y trasnacionales se da en todos los estados del país sin distinción alguna. Tendremos nuestras diferencias culturales, pero nos une el sufrimiento de nuestros pueblos.

Por más que la cultura posmoderna norteamericana haya penetrado hasta la médula en el bajacaliforniano y el resto de estados en la frontera con Estados Unidos, la opresión y el pisoteo constante de los derechos humanos es compartido tanto por un jornalero del Valle de San Quintín como por un purépecha de Michoacán; tanto por un trabajador de maquiladora en Ensenada como por un asalariado de Puebla; tanto por un vendedor ambulante en el metro de la Ciudad de México como por un franelero de Mexicali.

El pasado mes de marzo los jornaleros de San Quintín realizaron una Caravana Nacional por varios estados de la república, estrechando relaciones con trabajadores agrícolas de todo México en busca de exigir un salario justo y el cumplimiento de sus derechos laborales

La coyuntura urge al Norte, en particular a Baja California, a poner el ejemplo nacional en materia de construcción de ciudadanía y participación político-social. Para ello, cada habitante del estado debe ser capaz de sentir el dolor de sus hermanos mexicanos al otro extremo del país. Un activista asesinado en Oaxaca debe doler como un ambientalista asesinado en Ensenada. Un periodista acosado en Veracruz debe despertar la misma indignación que uno balaceado en La Paz. Conectar así el dolor y la indignación son claves para generar al interior de cada ciudadano bajacaliforniano una exigencia de justicia que lo lleve a actuar y organizarse contra los que desangran al país.

Es importante señalar que gran parte de los poderes fácticos —económicos, políticos y los del crimen organizado— tienen su fuente de apoyo más fuerte en una nación vecina: Estados Unidos. Si queremos comprobar esta hipótesis sólo debemos prestar atención al flujo de dinero, producto y energía: Para allá va la cerveza de Constellation Brands, para allá van las drogas de los grupos del narcotráfico, para allá van los capitales de las trasnacionales, para allá va la energía que produce Sempra Energy, y de allá vienen los turistas de gran poder adquisitivo a disfrutar nuestras playas, hoteles y reservas naturales mientras a un kilómetro de distancia asesinan activistas, privatizan servicios y se balean grupos de narcotraficantes .

De igual manera, de Estados Unidos vienen las armas, vienen las políticas económicas neoliberales, viene el boicot al camarón mexicano, vienen las trasnacionales que privatizan los recursos y despojan a las comunidades de sus tierras, viene la cultura consumista, individualista y hedonista que impide a gran parte de la ciudadanía actuar con unidad y voluntad nacional. Y así mismo, si no actuamos con inteligencia y coordinación, de ahí vendrá la guerra, el ejército y la muerte de forma más directa.

Digámoslo con otras palabras: si bien hay enemigos internos en el país y en cada estado de la república (gobernadores, ayuntamientos, congresos, diputados, presidentes, partidos políticos, fuerzas militares y federales), no podemos ignorar que la nación que desea poner un muro entre los dos pueblos americanos es gran responsable de nuestra miseria. Históricamente, los gobiernos norteamericanos, en complacencia con los gobiernos de PRI y PAN, han aprobado políticas públicas en beneficio de las élites económicas y políticas de ambos países, y en perjuicio de las clases populares, siguiendo la lógica neoliberal de despojo, asesinato, censura y violencia sistemática.

Esta idea debe permear hasta lo más profundo del ciudadano fronterizo, pues se vienen encima conflictos socio-políticos que nos obligarán a tomar decisiones y acciones de uno u otro bando. Una de ellas ya está aquí, y es el boicot de Mexicali Resiste contra la cervecera Constellation Brands, convocatoria que pondrá en el escenario una problemática en apariencia simple, pero de grandes implicaciones: ¿Ganará en el individuo fronterizo el placer individual de disfrutar una cerveza de esta productora, o la voluntad popular de cambio y lucha contra la privatización del agua?

A mi parecer hay que comprender que es más noble actuar por el bienestar de todo México que dejarse llevar por el gusto particular de una cerveza. En estos momentos el resto del país tiene la mirada puesta en Baja California y el Estado de México, y la coyuntura política está por agudizarse a niveles sin retorno que pudieran traer una violencia de Estado de niveles autoritarios semejantes a una dictadura militar.

Tenemos que estar preparados para ello, tenemos que ser capaces de ver más allá de nosotros mismos y compartir el dolor de todos los mexicanos, ese que desgarra el alma cuando sale otra nota de una nueva matanza en uno de nuestros pueblos. Tenemos que abrir los ojos y comprender que así como en el sur, en el norte también hay que defender lo nuestro de aquellos que, históricamente, han sido responsables directos de nuestra miseria.

 


*Alberto Guerrero es sociólogo egresado de la UNAM, miembro del Colectivo Arte y Libertad, colaborador de revistas como Escaparate Social y articulista en 4vientos. Ha participado en investigaciones sobre Consumo Cultural e Identificaciones en la Globalización y Movimientos Sociales: neoliberalismo y resistencia.


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