MEMORIAS DE NADIE: la ciudad se está yendo a la mierda; dependencias vigentes; el país es una fosa

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Pérez: “Tienes de dos wey: o haces bien chingón lo que es la tendencia, o te conviertes en la antítesis crítica y firme de esa tendencia”.

Ramírez: “Yo me inclino más por hacer ambas a la vez”.

Don Nadie / A los 4 Vientos

Creo que deberíamos de pasar más tiempo en conversaciones horizontales. Y no me refiero a una metáfora comunicativa, sino a que literalmente deberíamos de tener más tiempo para esas conversaciones donde se mira el techo o el cielo, donde se contempla la nada en compañía de la extensión de uno mismo. Pale Blue Eyes para darle a la mañana del sábado ese ritmo de calma y templanza tras la noche de juerga; hay que preparar el espíritu para la que viene hoy, así que la explosión de Third Uncle es lo que sigue en la lista reproducción.

Anoche, en el “Abelardos” (como llamaremos a este espacio por ser un punto de encuentro para los fans de Plaza Sésamo), previo a la presentación de los Grifos con Hipo (¡que buen concierto se aventaron los hijos de la chingada!), un urbanista me compartía sus experiencias sobre lo que está ocurriendo en Ensenada en materia de desarrollo urbano: “La ciudad se está yendo a la mierda porque no hay planeación para el ciudadano, si te fijas todo el enfoque está puesto en el turista, pero debería ser al revés, primero el ciudadano y luego el turista. Fíjate como está el malecón y toda la entrada de la ciudad, y cómo está el resto del pueblo: chingo de baches, postes de luz apagados en cada calle, escasez de agua, transporte público pésimo, avenidas principales saturadas de tráfico. No hay planeación para la gente, sino para el dinero; les vale madre que haya caos urbano, mientras se llenen de feria”.

Pero no todo es maquiavélico. Por suerte existen esos ciudadanos que dan su tiempo, esfuerzo y hasta dinero por brindar un aporte significativo a la ciudad. Enumero unos pocos de los muchos que sobresalieron esta semana en redes sociales. Están, por ejemplo, los encargados del Festival de Cine de Ensenada, quienes este año presentarán gratuitamente más de 50 cortometrajes para la ciudad, en sedes como Cearte, Cinépolis Macroplaza y Riviera. Otro grupo a reconocer es el equipo detrás del Festival Imaginaria, encargado de traer a profesionales de Tijuana para que compartan su trabajo, a la par que impulsan la exhibición del trabajo de fotógrafos emergentes locales.

Y claro, un agradecimiento especial para todos aquellos que se han metido una chinga para reactivar el Parque del Keki, yendo desde la restauración de la Diosa Tara, hasta decenas de trabas burocráticas en administraciones turbias acusadas de desviar millones de recursos; este sábado se inauguran los murales de Efrén de la Cruz y Esthér Gámez en este increíble mirador público.  

https://www.4vientos.net/2018/08/20/parque-ecologico-y-cultural-keki-invita-a-la-comunidad-a-participar-en-la-restauracion-de-mural/

 

Dependencias vigentes  

Hoy se celebran tal o cual número de años de nuestra “independencia”, uno de esos grandes mitos que inventamos para tirar la casa por la ventana más veces por año. Ese Don Octavio sabía de lo que hablaba al mencionar en su Laberinto de la Soledad que es en la fiesta donde el mexicano deja por un momento su hermético caparazón y expresa esa alegría por la vida que por lo general se ve opacada por el culto íntimo que tiene hacia la muerte.

Cito: “¿qué me importa la muerte, si no me importa la vida? […] En las fiestas patrias el mexicano se abre al exterior, esos días las almas estallan como los colores, las voces, los sentimientos, nos aligeramos de nuestra carga de tiempo y razón. La manera explosiva y dramática con que nos desnudamos y entregamos en estas fechas revela que algo nos asfixia y cohíbe. Algo nos impide ser”.

¿Independencia de quién? ¿De tu pasado? ¿De tu presente? ¿De tu muerte o de tu vida? ¿De tu jefe del trabajo? ¿De tus padres que todavía te mantienen? ¿Del Estado que todavía te mantiene? ¿Del país vecino que todavía te somete? ¿De tu pareja que todavía te somete?  ¿De tu familia, tu religión, tu formación, tu nación, tus traumas, tus romances, tus vicios? La farsa de las palabras es reducir la comprensión y la complejidad de la realidad a lo que los poderosos pretenden que se aparente. Pero bueno, y tú, ¿dónde darás abrirás la llaga esta noche? ¡Viva México, chingada madre!

 

 

Antes de que nos olviden

“México es una fosa”, gritó hace poco una madre con un hijo desaparecido ante el presidente electo, Andrés Manuel López Obrador. Decenas de familias se reunieron con el tabasqueño para presentarle los casos de sus hijos, padres, hermanos, primos, parejas, tíos y demás seres queridos desaparecidos. La sola nota (disponible aquí), que reúne solo pocas de las varias experiencias que ahí se expusieron, es desgarradora, porque muestra el dolor profundo que hay debajo de toda la simulación del gobierno saliente, y exhibe lo que hasta el momento hemos padecido: ser gobernados por el crimen organizado.

Para quienes no tengan tiempo de leer, les comparto el grito de una madre oriunda de Veracruz: “Tenemos una policía que se dedica a administrar el poder criminal, fiscalías que esconden expedientes, rechazan tomar nuestras declaraciones, se niegan a investigar; tenemos jueces que, en vez de luchar contra la impunidad, son los que la mantienen; gobernadores que se coluden con los delincuentes y, para colmo, nos acusan de mentir; secretarios de Gobernación que dan la espalda a su obligación constitucional de garantizar la seguridad”.

A cualquiera que se dé el tiempo de leer la publicación le quedará clara una cosa: la reconstrucción del país, la “cuarta transformación”, no la va a conseguir AMLO, porque no es la deidad que nos han hecho creer. Para quien no lo sepa todavía, Obrador es sólo un mexicano más. Claro, tiene todas las ganas de realizar cambios profundos, pero es humano al fin, es decir, limitado. Si acaso es una puerta de entrada, una ventana a un destino que siempre hemos visto como imposible. De nosotros depende que todo cambie. El reto que se asoma nos confronta contra todo lo que somos; para cambiar el país, tendremos que cambiar primero nosotros.  


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