Matrimonios gay, lésbicos, transexuales y sus hijos ante las nuevas leyes

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Cuando a mediados del siglo 19 se promulgaron las Leyes de Reforma, en las que se propuso la separación de la Iglesia y Estado, no se imaginó lo que ocurriría casi 150 años después con el orden jurídico.

Osvaldo Medina y Olvera/ A los 4 Vientos

Siglo y medio después, la separación Iglesia y Estado es cada vez más marcada. Y el movimiento de Lesbianas, Gays, Bisexuales y Personas Transgénero ha generado una nueva rama del derecho.

Una razón para comprender estos cambios es abandonar un fundamentalismo jurídico que tenía su pilar en la moral.

Hoy, el mundo del derecho moderno ha abandonado por completo el concepto religioso de la moral y aparece un derecho amoral que exige instituciones que se ajusten a sus derechos específicos. Decir amoral no significa inmoral. Ello no debe llevar a confusión.

Por derecho amoral debe comprenderse como normas sin defensa de contenido moral. Simplemente normal cuyo objetivo es la defensa de derechos fundamentales.  Al final de cuentas, es una consecuencia de la separación Iglesia y Estado.

Pero eso no significa que el estado de derecho deba desmoronarse La solución está en la coexistencia”.

Las instituciones que soportan un derecho basado en la moral que protegen las leyes desde hace siglos, pueden mantenerse apuntaladas por el mismo derecho de siempre.

En cambio, el derecho que sostiene a una generación moderna de ciudadanos denominados (autodenominados)  Lesbianas, Gays, Bisexuales y Personas Transgénero requiere que se creen instituciones que son variables de las instituciones ya existentes.

Es decir, el propio movimiento LGBT, ha solicitado incluirse en las instituciones ya creadas cuando podrían adoptar las suyas de manera especial. Ahí es la génesis del conflicto. Por ejemplo: Ante el matrimonio que hoy es dado a llamarlo “convencional”, está el matrimonio LGBT. Es decir, ahora debemos aclarar lo que antes no era necesario. Que el matrimonio convencional es aquel que se celebra entre un varón y una hembra.

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El famoso músico Elton John y David Furnish, llevan 21 años juntos y forman, sin duda, una de las parejas gay más estables. En diciembre de 2005, Elton y David contrajeron unión civil. Cinco años después, en diciembre de 2010, nació su primer hijo, Zachary Jackson Levon Furnish-John, mediante el sistema de gestación por subrogación. En 2012 deciden contar de nuevo con la ayuda de la mujer, residente en California, que en su día dio a luz a su primer hijo, para darle a éste un hermanito, y en enero de 2013 nació su segundo hijo, Elijah Joseph Furnish-John.

Sin embargo, el matrimonio no convencional genera nuevas variantes:

a).- Varón y varón (gay);

b).- Hembra y hembra (lésbico);

c).-  Bisexual y bisexual: (varón -hembra) y (hembra – varón);

d).- Varón y bisexual (hembra- varón)

e).- Hembra y bisexual (varón hembra).

f).- Transexual y transexual,

g).- Transexual y varón

h).- Transexual y hembra.

Cuando antes se pensaba “a quién le importa la vida privada de cada quien”, hoy es al movimiento LGBT a quien  le interesa que importe jurídicamente y a ello se debe la notoriedad en que las instituciones cambien para ajustarse a una realidad jurídica novedosa.

El pleito consiste en que algunas personas no desean que las instituciones, mientras que otro insisten en que cambien para adaptarse.

Insisto en que la solución es la coexistencia: la solución es crear nuevas instituciones que se ajusten a la aparición de esas variables”.

Empecemos por ejemplo con la institución del matrimonio.

El oficial del Registro Civil sólo tendría que preguntar qué tipo de matrimonio se desea celebrar: el convencional o uno no convencional. Sólo habría que asignar un nuevo libro de registro para esa variante del matrimonio. Y créanme, esa no es ninguna forma de discriminación sino de control interno, puesto que estaría dentro de una misma oficina registral.

LESBICOMATRIMONIO

Desde luego que el formato del registro también debe variar porque en las actas de matrimonio aparecen actualmente la leyenda “la contrayente y el contrayente” cuando así era suficiente para saber que se celebra entre varón y hembra.

Como ya sabemos que ello no es suficiente para esa nueva generación LGBT, debe elaborarse un nuevo formato que permita identificar los incisos anotados líneas anteriores, ya que esos datos no aparecen en los formatos actuales.

La discusión se extiende al registro de los niños. Se discute si es el derecho del niño al nombre y apellido de sus padres o el derecho a los padres convencionales (otra vez: varón y hembra) o el hijo de padres con las variantes que ya describí antes.

En lo particular soy de la idea de preservar el derecho del hijo a conocer a sus padres biológicos, pero seamos honestos, aun en el matrimonio convencional se han dado casos en los que el nombre de algunos de los padres coinciden en el registro civil con la circunstancia biológica: ¿Recuerdan la ignominiosa figura de la bastardía que subsistía hasta la mitad del siglo pasado?

La misma suerte debe seguir las actas de nacimiento: formatos que permitan anotar que unos son los padres biológicos y anotar que cada padre tiene su status marital.

Hay que recordar que los apellidos eran una forma de identificar un linaje. Fulano o fulana de tal hijo de tal padre y tal madre. Desde luego, los derechos sucesorios tendrían que dilucidarse en vía jurídica diversa. Cuando antes, la multiplicidad de nombres en una misma persona era común en siglos pasados (¿quien recuerda el nombre completo de Miguel Hidalgo y Costilla?), la variante moderna es la multiplicidad de apellidos. Ejemplo: fulano de tal, de apellido tal por parte de madre, y apellido tal de parte de padre (que ahora será opcional al parecer) y de apellido tal por el matrimonio de la madre celebrado con diversa persona.

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Esa es la razón por la cual las nuevas actas de nacimiento deberán ser modificadas a efecto de contener esa información que no puede quedar al aire porque las consecuencias jurídicas de ello, les aseguro, se reflejarán en la siguiente generación, cuando los hijos de esta generación enfrenten las consecuencias jurídicas de los documentos donde se anota la información de sus padres.

Lo dicho: la solución está en saber coexistir.

OSVALDO MEDINA OLVERA* Osvaldo Medina y Olvera. Analista jurídico en Baja California.

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Un comentario en "Matrimonios gay, lésbicos, transexuales y sus hijos ante las nuevas leyes"

  1. Juan Sánchez dice:

    Excelentes comentarios y propuestas. Ojalá algún día todos lleguen a entender que la comunidad LGTB no se desea tener más derechos, sino estar a la par, tener igualdad de derechos. Y que ambas partes (LGTB y “heterosexuales”) aprendan a coexistir.

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