Los por qués del movimiento del magisterio en México (3)

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En las últimas semanas todos hemos escuchado hablar de la CNTE y la lucha social de los maestros. Los titulares de los medios rezan: “Marcha la CNTE contra la reforma educativa”, “Realiza CNTE bloqueo en carreteras de Oaxaca”, “Protesta CNTE contra encarcelamiento de sus líderes”.

Daniel Arellano Gutiérrez* / A los Cuatro Vientos

En boca de todos está este grupo, sin embargo, resulta paradójico que muchos mexicanos desconozcan qué es la CNTE ¿Cómo surgió, de dónde viene? ¿Es lo mismo que la SNTE? ¿En qué se diferencian? ¿Cuál es, pues, la historia de esta organización docente? ¿Cuál es su postura frente a la educación en el país?

Conocer las diferencias entre estos dos grupos sindicales es esencial, sobre todo ahora que el gobierno está “negociando” la reforma “educativa” con los líderes del SNTE, acto que tiene el objetivo de hacerle creer a la población que el diálogo entre maestros y autoridades federales está teniendo efecto.

Así pues, queridos lectores, lo que pretendemos explicar en esta tercera (y última) entrega es un breve y sintetizado lienzo de lo que es la CNTE). Con esto concluimos lo que han sido una serie de artículos explicativos publicados en 4 Vientos, sobre los hechos relacionados a las recientes movilizaciones magisteriales en contra de la Reforma Educativa.  

La información aquí citada proviene del documental “Granito de arena” y el documental “Queridos Maestros” (ambos disponibles en YouTube),  el libro “Cómo sobrevivir al neoliberalismo sin dejar de ser mexicano” (disponible en pdf buscándolo en Google), y un trabajo hemerográfico donde se consultaron diversas fuentes como Proceso, Sin Embargo, Nexos, Desde Las Bases, entre otros portales informativos digitales.

El SNTE en el escenario político y económico de los 70’s

SNTE MAESTROS

Para comprender los orígenes de la CNTE, es necesario que primero retrocedamos un par de décadas atrás, hasta el contexto político y económico de los años 70’s. Los tiempos que se vivían en México y en el mundo entero por aquellos años eran de gran agitación social. Por un lado, la Guerra Fría (bloque capitalista vs bloque socialista) había provocado que Estados Unidos iniciara una cacería de comunistas por toda Latinoamérica, imponiendo (o intentando imponer) gobiernos derechistas a través de operaciones y golpes militares a diestra y siniestra (Chile, Argentina, Vietnam). En México, el clima político seguía arrastrando un gobierno autoritario, heredado  por el régimen represivo del priista Gustavo Díaz Ordaz, quien también contribuyó a las maniobras represivas de EU, iniciando una cacería paranoica de comunistas por todo el territorio nacional (Tlatelolco, Halcones).

Los sindicatos, siendo el gremio protector de los derechos laborales de la clase obrera organizada, también vivían una etapa muy volátil durante aquellos años, pues al ser percibidos como un “caldo de cultivo socialista” por los gobiernos derechistas, eran víctimas frecuentes de maniobras políticas represivas. Con la llegada del neoliberalismo en el escenario global, muchas de estas organizaciones sindicales sufrirían fuertes golpes y descalabros políticos a lo largo y ancho del mundo (Margaret Thatcher en Inglaterra, Ronald Reagan en Estados Unidos), perdiendo con ello muchos derechos y garantías laborales ganados con sangre tras años de lucha organizada.

Sin embargo, en México la situación sindical manifestaba un panorama distinto al escenario internacional. Esto se debe a que en la nación mexicana, el sindicalismo fue corporativo-instrumental, lo que sólo quiere decir que el PRI utilizó los sindicatos para: controlar los diferentes sectores sociales del país (campo, energía, educación, salud), difundir la ideología priista entre los trabajadores, sostener el régimen a través de la cooptación del voto obrero, y utilizar a los trabajadores como base social para mantener en el poder al partido político más corrupto de la historia de México.

El SNTE (Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación), siendo la asociación sindical más grande a nivel nacional (y también a escala latinoamericana), fungía como un gremio estratégico al servicio del gobierno priista, y no como un verdadero representante de las necesidades y exigencias de los trabajadores de la educación (si bien, el sindicato sí consiguió múltiples victorias para sus agremiados). La corrupción al interior del sindicato era (y es) de carácter funcional, lo que significa que era (y es) necesaria para controlar los diferentes sectores magisteriales, a través de hacer un expediente de los maestros y líderes disidentes, que luego encarcelaban de ser “necesario”. En pocas palabras, el SNTE había heredado toda la estructura institucional del gobierno, y con ello, los mismos vicios del gobierno mexicano priista: corrupción, impunidad, demagogia, entre otros males más.

La corrupción sindical se extendía por todos los niveles y por todo el territorio mexicano, situación que imposibilitaba el actuar de los maestros que querían cambiar sus circunstancias. En la lucha por la democracia y por sus derechos, los maestros no sólo arriesgaban sus trabajos, sino también sus vidas, pues la represión contra la disidencia llegaba a ser de carácter mortal (situación que como vimos en Nochixtlán, sigue vigente).

Para que el lector termine de imaginarse el panorama de corrupción que aquí presentamos, basta con mencionar que las prácticas demagógicas de los líderes sindicales del SNTE eran tales, que no fueron pocas las maestras que se vieron en la necesidad de ofrecer favores sexuales a inspectores o directores, a cambio de conseguir un traslado de plaza, una plaza adicional, o algún otro “favor” sindical.

El nacimiento de la disidencia sindical: la CNTE

CNTE MANIFESTACION DF

Foto: Indice Político

Ante tal escenario de abuso y no-representación docente, un grito disidente comenzó a escucharse por el sur del país, grito proclamado, sobre todo, por aquellos maestros que vivían y trabajaban en zonas rurales y de escasos recursos. Estados sureños como Tabasco, Chiapas y Oaxaca (lugares donde las normales rurales siempre han educado a sus alumnos en materia política e ideológica de resistencia), fueron los territorios donde los maestros rurales comenzaron a organizar una resistencia popular en contra de la corrupción sindical, las pésimas condiciones laborales de los maestros, los bajos salarios y la exigencia de mejorar la educación en las comunidades sureñas del país.

En Diciembre de 1979, y sintetizando sus exigencias bajo la demanda de mayor democracia al interior de su organismo representativo (SNTE), este movimiento docente formalizó su presencia en el escenario político-sindical bajo el nombre de CNTE, la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación. Así pues, esta coordinadora integró a los trabajadores de la educación que buscaban democratizar el SNTE, maestros que deseaban ser escuchados y ser tomados en cuenta en la gestión escolar nacional. A partir de este momento, la CNTE comenzó a utilizar marchas, huelgas y acciones directas para insistir en la apertura del diálogo, tanto al interior de su sindicato central (SNTE), como con el gobierno federal (que como podemos observar, nuestros políticos siguen sin saber desarrollar). Pudiéramos decir que la mediocridad sindical del SNTE parió a la CNTE.

“Nosotros queremos una coordinadora nacional democrática”, era el grito de los maestros disidentes. La CNTE nace, pues, a partir de la lucha de los maestros por la democratización de su organismo mediador (SNTE) con las instituciones gubernamentales. Muchos de los primeros líderes del movimiento eran maestros graduados de los normales rurales en los estados más pobres del país. Con el tiempo también se incorporarían muchos maestros del DF a la coordinadora recién nacida (entre ellos, varios sobrevivientes de la represión estudiantil del 68 y el 71 a cargo del gobierno díazordasista), con lo que el movimiento comenzaría a cobrar mayor fuerza a nivel nacional. Luego de tres años, el movimiento contaba ya con 100 mil maestros afiliados en más de 5 estados, y en 2 de ellos habían conseguido democratizar sus respectivas secciones (recordemos que existen diferentes secciones educativas en cada estado y municipio).

Cabe destacar que en sus inicios, la CNTE era percibida por la sociedad mexicana como un movimiento ejemplar a seguir, pues el pueblo veía en la fuerza de los maestros una vía organizacional con la que expresar sus inconformidades y exigirle al gobierno que rindiera cuentas e impartiera justicia. El maestro era, pues, sinónimo de lucha, apoyo y transformación social, o, en otras palabras, de revolución.

Considerando lo anterior, no sorprende que desde su fundación en 1979, hasta el 2004, la cifra de maestros de la CNTE asesinados o desaparecidos ascendiera a los 150, en el periodo histórico reconocido como “Guerra Sucia”. Lo más indignante es que mucha de la violencia proviniera de líderes sindicales, tales como Carlos Jonguitud Barrios, quien durante 17 años (1972-1989) mantuvo un control represivo sobre el SNTE. Fue durante su gestión que muchos maestros (los apodados “charros”) decidieron aprovecharse de la corrupción sindical e incrementar sus beneficios personales, por lo que apoyaron a líderes sindicales de la calada de Jonguitud, y orquestaron en repetidas ocasiones ataques de violencia contra los líderes de la CNTE. 

CNTE RECHAZO REFORMA EDUCATIVA

Foto: Formato 7

Llegado el año de 1989, y con Carlos Salinas de Gortari en los pinos, el clima político a nivel nacional estaba en plena ebullición. En aquel entonces (y al igual que ahora), los recortes presupuestales a la educación, derivados de destinar el presupuesto educativo al pago de la deuda externa, repercutieron en que muchas escuelas sufrieran la “primera ola de privatización”, delegándole a los padres de familia la responsabilidad de mantener la infraestructura escolar y hacerse cargo de los textos escolares de los estudiantes.

Fue en Abril del mismo año que miles de maestros, estudiantes y universitarios se pusieron en huelga, exigiendo a flor de piel que Jonguitud Barrios fuera expulsado del sindicato. En sus demandas, también clamaban por un aumento salarial que dejase de precarizar su trabajo, pues no eran pocos los profesores que se veían en la necesidad de conseguir uno o dos trabajos más para poder sostener a sus familias. Las protestas de la CNTE dieron resultado, y en el mismo mes, Jonguitud Barrios “renunció” y fue reemplazado por una maestra seleccionada por el mismísimo Salinas de Gortari, quien llevara el nombre de Elba Esther Gordillo.

Llegada la última década del milenio pasado (1990), el entorno económico internacional comenzó a acelerar las políticas neoliberales iniciadas un par de años atrás. Para ello, Canadá, EU y México entraron en negociaciones de lo que sería el primer acuerdo de su calado: el Tratado de Libre Comercio (TLC),  que entraría en vigor el 1ro de Enero de 1994.

Las consecuencias de la globalización y la apertura neoliberal al territorio nacional hoy son bien conocidas: descendió el salario mínimo, se incrementó la desigualdad y la dependencia económica con el extranjero, se devaluó la moneda nacional, las trasnacionales comenzaron a desplazar a empresarios locales y a privatizar servicios públicos, y los recursos nacionales fueron (y son) explotados por países primermundistas sin que los mexicanos ganemos nada a cambio. Cabe señalar que el TLC fue el primer acuerdo mundial en definir a la educación pública como un servicio mercantil, despojando al pueblo mexicano de su derecho constitucional a una educación gratuita.

Desde entonces, hasta el día de hoy, las cosas han ido de mal en peor. Elba Esther Gordillo resultó ser una “líder”  sindical (del SNTE) peor que Jonguitud, y no fueron pocos los años que dedicó a negociar plazas, o a pactar acuerdos gubernamentales clandestinos (y otros no tan clandestinos) en apoyo a la privatización de la educación, hasta su encarcelamiento en el 2013. Hasta el día de hoy, el SNTE sigue siendo más un bastión sindical al servicio del gobierno, que un gremio en favor de los derechos laborales de los maestros. Los actos recientes lo demuestran. La CNTE, por su lado (y a pesar de la constante represión), ha continuado su lucha magisterial hasta el día de hoy. Sin embargo, tampoco ha sido un grupo sindical absuelto de toda culpa, y a continuación veremos por qué.

La CNTE ahora: retos y posibilidades

CNTE MARCHA CALAVERA

Foto: internet

Si bien la CNTE nunca ha dejado de luchar por la democratización del sindicato, el camino no ha sido fácil para los maestros rurales afiliados a esta arista disidente del SNTE. Las victorias, claro, tampoco han sido nulas. Mientras que en los sectores no democráticos del sindicato las decisiones siguen realizándose a puerta cerrada, en los sectores de la CNTE los maestros participan y toman las decisiones en conjunto, con el objetivo de apoyar a las comunidades donde viven y trabajar en apoyo mutuo.

Actualmente, la sección más fuerte y organizada de la CNTE es la sección 22, que en su momento logró tomar control total de la educación en Oaxaca. Para ello, el gobierno le concedió la IEPO (Instituto de Educación Pública de Oaxaca), hoy desaparecido por el mismo gobierno en el 2015 (parte de los procesos de imposición de la reforma educativa).

Una cuestión fundamental es la que respecta a los problemas actuales de la CNTE, que sólo hace más complejo el análisis del movimiento magisterial que estamos viviendo en México en estos momentos. Un problema clave dentro de la CNTE es que las secciones disidentes de Michoacán, Guerrero y Chiapas, aunque son fuertes, no han conseguido tener la misma fuerza que en Oaxaca, porque no tienen (y nunca han tenido) el control de los institutos de educación de sus estados (como sí los tuvo las secciones de Oaxaca).

Otro problema que la CNTE no ha logrado solucionar es la reproducción de varios de los viejos vicios del sindicalismo mexicano. En 1979 comenzó la lucha de los maestros disidentes y se creó la CNTE, pero no lograron (ni quisieron) desmantelar todas las estructuras que ya estaban. Si bien con esto la CNTE inició un proceso de democratización —con el que sí ha alcanzado varios objetivos—, no ha conseguido llegar al fondo del asunto, a la raíz del problema: la corrupción. De ahí que actos como la venta de plazas se siga reproduciendo. Es así como, durante todos estos años, la CNTE ha operado con “algo” de corrupción.

Otro problema de la CNTE —este de cuestión estratégica—, es que al enterarse de la reforma educativa, no se diera cuenta de que la batalla no era en términos pedagógicos, sino en el plano administrativo-laboral. El flanco por donde el gobierno ha estado atacando a los maestros no ha sido en el área educativa, sino en la administración de la educación. Para contrarrestar esto, la CNTE tiene que proponer un modelo administrativo y laboral que mejore el sistema de educación en México, un modelo justo, contra la precarización del trabajo, incluyente, comunitario, que escuche a las bases, a los padres de familia y a los estudiantes. Ya hay propuestas educativas, por ejemplo, el PTEO (Plan para la transformación de la educación en Oaxaca), pero la reforma educativa no tomó nunca en cuenta a nadie porque esa no era la idea de la oligarquía mexicana.

La lucha de la CNTE por derogar la reforma educativa debe continuar hasta sus últimas consecuencias, sin embargo, la coordinadora de educadores también tiene que iniciar un proceso de reestructuración interna. ¿Cómo democratizar el sindicato? Los líderes tienen que iniciar con una limpia de prácticas como la venta y traspaso de plazas, y exigir que las plazas que existen ahorita se capaciten. Debe poner en marcha, pues, una serie de estrategias que le permitan avanzar contra los vicios gubernamentales, y alzarse, nuevamente, como los voceros de la inconformidad del pueblo mexicano.

La lucha de todos por la educación

CNTE MARCHA

Foto: Plano Informativo

Como ya hemos visto en entregas anteriores (https://www.4vientos.net/?p=44624), a México le urge una reforma educativa, pues la educación por todo el territorio nacional es un desastre (32 millones de mexicanos con rezago educativo). La reforma propuesta por Enrique Peña Nieto tiene todos los tintes de pertenecer a un proyecto político- neoliberal (https://www.4vientos.net/?p=44527), donde el objetivo no es mejorar pedagógicamente la educación, sino reestructurar el sindicato para modificar las relaciones laborales con los maestros, y posteriormente poder correrlos sin que ello represente un acto ilegal.

Para ello, la evaluación educativa es el instrumento legal para la desregulación de las relaciones laborales docentes. Al modificar el artículo 123 constitucional, EPN quiere cesar al sindicato de sus funciones como mediador entre el gobierno y el profesor. El proceso de privatización es algo gradual, que inicia con la precarización de las relaciones laborales, la asfixia del presupuesto de las instituciones educativas (como el recorte anunciando por Videgaray hace días), el posterior desmantelamiento de las instituciones y la apertura a la privatización de las mismas. 

Dentro de esta lucha por la educación hay varios actores, y por ello debemos ser conscientes de que se trata de una lucha que rebasa a la CNTE, que incluye a las universidades, a los padres de familia, a los jornaleros de San Quintín, a las instituciones no afiliadas a los sindicatos, a los estudiantes; en fin, a todos los mexicanos. Si apoyamos a la CNTE es porque ellos representan un bloque duro que tiene la posibilidad de estructurar a las diferentes resistencias en torno a la educación pública y laica. Ellos tienen sus propias contradicciones, sus problemas internos, que tienen que resolver de forma organizada y democrática.

Lo que estamos viviendo en las últimas semanas es la imposición de la reforma educativa por la vía de las armas y no del diálogo. Como pueblo mexicano, debemos organizarnos para luchar por una verdadera reforma educativa, que siga garantizando una educación laica, pública y gratuita, además de los derechos laborales de los maestros. Sólo así podremos armarnos de las armas que nos permitan romper las cadenas políticas y económicas que nos ha impuesto el vecino del norte. Sólo así podremos defender nuestra libertad. Sólo así podremos salir adelante como país.

DANIEL ARELLANO* Licenciado en Ciencias de la Comunicación por la Universidad Autónoma de Baja California, Campus Valle Dorado. Reportero de A los 4 Vientos. Interesado en el periodismo de investigación, la literatura, el estudio de las ciencias sociales y el desarrollo político del país. 

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Un comentario en "Los por qués del movimiento del magisterio en México (3)"

  1. La educacion como un organo, vital para el desarrollo del pais. El maestro, tiene un compromiso muy fuerte con el pueblo de Mexico. Casi ningun de los gobernantes en turno, se a preocupado por implementar una educacion de verdadera calidad a nivel nacional.

    Pues los maestros, tambien son padres de familia. Y llavan una doble reponsabilidad, en cuesta. Y ante esa presion, lo justo seria ver por una docensia Democratica y libre de corrupcion. El porque de defender la educacion de la privatisacion; porque simplemente los mexicanos, carecemos de recursos economico para el sostenimiento y mantenimiento de la misma.
    Y ante esta situacion, una esducacion privatizada deja de ser de calidad y su funcion academica terminaria en manos de industriales, que solo buscan pruducir tecnicos para sus empresas.

    En Mexico ay crisis educativa, por no tener los medios necesarios para que maestros y alumnado puedan desempeñar, su queacer. Ya es demaciado lo que el gobierno, se a epeñado a privatizar y negar toda posibilidad de mejorar la educacion en todos sus rubros.

    Y ante esta situacion, el problema economico Se agudisa ante la posible perdida de empleos estables y la posibilidad de aumento de la cisis y estavilidad social, llegue hacer mas estrgos en la sociedad mexicana.

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