LOS PERROS GUARDIANES: Travesías, rituales de albergue

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“Travesías” es un proyecto fotográfico realizado por Sophie Montoya, que consiste en hacerse de 7 cámaras desechables y ponerlas en manos de los inmigrantes haitianos –Joseph Kanm, Yocelín Chérelus, Jean-Fritz Datilus, Rosa Reil, Olej Reil, Francois Ronel y Shopie Montoya, entre otros– con el objetivo de registrar la vida cotidiana, teniendo como locación el albergue e iglesia cristiana “Emmanuel” de la ciudad de Tijuana.

Rael Salvador* / A los 4 vientos / Foto principal:Portal Sin Embargo

Ensenada, B.C.

Quienes llegaron a Baja California en 2016, con la intención de lograr asilo político o refugio humanitario en Estados Unidos, gracias a Montoya, se convirtieron en testigos visuales de la forma de vida que ofrece un lugar inesperado, sin por ello prescindir de la gratitud y la belleza solidaria.

Las imágenes, que se pueden observar en el vestíbulo del Ceart Ensenada, no anulan lo entrañable, a la vez que invitan a compartir la patente de una realidad sin geografía, que es aquella donde la alegría alza bandera y despliega un espíritu y una actitud que sirven de ejemplo.

Nuestros hermanos de Haití validan su impronta y se pronuncia más allá del hecho visual:

Viven historias. Cuentan historias.

El tiempo de lo que aquí sucede existe porque la narración parte de la realidad y ésta alberga actos que se traducen en destellos.

 

Tejer luz elabora desvelamientos, reconstruye las fuerzas típicas del grupo, afirma al Sol y a la parvada.

Lo que es, susurra gotas de iluminación. Lo que es, detona identidad, fulgor que configura y realza lo invisible.

Toda escena parte de un anfiteatro, porque toda imagen que se deja invadir por el histrionismo del ser despunta en constricción observada o desbordada emoción, en un control indisciplinado que pone de manifiesto la belleza del descontrol.

El hombre es una cancha donde descansa el galope de sus propias correrías. Observa al albergue como un abismo de nostalgia, mezcla interdisciplinaria de raíz y ascenso –solsticio retroactivo de muy cercana lejanía (añoranza en vena)–, reivindicación que siempre permite levantar el presente como una posibilidad: ahí el dedo en la llaga metafísica.

La imágenes guardan la estética de la cámara desechable, porque así contribuyen –despojada la mano del fotógrafo de los rudimentos de marca y emblema– a realzar la magia de lo ordinario y exhibirlo en sus situaciones más relevantes: enfermas de progreso o limitadas por una libertad involuntaria.

La generosidad también es un peligro: agua, sueño, hambre, sexo, penuria, motores de aviada, barro y paja que moldean el peregrinaje de la vida hacia la muerte, dejando mundos que, irremediablemente puntuales, se desvanecerían si la arbitrariedad fija de la fotografía no activara su guillotina de instantes.

El albergue de haitianos, fresca sombra de color frutal, postula la convivencia en un eje de rotación que aporta gajos de alegre desenfado, una cotidianidad jugosa en el ritual y en la espera.

“Travesías” labra el campo visual del viaje, y, solidarizado, reincorpora la idea de vida más allá del alberge, convirtiéndolo en arte. Enhorabuena, por ello y por ellos.

*Escritor, profesor y periodista, autor de los libros Obituarios intempestivos, Ensenada, instrucciones para hacer fuego con el mar y Claridad & Cortesía. En su momento, editor del suplemento cultural Palabra. Correo electrónico: raelart@hotmail.com


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