LOS PERROS GUARDIANES: Si no fuera mujer, sería metáfora

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“Flor de nopal”, de Andrea S. Latham Romero

“Mi caos es sagrado”: Arthur Rimbaud.

Rael Salvador* / A los 4 vientos

Ensenada, B.C.

Los versos de Andrea Sthephania Latham Romero (Ensenada, B.C., 1997) se pueden leer como un manifiesto de vida, donde la luz intensifica el espíritu vindicativo de las sombras, convirtiendo las palabras en el crisol de obsequiosa porcelana poética, poseedora de la maravillosa realidad de no ser carente de fisuras y rompimientos.

Como los pétalos del nopal, el lenguaje resulta agradable, compacto, fresco, traslúcido, elocuente, porque su acertada manera de hablar en silencio toma como voz la estructura del poema y nos ofrece, no sin derroche de filigrana, imágenes de niebla iridiscente en un álbum de arcilla temperamental, donde los labios aparecen como respuesta, seguidos de la intimidad de lo doméstico, el amor curioso, las trampas metafísicas del sufrimiento, el doloroso juego final de los vivos…

Todo lo presente incendia como una floración, y de ahí que Andrea nos diga: “Mientras yo uso las manos para escribirte / tú cavas un hoyo para enterrarme”. Y, también, como quien destila el cosmos de una colmena, reitere su postura ante lo que manifiesta: “Si no fuera mujer, sería metáfora”.

“Flor de nopal” (2017) es un poemario que unifica aciertos y transmite visiones en racimo, que aparece como una constelación brillante, tornasolada, entre los muchos poemarios que nacen por cada niño que muere. Por ello, la generosidad literaria es nuestra buena nueva, porque cada libro que nace es una esperanza más de vida que nos sostiene.

Si en la clave de la curiosidad, el arte salva vidas, seguro que Andrea está colaborando con esta forma de resistencia lúcida que es la poesía, oro líquido del espectro del arte.

Siguiendo a Rilke, a Facundo Cabral le gustaba decir que “se apaga una estrella cuando se arranca una flor”, y leyendo la Andrea, los maravillosos versos de Andrea Latham, hoy por fin doy con una respuesta: “Yo soy / en el dolor/ una flor/ que siempre/ vuelve a crecer”.

Andrea Sthephania y el columnista en la presentación del poemario (Cortesía)

Para los jardines de la poesía, “Flor de nopal” de Andrea Latham es una constelación de versos, un enjambre de sensaciones, un sistema literario que, a partir de francas intensiones cósmicas, imanta sueños, establece realidades y orbita deseos, un poemario que recupera nuestra mexicanidad norteña –con su sol de espinas verdes, pero también con su dotación de pétalos satelitales– y que, en su entrega inicial, en su primera detonación pública en LibroFest 2017 (28 de octubre), rehace el mapa celeste de nuestra poesía.

Y esa es una develación más de una estrella de jardín, porque cuando el demonio llevó flores a la cama de Neruda, calentándole los pies a su amante, le confió el gran secreto de que “Dios sólo hace el amor cuando lee poesía”.

Lo merece el libro, lo merecen sus versos y lo merece la autora. Enhorabuena.

*Escritor, profesor y periodista, autor de los libros Obituarios intempestivos, Ensenada, instrucciones para hacer fuego con el mar y Claridad & Cortesía. En su momento, editor del suplemento cultural Palabra. Correo electrónico: raelart@hotmail.com


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