LOS PERROS GUARDIANES: Mater, la piel del tiempo

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Alex Bazán y los orígenes del fuego

Rael Salvador / A los 4 vientos

El escultor

Ensenada, B.C.

El espacio para pasar a ver el tiempo…

La piezas del escultor Alex Bazán (Ensenada, 1983) se exhiben en la Galería de Ciudad, ubicada en el Centro cívico, social y cultural Riviera de Ensenada, en un juego visual que se impone en la forma y la materia.

Mater: la piel del tiempo, además de reconocerse en la vorágines de una aproximación poética, resguarda el acierto en la defensa de la cultura ecológica: trabaja con maderas recicladas, sobrantes que terminan por recuperar dignidades en una nueva vida útil: la contemplación del fractal dimensionado.

La constante renovación de materiales, permiten al escultor generar la combustión creativa y ofrecernos su virtuosismo en composiciones orquestadas por un técnica que hacen de la desnudez expositiva una dimensión de cálculos matemáticos, que lleva a la escultura a su posición máxima.

Tiempo, llamarada metafísica, piel: el reflejo de amplitud en la abstracción de los elementos.

El fuego posee la idea del estandarte y de la huella. Y a partir de ese cuerpo, que pareciera nada –humo metafísico–, el aire y la ceniza hacen inteligible su legado, propiciando que la piel del tiempo resguarde la escritura de nuestros orígenes.

Si precisamos del relámpago, es porque se manifiesta como una inscripción en el soporte de la atmósfera: llamarada que resplandece en signo, golpe de luz que suma su peso en la insistencia. Así la pieza bebe de la iluminación y su visita quemante inmortaliza el legado.

En la piel del tiempo, los signos del fuego y la materia (del latín, Mater) toman como abecedario el mundo de las razas: los nacidos en oriento, los estigmatizados de occidente, los árticos y los polares, los que tienen el corazón en los latidos de la selva, del desierto, de la mar, de lo ínfimo…

En la obsesión de lo nacido, la multiplicidad de los detalles: el fractal como columna que vertebra a la especie.

El artista Alex Bazán, cumpliendo las premisas del argonauta, provoca la sensibilidad de la materia, ya se trate de la marchita oscuridad del sendero cósmico o de una armoniosa documentación de soles, para redescubrir los tatuajes que construyen y constituyen las identidades de la inmortalidad siempre dicha, pero diferenciada en su exposición.

La transparencia en la obra es de una belleza extrema, pues el color del diamante en su presentación primaria, que rivalizará con las sombras hasta lograr su cometido singular de ser visión, enciclopedia de luces, tornasolando sus pasos al esplendor de un prisma que, como escultura, se consume en la combustión sideral de la forma y el espacio.

Si la piel de todas las cosas que acaricia en tiempo evoca la ceniza, los arañazos de la realidad abren estrías de plata, arañas de sueños luminosos que florecen en esperanza artística, en el legando de la modelación y la profundidad como un soporte del infinito y su transcurso: la paradójica idea de eternidad.

Acuda a observar los beneficios artísticos de Mater y no pierda la oportunidad de acariciar la manifestación del tiempo en la estructura del espacio. La entrada es gratuita.

*Escritor, profesor y periodista, autor de los libros Obituarios intempestivos, Ensenada, instrucciones para hacer fuego con el mar y Claridad & Cortesía. En su momento, editor del suplemento cultural Palabra. Correo electrónico: raelart@hotmail.com


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