Los memes: una revisión de opiniones sobre género, psicología y sociedad en el internet popular

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Las presuposiciones sociales de género hacen más daño que bien, y no se trata de centralizar éste en dirección hacia uno solo. Es algo que va más allá que la “heteronormatividad” o el patriarcado y el matriarcado, aún más allá de las diferentes preferencias sexuales o las diversas identidades sexuales.

Luis Cuauhtémoc Treviño / A los 4 Vientos

No es prudente dotar de identidad de género a una problemática que debería ser atendida en general. No es importante detener la violencia contra la mujer o contra el hombre, sino erradicar la violencia como tal.

Se ha recorrido bastante en los últimos 50 o 60 años desde que a la mujer se le reconoció el derecho al voto y a ocupar cargos de elección popular, desde que se abrieron espacios y ejercicios reales de una profesión en lugar de sólo tener escuelas específicas de educación académica de las mujeres, para que regresaran a casa con un diploma que adornara sus figuras de muñecas de vitrina, como se puede ver analizando el contexto situacional e histórico que haría a Betty Friedan escribir su ensayo de la mística de la feminidad que luego derivaría en un libro.

Las presuposiciones sociales de género son más dañinas que benéficas, los roles sociales esperados por parte de cada uno son los que se encargan de construir a esa sociedad en sí misma. Y hablo de una perspectiva de género ya que ha sido característica de la más nueva ola del feminismo, pudiendo mencionar lo que dice Lacan: “la mujer no existe”. En este sentido, se entiende que la sexualidad es una cuestión de género y el género no es una cuestión biológica. ¿Se busca entonces la igualdad de la mujer ante el hombre en cuestión legal o se busca subvertir la meta original de la primera ola y mostrar solamente los problemas que reflejen la cuestión de “género” en función de la nueva mirada en que la mujer no existe?, o que “una no nace mujer, sino que llega a serlo”, como dice Simone de Beauvoir.

Pink Floyd The Wall. Imagen publicada en internet

Agustín Laje, egresado del Centro de Estudios Hemisféricos de Defensa en la Universidad de la Defensa Nacional en Washington D.C, mencionó en alguna ocasión la manera en que se ha distorsionado la concepción sobre el término “violencia de género” en tanto que éste significa estrictamente la violencia ejercida de un género sobre otro en base al odio; es decir, no todos los “feminicidios”[1] son por el odio de género (y tampoco se le resta importancia por esto). Menciona también cómo es que ahora existen víctimas de primera y segunda categoría, en donde si es una mujer quien fue asesinada por un hombre obtendrá la inmediata atención, mientras que si es al revés no la tendrá; tampoco si es una mujer asesinada por otra. En otras palabras: se abanderan los casos que sirvan a los intereses de la “causa de género”, invisibilizando casi a la mitad de víctimas femeninas (al menos en Argentina), dado que aquellos casos no representan al hombre como figura de opresión.

       Y las inconformidades con el nuevo feminismo no han resonado sólo entre hombres, sino entre mujeres, igualmente; las Honey Badgers como parte (de un acuerdo ideológico) con el men’s rights movement. Y de esto se habla en el documental de la ahora ex-feminista Cassie Jaye “The Red Pill”[2]. Aquí se explora el movimiento de los derechos de los hombres, en donde Cassie llega (y sin decirlo directamente) a la conclusión de que el feminismo (al menos hoy) no es una solución viable. Critica (esencialmente) lo mismo que Agustín Laje, o que Camille Paglia. Esa postura tan cómoda o “infantil” de la que habla Karen Straughan, una Honey Badger bastante conocida en internet, dentro del mismo documental: “[…] el feminismo parece ser una muy cómoda y cálida manta, emocionalmente, para tantas personas, hombres y mujeres por igual. Y es tan cómoda que les hará no ver cosas que están justo enfrente de sus caras”. Después pasa a mencionar a Bokho Haram, donde niñas fueron secuestradas por extremistas[3]. En realidad, esto intenta demostrar que cuando las víctimas son hombres el mundo parece normalizarlo, y se habla de que al hombre se le ve no como un ser humano, sino como un medio de producción.

Desde un punto de vista antropológico, la peculiaridad del hombre (como especie; es decir, miembros masculinos y femeninos) para haber llegado hasta donde hoy se encuentra se debe a la capacidad de imitación de los otros de su especie. Mientras que la supervivencia depende en satisfacer necesidades biológicas, el deseo no es algo que sea innato o intrínseco. René Girard hablaba sobre esto en Le Bouc émissaire (o chivo expiatorio). Esto es explorado en el canal de YouTube Vsauce2[4], uno de los canales ganadores en 2015 de los Webby Awards[5] por la categoría de ciencia y educación (canal).

Imagen de la película Pink Floyd The Wall (internet)

Miremos lo que tiene que decir el American Heritage Dictionary of the English Language acerca del meme[6]:

Meme: Una unidad de información cultural, tales como una práctica cultural o idea, que es transmitida verbalmente o mediante repetida acción de una mente hacia otra

El meme no es, pues, una plantilla de imágenes en Facebook con el chiste en turno, o el video viral corto más compartido del mes o la semana. Va más allá que una Lady 100 pesos o una vieja confiable. Se habla de una unidad de información cultural o idea transmitida verbalmente. ¿Qué son los memes sino imitación? Desde aprender a iniciar el fuego hasta cocinar (que sigue siendo tan importante para el desarrollo de las costumbres y tradiciones, como puede observarse en diversidad de artículos antropológicos) hasta el confeccionar la ropa o el hacer la música.

Y esto nos hace regresar entonces a lo que trata el antropólogo René Girard respecto de la imitación violenta gracias al mecanismo de chivos expiatorios.

De esta manera se observa que uno no es realmente uno mismo sin haber pasado por otros antes. Y no se trata de un conductismo recalcitrante y ultraclásico en donde predominan las ideas del asociacionismo de Aristóteles y la tradición británica de la psicología de la mente pasiva, yo lo interpreto más bien como un acercamiento más neoasociacionista (en el sentido al que se refiere J.I. Pozo en su libro Teorías cognitivas del aprendizaje),[7] acercándose más hacia una perspectiva cognitiva. Esto en el sentido de que el propio sujeto se proyecta a sí mismo en los demás para proveerles de cualidades, y viceversa. Es parecido, pues, a la teoría de Piaget, al menos en el sentido de la imitación y la identidad individual, pero también comparte opiniones con ese tipo de conductismo que acepta la influencia de la caja negra en el resultado del comportamiento, pero dotando al entorno de complejidad y no al individuo. Podríamos hablar entonces de las ideas de Vygotsky[8] y el aprendizaje guiado socialmente, ya que para el proceso correcto de imitación ha de dotársele de complejidad tanto al sujeto como al entorno que le rodea.

La formación del concepto, para Vygotsky, no depende solamente del resultado del estímulo-respuesta, sino que es más que eso. No es el resultado absoluto de éste, dado que el proceso cognitivo que se lleva a cabo para adquirir un concepto no se limita sólo al lenguaje; es decir, el pensamiento no es solo el lenguaje, como ha sido una de las formas de medir los procesos cognitivos.

Para esto es necesario, para su estudio, que se provea una forma de observar bien la manera de interacción con el entorno y el entendimiento de conceptos en base a esquemas generales, como en los experimentos con las figuritas de madera que tenían palabras inexistentes, pero con sentido dentro del idioma.

Dicho de otra forma: hace falta más que el estímulo directo, ya que también debe tomarse en cuenta el proceso de internalización del concepto, que no será completamente “real” hasta casi la adolescencia, pues el niño entenderá y solucionará los problemas igual que un adulto, generalmente hablando, en cuestión de que comprende la función y no la implicación.

“Mother”, de la Pink Floyd The Wall (Internet)

Es por esto que el concepto de madre es internalizado tempranamente como una figura de autoridad, pero de igual manera como una figura de consuelo. La cultura es un influyente directo, al igual que la sociedad, en donde los otros sirven como mediadores de la realidad para el sujeto, en función de ayuda para la internalización de un nuevo concepto. Y para que esto ocurra, debe el sujeto poseer conocimiento previo que pueda relacionar con el concepto que se le presenta.

La cultura se adquiere por el ambiente en donde nos ha tocado vivir, es una trasmisión social, una socialización. La cultura determina la formación de una sociedad, la cultura es el resultado de las condiciones sociales en que se interactúa.

Por otro lado, en la teoría de Vygotsky, donde habla de los procesos psicológicos superiores, explica que éstos se dan dos veces, una de manera interpsicológica, entre personas, y después de manera interior, o sea, intrapsicológica. Los procesos psicológicos superiores son de acorde a su ambiente sociocultural.

El lenguaje es instrumento social-cultural por excelencia, el cual tiene un origen social, es genéticamente adquirido, la vía de adquisición de los instrumentos está en la cultura, así mismo el lenguaje escrito.

Otro tema de suma importancia es el papel que juega el adulto en la adquisición de los procesos psicológicos superiores. El adulto transmite el lenguaje y el niño aprende el idioma desde muy pequeño porque entra en contacto con la cultura en la que está desarrollándose, precisamente por estar inmersos en un ambiente social y cultural.

Sí es cierto entonces que la cultura influye en la formación de conceptos, pero también que el sujeto es activo y que a la vez depende del entorno, aunque pueda ser “independiente”. Entonces siempre existe el prerrequisito de que antes debe haber para que pueda existir después, en una dialéctica inseparable.

De tal manera se explica perfectamente, y tomando como base a la psicología del mexicano[9], que se tenga a la madre como abnegada, ya que es lo que es esperable de la figura femenina. Además, ésta debe servir como figura de cariño, función que no es propia del padre. Aunque, de todas formas, es quien se ve relegada únicamente al mantenimiento del hogar y la crianza de los hijos, por imposición tradicional. De la misma forma, los otros, cuando el sujeto es niño, que son los adultos, ayudan a construir una autoimagen de sumisión en el niño, para obedecer a la madre, en aras de sus sacrificios.

Mother, de la película Pink Floyd The Wall (internet)

Se tiene la formación de cierta imagen entonces de la madre que es compartida a nivel general por la cultura y la sociedad en la que el sujeto interactúa, por lo que se tendrá una imagen general similar entre sujetos, pues son los sujetos los que ayudan a construir a otros sujetos. Primero el adulto al niño y luego el adulto al adulto, al compartir sus visiones nostálgicas del pasado, que son capaces de aterrizar en un suelo común, dado que, así como de la construcción y aprendizaje del conocimiento es influyente la cultura, también lo es el contexto histórico. Y aunque éste ayude a moldear una percepción específica de una generación, por decirlo de alguna forma, también el contexto general de la cultura tiene un peso importante en la internalización del concepto de la madre.

Y, de nuevo, retomando la psicología del mexicano, por eso es que es fácil entender la abnegación de la madre y la visión de ésta como figura de autoridad, pero, sobre todo, el papel de respeto intrínseco que se le da a la mujer por tener posición de madre, que le ha de dotar de una identidad social, además del respeto intrínseco que se supone debe tenérsele a la familia y a los mayores.

De esta manera podemos hablar de un mecanismo aloplástico[10] de evolución, tanto en el plano material como inmaterial. Bruner refiere que la evolución del hombre ha sido gracias a las técnicas, y no a acciones referentes a la programación neuronal; es decir, nada de instinto. En este sentido coincide con la idea de Girard sobre el mecanismo de imitación como base para la evolución psicosociocultural del humano.

Entonces, si hablamos de la evolución-mediante prótesis de Bruner hay que considerar que los sistemas de ejecución que propone son los amplificadores de capacidades motoras, los amplificadores de capacidades sensoriales y los amplificadores de las capacidades humanas de raciocinio. Estos van desde cosas tan simples como utilizar una rama para rascarse la espalda hasta el desarrollo y aparición de las teorías científicas, pasando por la utilización de las señales de humo o radares y la formación de la cultura y la agricultura.

Si es cierto que somos seres aloplásticos y que nuestra evolución depende más de la técnica que de nosotros mismos, y que el mecanismo de imitación mediante el cual resulta la rivalidad mimética, y luego la violencia, sigue siendo un triángulo importante, entonces tiene sentido que sea tan difícil librarnos de esquemas tan viejos como los de la mujer para la crianza y el hombre para la caza. Tiene sentido, pues incluso hoy en día nuestro sistema más primitivo en el cerebro, el límbico, rige directamente al olfato e interviene éste como uno de los medios principales en la detección y atracción por potenciales parejas. Aquí es donde pregunto: ¿será correcto seguir teniendo que llenar ese tipo de roles?

Ya he hablado con anterioridad sobre el problema del hombre mexicano y su identidad de macho en mi artículo Mexicano y Huxley, pero, ¿no existe peligro en la ultrafeminidad también? ¿Qué pasa cuando toda lógica se retuerce para resultar en la conclusión de que se trata de represión, discriminación y opresión hacia la mujer?

En el documental de Cassie Jaye alguno de los entrevistados hace un comentario interesante en algún punto del metraje, sobre cómo el patriarcado era creado como resultado de las expectaciones que tiene la gente sobre la gente y no por la gente en sí misma; es decir, el hombre trabajaba y se involucraba en la política y la educación porque de él se esperaba que leyera el periódico por las mañanas y trabajara por las tardes. No se trataba realmente de un hombre buscando activamente a todas horas del día todos los días el oprimir a la mujer y ser superior, sino que aquello era resultado del hombre tratando de llenar su rol predefinido.

Pink Floyd The Wall, la película (internet)

En este sentido podemos abordar las ideas de Braunstein[11] sobre la convergencia entre un materialismo histórico, psicoanálisis y la lingüística. Y se puede abordar desde su propuesta del sujeto como efecto-soporte dentro de un sistema. Braunstein encuentra coincidencias en el efecto-soporte-discurso del sujeto en esas 3 ramas, dado que, en todas, y las considera las principales como identitarias, el sujeto empieza por ser introducido en una institución o sistema previo a su propia existencia como individuo y como sujeto, para luego reproducirlo y desarrollar el discurso apropiado para hacerlo. En el materialismo histórico son los modos de producción, en el psicoanálisis es la familia y en la lingüística es el lenguaje. En otras palabras: cuando nacemos, comenzamos a trabajar o a hablar, venimos a existir dentro una institución familiar, sistema de producción o lenguaje que existían antes de que nosotros lo hiciéramos; y para existir dentro de un componente preexistente hacia nosotros, entonces debemos sostenerlo, o “soportarlo”, mediante el ejercicio del rol que se nos asignó previamente por el mero hecho de existir dentro de esa institución; por eso es que desarrollamos un discurso particular, una manera y forma de hablar y expresarnos que concuerde bien con nuestra posición en una jerarquía o sistema de organización. En términos más simples: al nacer inmediatamente, y simultáneamente, adquirimos el carácter de hijos, hermanos, sobrinos y nietos, todo simplemente por haber nacido; al hablar adquirimos el carácter de hablantes y oyentes, incluso aunque sólo meditemos hacia nuestros coletos; al trabajar adquirimos el carácter de empleados y obtenemos superiores y jefes, etc.

¿Qué relación guarda esto con lo discutido sobre lo que dijo aquel entrevistado en el documental? Todo. Los hombres son quienes son gracias a dónde y cuándo nacieron, y las mujeres también. De todas formas, el tiempo y la época no tendrían importancia en la formación del sujeto si sólo limitásemos todo a copiarnos.

Como ya expliqué, el individuo debe proyectarse a sí mismo en los demás para dotarles de sus cualidades y aprender. Pero si aprender es un mecanismo de imitación, entonces por qué hoy nuestra economía no se basa sólo en un simple trueque de alimentos. Y tratar de encontrar una transición real entre los trueques y el establecimiento de una economía sería tan inexacto como decir con precisión el día que el cuerpo dejó de ser el de un niño, o el día en el que nació la primera gallina. Para no quedarnos estancados no hace falta sólo aprender las estrategias de otros para aplicarlas nosotros mismos, sino mejorarlas. El problema está cuando todos nuestros alrededores nos fuerzan a mantener el statu quo. ¿Cómo hemos cambiado tanto entonces? Aquí es de utilidad la tan famosa cita de Foucault: “[…] hay que ser un héroe para enfrentarse con la moralidad de la época. Hay que ser un verdadero héroe para transformarse en lo que uno mismo es, por encima de las convenciones morales de la época”. Bien ahora podrían decirme el carácter antipsicoanalítico del discurso de Foucault, y sin embargo varias coincidencias en su discurso y el de Lacan se han encontrado respecto de las estructuras del poder.

Sin estos catalizadores jamás habríamos llegado a ningún lado. Si Newton no hubiera desarrollado el cálculo, si Tesla no hubiera intentado la energía inalámbrica, si Freud no hubiera propuesto el psicoanálisis o Galileo no hubiera dicho que la Tierra es redonda…

Sin embargo, todo recae de nuevo en el triángulo de Girard y el mecanismo del chivo expiatorio. Somos seres aloplásticos dependientes de la imitación y la técnica para nuestra evolución, y la imitación puede traer grandes cambios, como el hecho de utilizar el fuego y la electricidad, pero quizá su utilidad se diluye cuando se aplica en los aspectos inmateriales, dado que es más difícil determinar el valor de algo inmaterial para imitarlo. Quizá sea por esto que los ingenieros son tan reconocidos, por ejemplo, y no los artistas ni filósofos, ni pensadores… Y, sin embargo, hoy se agradecen los esfuerzos de aquellos marginados y desechados en su época, aquellos que se volvieron el chivo expiatorio, y se recuerdan como un símbolo. Sólo para voltear y atacar de nuevo a quien haga o diga algo que parezca fuera de norma en el presente. Pocos son quienes viven para ver reconocida su influencia.

Es por todo esto que siempre vamos a focalizar cualquier cosa sobre otra, siendo aquella otra el enemigo. Alguna vez escuché por alguna entrevista o documental que tristemente no recuerdo ni la cita exacta ni la fuente exacta, pero parafrasearé aquí: “lo que hace a un villano un buen villano es creer que él no es el villano”.

Imagen de la película Pink Floyd The Wall (internet)

Debemos salir del ciclo, y entender que, así como hay padres irresponsables y viejos sabios, también hay madres irresponsables y desentendidas, y viejos irrespetuosos y engreídos. No hay que ceder intrínsecamente algún grado de respeto irrestricto solamente por el hecho de que se trate de familia o de una mujer o un hombre. El valor de una persona no lo determina su rol.

[1] Y este término lo pongo entrecomillado ya que quiero dar a entender que la “secularización” de los problemas de violencia, partiéndolos por géneros o sexos, no es la respuesta. No importan más las víctimas mujeres que las víctimas varones, ni tanto importan más las víctimas varones por sobre las femeninas en ningún acto de violencia.

[2] Que, por cierto, vale la pena mencionar cómo ella misma admite las dificultades que ha tenido para la distribución de su documental, siendo que la crítica gustó de sus anteriores trabajos que retrataban los problemas de “género” hablando sólo de la mujer. Ella ha sido rechazada y atacada por las propias feministas, al igual que lo ha sido Camille Paglia.

[3] https://www.youtube.com/watch?v=yJOlIm5_wGs

[4] https://www.youtube.com/watch?v=lNJq6BlVyhM

[5] http://www.webbyawards.com/winners/2015/online-film-video/video-channels-and-networks/science-education-channel/vsauce-channels/

[6] https://ahdictionary.com/word/search.html?q=meme

[7] Debe tenerse en cuenta de Girard explicaba el mecanismo del chivo expiatorio como medio de evolución cultural para el establecimiento de las civilizaciones antiguas, en las cuales el sacrificio era el medio de expiación, eligiendo a alguien que representara el problema para sacrificarle, dotándole de todos los males que sopesaban al pueblo, para después ser santificado, luego de morir. Aunque yo estoy trayéndolo a un contexto más contemporáneo.

[8] Lo mencionado de su teoría ha sido sustraído principalmente de Vigotsky, L. (2006). Pensamiento y lenguaje. México: Quinto Sol.

 [9] Diaz-Guerrero, R. (2010). Psicología del mexicano. México, D.F.: Editorial Trillas.

[10] Bruner, J. (2008). Desarrollo cognitivo y educación. España: Morata.

[11] Braunstein, N. (1997). Psiquiatría, teoría del sujeto, psicoanálisis. México: Siglo Veintiuno.

Imagen de portada: “Mother”, de la película Pink Floyd The Wall (tomada de internet)

luis-cuauhtemoc-trevino*Luis Cuauhtémoc Treviño. Estudiante de Psicología de la  Universidad Autónoma de Ciudad Juárez (UACJ), ensayista y escritor. Habla francés e inglés, está cursando actualmente alemán y portugués.

 


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