La Tramontana por Norte: “El paquidermo reumático”

Comparte en redes sociales

Jesús Reyes Heroles, secretario de educación pública (1982-1985), calificó a la Secretaría de Educación Pública (SEP)  como “un Paquidermo Reumático” y Emilio Chuayffet, actual secretario, como “una Torre de Babel”.  Antes del nacimiento del paquidermo, tuvo lugar una batalla que concluyó con Las Leyes de Reforma (1855-1863) y la Constitución de 1857.

J.M. Figueroa R./ A los Cuatro Vientos

Creada en 1921, bajo la presidencia de Álvaro Obregón y con José Vasconcelos como su primer secretario, la SEP es fruto del proceso abierto cuando la Constitución del 57 adoptó la idea de una educación que fuese: laica, obligatoria y gratuita. Además de estos tres poderosos conceptos, incluyó otro nada menor: al gobierno federal sólo le correspondía manejar las escuelas del Distrito Federal y las de los territorios federales, reconociendo así el carácter diverso de nuestra nación y otorgando a las autoridades estatales y municipales el poder de decidir sobre planes y programas dentro del gran marco cuyos límites, enfatizo, fueron: laicidad, gratuidad, obligatoriedad y, además, localismo.

La historia de la SEP es la de esa guerra: soterrada a veces, abierta otra, pero siempre cruenta y casi nunca con la educación como bandera. Reseñar la historia de la SEP es un tema largo y complejo, les recomiendo consultar el trabajo coordinado por P. Latapí Sarre: Un siglo de Educación en México. 2 vols. México, FCE y CONACULTA (1998).

La Revolución de 1910 concluyó con la aprobación de la Constitución de 1917, y una disputa memorable en el Congreso Constituyente se dio en torno a la educación, leer a Francisco J. Múgica y a Soto y Gama ayuda a entender un poco. Tres de los ejes rectores fueron conservados, pero el gobierno federal incrementó su peso específico ante los estatales.

El Congreso Constituyente de 1917 sentó las bases para que fuera alumbrado el paquidermo –que no nació reumático- sino con gran apoyo del gobierno federal que vio en la educación la palanca que ayudaría al país a dar el salto que le colocara en mejores condiciones. Como garante de ello Obregón coloco al frente de la SEP a José Vasconcelos, considerado el intelectual puente entre ganadores y perdedores de la revolución.

A partir de la fundación de la SEP la presencia del gobierno federal en el manejo del sistema educativo nacional se volvió omnímoda  y se perdió el carácter local; así seguimos, salvo breves episodios de discutible  independencia estatal.

VASCONCELOS POR MI RAZA

Imagen: pinterest.com

De 1921 a 1980 las grandes tendencias en la política educativa están asociadas con sus impulsores, el carácter de los secretarios era la reforma, el programa, el plan, la visión y el rumbo: esto es, no existían tales cosas a largo plazo, sólo “lo que usted ordene Sr. Secretario”. Menciono sólo a los ejemplos más notables y dejo a Google que les informe sobre lo que hicieron: José Vasconcelos, Moisés Sáenz, Ezequiel Padilla, Narciso Bassols, Gonzalo Vázquez, Jaime Torres Bodet, Agustín Yáñez, Víctor Bravo Ahuja y Jesús Reyes Heroles.

Hasta entonces los secretarios de educación eran seleccionados de entre la élite política con raigambre en el mundo cultural; a partir de allí pasaron a serlo de entre políticos con los que el presidente tenía o tiene deudas que pagar: Bartlett, Zedillo, Solana, Pescador, Alzati, Limón, Reyes, Vázquez Mota, Lujambio, Córdova y Chuayffet, nombres asociados con fraudes electorales, corrupción, mentiras, vendedores de Jafra y violaciones graves a los DDHH. ¡Ah!…los de ambas épocas asociados a alguna “Reforma Educativa” o algo parecido.

No es sencillo mover a un Paquidermo Reumático en cuyo cerebro concurren demasiadas voces. Entender el desastre que es la educación en México pasa por lograr mover al elefante y construirle un lenguaje común. Tarea  monumental en la que todos debemos implicarnos y en la que la Sociedad Civil ha permanecido al margen, representada –si acaso- por las fantasmagóricas Sociedades de Padres de Familia que de tanto en tanto son convocadas para organizar una kermesse, el cumpleaños de la directora o bordar la túnica del obispo.

Otros convidados de piedra son los maestros, a quienes se les han impuesto reformas y planes diseñados más para atender intereses económicos y políticos y cuyo sindicato oficial ha sido una lacra, no sólo para los maestros sino para la educación y con ella para el país; la historia de estos planes y del sindicalismo –el oficial y el no tanto- es también parte de la batalla por la SEP.

Finalmente, para evaluar a la SEP recurro a  una cita nada laica: Por sus frutos los conoceréis (Lucas 6.43-44). Las evaluaciones de la OCDE no dejan lugar a duda, y cabe aquí preguntarse ¿son los maestros los únicos culpables?

* El autor es maestros normalista, egresado de la Normal Rural de Salaices, Chihuahua.

 


Comparte en redes sociales

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *