La revelación será diáfana, o no será. Entrevista con Sughey MG

Entre palabras que recorren ideas como si fueran tocadas por el pincel o elevadas por el aerosol, nos encontramos con el imaginario del trabajo plástico de Sughey MG

Rael Salvador/ 4Vientos

En sí misma, la figura de Sughey MG (Ensenada, 1997), posee un estilo y una elegancia, la cual parte de una vestimenta obscura hacia una sonrisa luminosa. Es el carisma de una joven artista, estudiante de la Facultad de Artes (UABC) que invita al diálogo y, entre palabras que recorren ideas como si fueran tocadas por el pincel o elevadas por el aerosol, nos encontramos con el imaginario de la geometría, el color y la substancialidad de su obra plástica.

Resulta ser una poética que resuelve la visibilidad de mundos desconocidos, dando cuenta de abstracciones que reconstruyen un serial emotivo de cosmovisiones pletórico de posibilidades. A partir de seguimientos, trazos, evoluciones, circuitos gráficos, entramados de ámbitos pulsionales, desencadenamientos de puntos y áreas de musicalidad blanca, el trabajo plástico de Sughey MG reivindica la exploración del artista contemporáneo, decidido a hacer de su obra un emblema de lo que la humanidad lleva por dentro: la abstracción.    

         En una plática amena, abundante en apuntes decisivos que giran en torno a una filosofía pictórica, la comunicación es el matiz de nuestro diálogo.

Rael Salvador: Sughey, la admiración que causa tu obra, su tesón y continuidad: no dejar de producir, no dejar de mostrar; contar ya con una serie exhibiciones colectivas y comentarios públicos que te ponen como figura destacada en la escena plástica de Ensenada. ¿Qué opinión te merece el reconocimiento de tus imágenes en una sociedad que se entusiasma cada vez más por el hecho artístico?

Sughey MG: A veces creo que no es así, por los límites y sobredimensiones que presenta la conceptualización de un trabajo artístico. He trabajado mucho para realizar mi obra, lo que ahora se ve: “Diáfano”. Sí, el tesón y la continuidad impulsan a que la creación se manifieste, y eso cualquier autor, en un momento dado, puede ser consciente de ello.

La responsabilidad de los medios es brindarle al público lo que se está generando en la comunidad, trátese del evento artístico, así como de la interpretación de la obra, que ya no me corresponde juzgar. Buena o mala, aceptable o pasable, lo que puedo decir es que estoy trabajando, como se puede apreciar en esta muestra de abstracción, de la cual me siento muy conforme.

R.S.: Los cuadros que hoy se exhiben, ¿se deben a una meditación de taller, estudiada, investigada, justificada en propósitos, o corresponden sólo a seguimientos académicos de temas que hoy te facultan para arribar a la obra abstracta?

SMG: Se debe, principalmente a un impulso creador. Desde luego, estudiado, meditado, investigado, acompañado con la justificación de propósitos, como lo mencionas.

Me explico: si la academia me ha facultado para detentar dominios técnicos, lo que me corresponde es hacerlos visibles, diáfanos, trasparentes, apropiarlos de un equilibrio, de una armonía y de un sentido que lleve la premisa de exponer, tanto un tratamiento de fondo y forma, como una alegoría de nuestro imaginario interior y es ahí donde se pueden observar los rasgos de una abstracción que pelea para hacerse presente.

R.S.: Tu mirada hacia el mundo actual es importante, y quedó demostrada en tu trabajo reciente llamado “Lluvia de instantes”, donde conceptualizas la disfuncionalidad del hombre contemporáneo en relación al tiempo. ¿Qué significa, a partir de tu obra reciente, la mirada hacia el interior en esta muestra que lleva como título: “Diáfano”?

SMG: Lo acabo de decir: el impulso creador lleva a la obra a manifestarse según esquemas previos, que guían la posibilidad del acierto según el propósito. El recorrido exhaustivo de quienes me anteceden en el legado de obra abstracta, no tengo que decirlo. Es evidente. Lo que no quiere decir, igual. Por el contrario, mi estilo toca la fuente, pero va más allá de ella. Obsérvalo.

R.S.: La actual promoción de abstractos sobre diversos soportes, después de tantos aciertos voluntarios e involuntarios por parte de una generación que, marcada por un carisma espontáneo, ¿influye en tus elaboraciones, ya que éstas corrientes son un poco terminales en el siglo pasado? 

SMG: Desde luego, ningún creador, que se pretenda artista, va a desechar la Historia del Arte, porque atentaría con sus bases y fundamentos, que son el soporte conceptual y teórico del escenario artístico del presente. Cuando vas a un museo o a una galería, tu principal herramienta visual son los precedentes de la obra que contemplas y te seduce. 

R.S.: Habitar este cuerpo de obra, geometría, color, musicalidad, en una regularización armónica que le ofrece a la composición una poética, que no está de más decir, como bien lo dices, se hermana tanto con el trabajo de Wassily Kandinsky como con el de Mark Rothko, por citar a dos grandes. ¿Tu nueva propuesta refrenda un legado pictórico que los tiempos actuales han dejado pasar por encontrase ensimismados en la preocupación del discurso?

SMG: Ninguna obra presente se excluye del discurso. La mía no es la excepción, mucho menos el arte abstracto, por no citar el figurativo, que obviamente hace uso de la narración para evidenciar el discurso.

R.S.: ¿Qué te parecen estas experiencias que emergen de una necesidad actual en la nueva plástica del Noroeste?

SMG: La emergencia de un artista se caracteriza por emerger, salir, asomar, hacerse visible, presencial, y llevar su obra creativa a los vacíos que han legado generaciones anteriores, cuando la valía es más que evidente ante la competencia de la vieja tradición.

Agradezco el esmero de estas palabras de Sughey MG, que al saber de lo que habla y exponerlo con claridad, nos ofrece un recorrido Diáfano por la historia que nos regala de su trabajo plástico. Enhorabuena. 

Fotos: Ruth Gámez / Cortesía

 

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