Hacia una Reforma Cultural: Crónica de un encuentro de Educación, Arte y Cultura

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Dos sillones de piel, un jarrón dorado con flores, dos baúles arcaicos, intelectuales de diversas áreas del conocimiento y un diálogo participativo fueron los elementos de la tertulia “Una Transformación Operativa: Encuentro de Educación, Arte y Cultura”, simposio realizado el pasado jueves 26 de abril en la Galería Muñoz Acosta del Centro Estatal de las Artes de Ensenada (CEARTE) con el apoyo de Galería 184, la Facultad de Artes UABC y el Instituto de Cultura de Baja California Ensenada.

Iván Gutiérrez / A los 4 Vientos

Con una duración total de 6 horas, el encuentro inició a las 10:45am tras la exposición de motivos leída por el fotógrafo Enrique Botello y el escritor Rael Salvador, ambos organizadores del evento. 

En la primera mesa, referente al tema de la Educación (Cultura y Sociedad) en Baja California y su contexto nacional, participaron los escritores Leobardo Sarabia y Rael Salvador, así como el Dr. Sergio Quiroz Miranda.

“La mal llamada Reforma Educativa, no tuvo un diagnóstico previo ni un diálogo con los docentes. Al igual que con la cultura no hubo una consulta con los actores del sector”, expuso durante su participación el Dr. Sergio.

El docente de la Fundación McLaren de Pedagogía Crítica también compartió cifras sobre la situación educativa nacional, señalando que el 43% de la población mexicana entre 15 y 64 años está en un fuerte rezago educativo. 

Y añadió: “Una Reforma Educativa sí es necesaria, al igual que una Reforma Cultural, pero ambas deben estar planeadas para humanizar y contrarrestar esta visión consumista que está a la merced de un capitalismo rapaz creador de necesidades. Lo que nos quisieron vender este sexenio fue más bien una reforma laboral. Para ello primero se preparó el terreno ideológico, con el objetivo de desmantelar sindicatos educativos y comenzar una campaña de satanización del docente, con productos como De Panzaso”.  

Leobardo Sarabia (izquierda), Rael Salvador (centro) y Sergio Quiroz Miranda (derecha)

Quiroz también expuso que al día de hoy la educación sigue operando desde un marco epistémico de la modernidad que está crisis, mientras en países que son referencia educativa a nivel internacional (como Finlandia) se está partiendo de una vinculación entre la conciencia, la educación, el arte y la ciencia como clave del desarrollo humano: “Marx ya lo decía desde hace 200 años, somos el resultado de la dialéctica entre mente-cuerpo. El arte debe retornar a los programas educativos y acompañar el cultivo del razonamiento, porque el arte engrandece el espíritu y abre posibilidades”.

A continuación el escritor y poeta Rael Salvador tomó la palabra, para señalar cómo los propios docentes han perdido su visión humanista: “Ese maestro como explorador del mundo del que hablaba Vasconcelos hoy ya no se ve, se está extinguiendo. A los docentes les hace mucha falta ese compromiso intelectual y social; tienen que poner en alto su deber ciudadano con la comunidad y defender no sólo sus derechos, sino los derechos de los niños a recibir una buena educación”.

Con claridad y cortesía el maestro criticó además el divorcio entre la formación educativa y artística, y apuntó que a diferencia del proyecto de nación con el que inició el Siglo XX, hoy se promueve una educación con visión de mercado antes que un plan de estudios que desarrolle el pensamiento crítico.

Leobardo Sarabia, escritor, editor y gestor cultural tijuanense, aprovechó su participación para señalar la falta de un programa cultural de fondo y el poco respeto que las autoridades de las instituciones demuestran a los gestores culturales.

Además, criticó la imposición de reformas impuestas por organizaciones como la OCDE y el Banco Mundial, desarrolladas sin tomar en consideración las condiciones de cada región mexicana: “Para impulsar una verdadera reforma cultural debemos partir de la exigencia a las instituciones, que se demande el diálogo, que se demande ser escuchados y tomados en cuenta. A las autoridades les falta voluntad, por eso la comunidad se las tiene que reclamar”.

Sarabia también abordó el tema de la creación de la Secretaria de Cultura, misma que tildó de ser una “CONACULTA maquillada, una transición estructural que de nuevo fue impuesta sin consulta previa. Al día de hoy hay infraestructura que no se usa y presupuesto que no llega por el centralismo con el que se sigue administrando al país. Se debe nutrir a la Secretaria de Cultura para que sea una verdadera fuente de saber, y en eso debemos intervenir nosotros, pues a veces es necesario que, en ocasiones como ésta, los intelectuales sean la vanguardia”.

En esta primera mesa y en las siguientes los asistentes también compartieron diversos comentarios. Uno de los participantes, por ejemplo, señaló con optimismo que “este encuentro va a ser un parte aguas, de aquí deben surgir reacciones para acercar el arte, la cultura y la educación”, mientras que otro asistente dijo que “la comunidad artística debe organizarse para intervenir en estos procesos”.

ARTE EN BAJA CALIFORNIA: CARENCIAS, DEMANDAS Y ACCIONES NECESARIAS

La segunda mesa del Encuentro, sobre Arte en Baja California y el contexto nacional, estuvo conformada por el fotógrafo Enrique Botello Abarca y los escritores Sergio Gómez Montero y Miguel Lozano, y fue moderada por el compositor Álvaro Díaz.

Siendo el primero en tomar la palabra, Gómez comenzó a desglosar la historia del arte en Baja California, señalando como aspectos clave a la migración, la relación del centro de México con la provincia y la vecindad del estado con los Estados Unidos: “este último factor es muy importante, no porque se tenga una relación de dependencia, sino porque hay una mutua alimentación”.

Miguel Lozano, Enrique Botello, Álvaro Díaz y Sergio Gómez

Montero también criticó que con el paso del tiempo las instituciones tengan menos presupuesto y más burocracia, y advirtió la carencia de posgrados para profesionalizar a los artistas y generar con ello un cambio cultural.

“El futuro de la sociedad va a estar sustentado en el impulso y el desarrollo de proyectos y gestiones artísticas. Para ello es necesario que los artistas aprendan el arte de vender arte, un área que se ha descuidado mucho en las universidades”, mencionó el ensayista, para agregar que “la comunidad actual tiene errores de conceptualización en sus proyectos, no son capaces de establecer un vínculo con la sociedad ni de ser congruentes. Falta análisis y juicio crítico, y eso es porque les da miedo el conocimiento”.

El siguiente en tomar la palabra fue el escritor Miguel Lozano, quien sostuvo que la apertura de la Facultad de Artes en Ensenada ha impulsado la creación artística y la multiplicación de exhibiciones en la ciudad.

El también crítico de arte expuso en su análisis puntos clave del escenario artístico regional, como la ruptura entre generaciones, pues “hubo una generación que tuvo que pelear por espacios y apoyos, y otra que da por hecho que tiene derecho a todo”. También mencionó la falta de crítica artística, la centralización ideológica sobre los paradigmas que dominan el arte nacional y la relación entre la identidad fronteriza bajacaliforniana y la incapacidad de la comunidad artística para estrechar lazos: “Estamos muy individualizados, el egocentrismo está muy arraigado e impide la colaboración”.

Por su parte, el fotógrafo Enrique Botello urgió a atender la desarticulación entre la institucionalidad artística y la sociedad: “Estamos en un momento coyuntural, donde como Comunidad de Artistas debemos reflexionar el sentido de nuestras exigencias y pensar a fondo qué queremos de la institución”.

Entre los comentarios de los asistentes durante esta segunda mesa resaltó la demanda de mayor autonomía de las instituciones culturales y el alto a la censura estatal de las obras, la necesidad de integrar materias sobre empresas culturales en los planes de estudio de las facultades de artes, la necesidad de crítica artística para cerrar el ciclo de retroalimentación artista-sociedad y la expansión del hedonismo como impedimento para la organización.  

REFORMA CULTURAL: HACIA UN CAMBIO DE PARADIGMA

La tercer y última mesa del encuentro fue dedicada a la presentación del libro  “¡Es la reforma cultura, Presidente!” y la reflexión de la situación de la CULTURA en Baja California y su contexto nacional, teniendo como participantes al periodista Eduardo Cruz Vázquez y al editor Francisco Moreno, y como moderadora a la socióloga Ivonne Pavía.

El periodista de El Economista comenzó hablando sobre los aportes de distintos intelectuales y estudiosos de la cultura en el libro presentado, que como tema central aborda la necesidad de reformar la concepción del sector cultural en México como área de oportunidad para impulsar el crecimiento económico:

“Baja California es una potencia cultural, pero falta mucha alfabetización para impulsar el sector en el estado. Este libro habla de lo que ha pasado en las últimas cuatro décadas en este sector, y se diseña para que sea útil en la etapa electoral: detalla por dónde y cómo, está dirigido a quienes ocuparán cargos públicos en los diferentes niveles de gobierno, pero también para la comunidad cultural, que necesita cambiar toda la estructura desde el fondo”.

Eduardo Cruz Vázquez e Ivonne Pavía

Cruz expuso que la publicación del libro “¡Es la reforma cultural, Presidente!” tiene 3 etapas, desde su actual difusión hasta su aprovechamiento como herramienta de cambio para la coyuntura de transición presidencial y los reajustes en las cámaras de diputados y senadores: “Este libro contiene diversas propuestas. Un primer paso es generar diálogo a partir de él”.

Entre los ejes fundamentales del sector cultural, el periodista nombró las actividades de orden público, las iniciativas de la sociedad civil organizada y finalmente el rubro que denominó como empresa cultural: “El sector cultural aporta 3.3 al PIB. De esa cantidad, el 1.9 viene del mercado, es decir, el sector privado es el que sostiene el entorno cultural. ¿Por qué señalamos esto? Porque creemos que es necesario que la iniciativa privada se dé cuenta de que la cultura puede aportar más al crecimiento económico”.  

Y aclaró: “No se trata de que el sector privado se haga cargo. El reto es realizar ajustes y modificaciones al sector desde múltiples ámbitos. Entre ellos está la falta de conciencia empresarial sobre las posibilidades de impulsar la cultura, pero es una reforma integral, que también contempla la ineficiencia de la burocracia”.

Francisco Moreno, editor de “¡Es la Reforma Cultural, Presidente!”. Foto por Enrique Botello.

Lo anterior fue complementado por Moreno, editor del libro presentado, quien apuntó la importancia de conocer cuáles son los sectores más importantes en Baja California, así como el escenario y estado en que se encuentran las empresas culturales: “Tenemos que tener una base firma para saber a dónde queremos caminar. Para ello se debe iniciar con un diagnóstico de múltiples áreas, temas, disciplinas, sectores. Y hacernos preguntas como ¿saben venderse los artistas?”.

Tras sostener que actualmente la comunidad artística se dedica a la caza de becas y se queja cuando no las recibe, el gestor cultural añadió que es momento de “dejar de quejarse y proponer iniciativas. Por ello en este libro incluimos 39 propuestas elaboradas por 37 autores, quienes son especialistas, periodistas, artistas, investigadores de gran experiencia”.

Francisco concluyó su participación siendo contundente: “Esto es una provocación, este libro habla de la necesidad de involucrarnos, de alzar la voz para exigirle a los candidatos para que le presten atención al sector cultural: tenemos que meter la cultura en la agenda presidencial”.

 

GALERÍA DE FOTOS DEL ENCUENTRO

 

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