Ganan amparo 16 de 42 alumnos rechazados por la UABC, situación sin precedente en México
El viernes 27 de septiembre, la Juez XII de Distrito notificó a los estudiantes rechazados por la Universidad Autónoma de Baja California (UABC) que los doctores Felipe Cuamea y Ángel Norzagaray, rector y coordinador de Servicios Estudiantiles y Gestión Escolar, -respectivamente-, de la máxima casa de estudios, por conducto de su abogado Roberto Castro Pérez, decidieron obedecer la orden judicial de suspensión (amparo), que los compromete a ” permitir” que los estudiantes Paloma Fernanda Muñoz Terán, Idalid Vargas Contreras, Abraham Ayala Rodríguez, Daniel Arturo Rubio Castro, Odaliz Contreras Espinoza, Ian Arvizu Torres, Sarahy Cardial Arce, Sarahí Viridiana Hong Gámez, y Leslie Janett Villegas Gómez, asistan a clases y ejerzan todos sus derechos escolares derivados de la suspensión de amparo que ganaron en el tribunal federal.
Daniel Solorio Ramírez* / A los Cuatro Viento
De esta forma ellos podrán concurrir a la UABC a partir del ciclo escolar 2014 – 1.
¡Felicidades a estos jóvenes estudiantes! Ya podrán ir clases, probarán el sabor de la UABC y tendrán la gran responsabilidad de demostrar que merecen la oportunidad que están recibido de la JUSTICIA DE AMPARO.
Todo esto lo debemos a la tesis gongorina de La Apariencia de Buen Derecho, la cual permite ” adelantar” un poquito la protección constitucional que según un “cálculo de probabilidades” recibirán al final del juicio.
Estos nueve chicos se suman a los otros siete que ya anteriormente lograron que los doctores Cuamea y Norzagaray (por conducto de Roberto Castro Pérez) se sometan a los resolutivos de los jueces de amparo.
Así, de los 42 estudiantes que solicitaron por la vía del amparo ingresar a la UABC luego de que la universidad les impidió ingresar a las carreras universitarias que eligieron por un presunto problema de infraestructura –“no hay aulas suficientes para alojarlos”, se les dijo-, 16 están prácticamente dentro del salón universitario.
Originalmente Felipe Cuamea y Ángel Norzagaray parecían reacios a la civilidad política, pero hoy han dado una prueba de que han comprendido que en un Estado Constitucional de Derecho todos nos sometemos al juez. También la autoridad universitaria, por supuesto. Esa es la regla de oro de la civilidad política.
Los casos de los restantes 26 estudiantes siguen con algunas puntillosidades que están por resolver los tribunales de circuito.
Con la nueva sentencia a favor de los estudiantes la UABC gana mucho, ya que estas resoluciones -si quedan firmes, lo que aún es prematuro suponer- nos permitirán poner en duda la fortaleza de los procedimientos que la UABC ha usado para ingresar o rechazar estudiantes.
Auto revisarse, auto cuestionarse a cada paso -lo ordenen o no los jueces de amparo- es lo verdaderamente esencial de la autonomía universitaria con la que fue dotada la UABC.
Que el gobierno universitario se conduzca como le plazca no es autonomía.
La autocomplacencia es contraria a la vida de los centros del conocimiento.