ENSENADA GLOBAL: Por encima del Covid-19, unión y comunicación

La pandemia que azota al mundo nos brinda la oportunidad de ponernos muy por encima de las circunstancias. Me explico después de un breve antecedente en nuestra historia.

Marco Estudillo Bernal* / 4 Vientos

Tenemos que recordar que desde Hernán Cortez fuimos divididos. Él llegó a fragmentar desde Veracruz, hasta la antigua Tenochtitlán, a todos los pueblos originarios, Los españoles dividieron para vencer o aprovecharon la distancia que ya existía ente ellos y así lo lograron.

Lamentablemente esta constante no ha cambiado y esa cultura histórica aún hace estragos en nosotros, la división sigue lastimándonos. No nos permitamos hoy más división

Encuentro dos temas adicionales a esa vieja cultura divisionista: el primero es que hemos tenido mala comunicación entre emisores y receptorores, llámese gobierno hacia sociedad, hacia empresarios y viceversa. No se han consolidado los puentes efectivos para que la comunicación sea asertiva y por tanto efectiva y de resultados para todos, y hoy, en medio de una pandemia, es urgente corregir ese rumbo, unir.

El tercer gran tema que visualizo es que todos, absolutamente todos queremos lo mejor para México: el gobierno, el sector empresarial, el obrero, el académico; todos vamos en busca de una mejor calidad de vida y actualmente, de encontrar una fórmula que nos permita transitar ésta crisis de la mejor manera, pero ocupamos entendernos, pactar.

Lo cierto es que hoy México experimenta uno de los procesos sociopolíticos y económicos más inciertos de la vida moderna del país; vamos, ni en la reciente recesión de 2008 o la crisis de 1994 habíamos encontrado el nivel de desconcierto que hoy prevalece en nuestra nación.

Interrupción de la comunicación (Imagen: Dreamtime)

En este marco, es fundamental la buena comunicación antes de llegar al encono y reclamo social que va generando un vértice muy poco deseable en la relación obrero–patronal, cuando los micro, pequeños y medianos empresarios, buscando la sobrevivencia de sus negocios, en donde la circunstancia debiera llevar a la puesta en marcha de la fracción VII del artículo 427 de la Ley Federal del Trabajo, que establece que en emergencia sanitaria, el patrón deberá cubrir un mes con salario mínimo general a sus empleados y no está sucediendo así; situación difícil de dictar por no tener claridad en el lapso requerido, pero entonces se pone más tenso y peligroso el escenario por la falta entendimiento.

Esto le daría aliento a cientos de miles de empresas que están siendo condenadas a cerrar sin la oportunidad de revivir, y lo preocupante es que el periodo que atravesamos aparentemente será largo y no hay una transición escalonada que permita que todo mundo pueda converger.

Así las cosas, la circunstancia pone a todos en una situación de desventaja en donde arriesgan gobierno, empresas, trabajadores y toda la sociedad porque se puede provocar una cadena de pobreza que al final del camino dejará sin recursos a todos, y con ello a quien más necesita, el que menos tiene.

Todos aquellos micro, pequeños y medianos empresarios que cerrarán, dejarán de tributar y con ello el recurso federal se verá disminuido. Así, el sentimiento sustantivo de proteger a los más vulnerables, entre capital y gobierno, se verá totalmente amenazado.

 Es complicado, pero el tema político, la distancia entre pobres y ricos, la distancia entre sociedad, gobierno y capital, genera desconfianza y enfrentamiento que nos afecta como sociedad porque juntos, como sucede en otras sociedades del mundo, podríamos lograr grandes objetivos; sin embargo, la historia cultural latinoamericana generó esas divisiones en nuestra raza que hasta hoy se sienten presentes, en donde por cierto la clase media, la de la economía generadora de gran porción de empleo y del PIB nacional, es la más afectada.

Parece incluso un poco errático todo lo que sucede porque hoy puede haber una empresa con sentido social y responsabilidad, un gobierno que quiere hacer lo mejor, un virus que llega como una sorpresa para todos, un trabajador preocupado, una sociedad de emprendedores en una situación muy compleja, pero en el origen nadie busca lo negativo, todos buscan crecimiento por encima de la simple supervivencia, pero insisto, ante la actual circunstancia, la mala comunicación ha sido parte del virus económico en medio de lo que parece ser la estrategia de gobierno que es buscar el mejor de los esfuerzos del capital para solventar esta época tan difícil y guardar los “recursos gubernamentales” para el último momento, donde sea imposible producir dinero en un periodo que aparentemente no será corto.

Abatir la desigualdad social tarea de todos (Imagen: Concepto)

Seguramente la autoridad no lo expresa así por desconfianza en que el capital se retire y nos genere -como país y gobierno- grandes problemas que agudicen y apresuren consecuencias. Por ello creo que están administrando la crisis con un gran costo político y eso hay que reconocerlo, aunque tal vez toman el riesgo por la fuerza que tiene el gobierno en la preferencia de las mayorías.

El problema es que esto ha llegado a la falta de entendimiento y a la polarización, y eso continúa lacerando las relaciones entre gobierno, empresariado, capitales, pero fuera de esa lógica estéril, pero real, si hoy nos reconociéramos todos como importantes, hasta un híbrido entre lo jurídico, lo económico y lo político encontraríamos para salir de esto mucho más unidos.

Tratar de armar este mapa después de éste desgaste le abonaría a un cambio trascendente de cultura y de valores, donde optemos por una nueva vida política y social; una hermandad que le abone realmente a un mejor México, un mejor estado y un mejor municipio. Es como la familia que se pelea por un chisme, una mala broma y que se aleja por años y años y años, en donde se perdieron cumpleaños, navidades, quince años, y al cabo de décadas nos damos cuenta de que nos permios una vida entera, en vez de aclarar, confiar y verdaderamente lograr juntos que el periodo trágico sea lo más corto posible.

Es un tema añejo, ideológico y nos ha lastimado mucho como sociedad y hoy considero que tiene que haber un gran encuentro, tenemos que dejar de pensar en ciudadanos de primera, segunda y tercera, donde se fortalezca una clase media aspiracional para el más débil y una ruta escalonada para quienes van creciendo; es en verdad momento de la unidad, de la sinergia, de la solidaridad, del esfuerzo común y de que velemos todos por todos, con un mismo fin: México por los mexicanos y para los mexicanos.

Urge ya una mesa constructiva, propositiva, de visión y de altura, para romper los paradigmas de la pésima comunicación y el legado de divisionismo histórico que ha rezagado nuestro crecimiento y que unidos contra el Covid-19, partamos de cero, olvidemos diferencias, construyamos de las coincidencias y empecemos a trazar una nueva ruta hacia una sociedad unida.

Ocupamos juntos hacer un plan hoy para el mañana, cuidarnos unos a otros, apoyarnos y auxiliar sobre todo a quien más necesita.

*El columnista es Contador Público, consultor de empresas, emprendedor y Presidente del Consejo Consultivo Económico de Ensenada (Consulten). Facebook: @MarcoEstudilloBC Instagram: @marcoestudillomx Twitter: @estudillo_mx

Comparte en redes sociales