EN EL CAMINO: Gracias a los que resisten

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Vivimos en un mundo desigual e inequitativo en el que pocos privilegiados tenemos mucho y muchos tienen poco o nada.

Jesús Galaz Fontes* / A los 4 Vientos

Es obvio que la felicidad no puede centrarse en la posesión de bienes materiales, pero para ser plenamente humano hay un mínimo de condiciones que debemos buscar alcanzar, incluido un medio ambiente sano, y para ello resulta imprescindible contar, entre otros factores, con gobiernos honestos, competentes y bien intencionados, así como con comunidades responsables y participativas.

En la tradición católica la Navidad es una época en la que se enfatizan los lazos fraternales que nos unen a todos los humanos, y en la que suele hablarse de un mundo, material e espiritualmente, mejor. El discurso de las Navidades lleva fácilmente a reflexiones utópicas sobre lo que la humanidad pudiera ser con una buena dosis de buena voluntad y amor. No obstante, las dinámicas sociales en las que estamos envueltos nos recuerdan que construir un mundo más propicio para el desarrollo humano no es sencillo y, además, que muchas de las personas capaces de influir en la dinámica social confunden “lo que está bien con lo que les conviene.”

En este espíritu navideño es pertinente reconocer a todos los activistas sociales que defienden el bien común y tratan de promover una sociedad más equitativa y todo lo que ello implica. Independientemente de la religión que profesen o no, estas personas nos recuerdan que la utopía de un mundo mejor puede estar menos lejana de lo que pensamos, y nos muestran que tener esperanzas de que las sociedades en las que vivimos pueden perfeccionarse no es una ingenuidad.

Puedo estar en desacuerdo con algunos de sus planteamientos, pero me identifico más con ellas que con otras que, en el nombre de Dios, la Ley, el Orden y las buenas costumbres, firman con buena letra decretos y leyes que nos acercan cada vez más a un mundo en que nadie en su sano juicio querría vivir.

A lo largo de su corta vida, en Mexicali ha habido diversos momentos en los que las mayorías se han visto motivadas a creer que es posible construir una sociedad más justa y digna, y han tomado acciones al respecto. Se ha logrado mucho, pero no tengo la menor duda de que el camino para construir tal sociedad es largo.

A principios de 2017, ante los abusos de una clase político-empresarial que ha perdido el sentido de sus obligaciones sociales, surgió el movimiento Mexicali Resiste, del cual han emergido otros grupos de resistencia también valiosos. Con el espíritu de la Nochebuena, la Navidad y el Año Nuevo, y del mismo modo que muchos otros, agradezco a todos los activistas de estos movimientos de resistencia que, como en otros momentos y lugares, no han hecho otra cosa sino reclamar lo que naturalmente les es propio.

Les agradezco que, de una manera reiterada y en ocasiones arrebatada, nos estén devolviendo la dignidad y la esperanza para actuar en nuestra ciudad, municipio, estado, país y mundo, como integrantes de una misma comunidad que busca construir un mejor presente y futuro para todos.

 

*Jesús Francisco Galaz Fontes, es profesor de Ciencias Humanas en la Universidad Autónoma de Baja California (UABC). Es integrante del grupo civil Mexicali Consciente.

 


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