El primer asesinato de la historia

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La sierra de Atapuerca, donde se ha encontrado uno de los yacimientos arqueológicos más grandes del mundo, es el escenario del descubrimiento del primer asesinato de la historia tras la aparición de un cráneo de hace 430.000 años con grandes agujeros en la frente.

El Mundo/ A los Cuatro Vientos

La Sima de los Huesos es el yacimiento funerario más antiguo del mundo. Pero no solo eso. Es el escenario del descubrimiento del primer asesinato de la historia tras la aparición de un cráneo de hace 430.000 años con grandes agujeros en la frente.

El cráneo, hallado en Atapuerca (en el fondo de una sima de casi 15 metros de profundidad) por un equipo de investigadores del Centro Mixto de Evolución y Comportamiento Humanos (España), revela signos de una violencia extrema, lo que lo convierte en uno de los primeros casos documentados de asesinato de toda la historia de la humanidad.

Este tesoro de yacimiento paleontológico del mundo pertenece al cráneo 17 de la sima y gracias a la reconstrucción de los paleontólogos está prácticamente completo.

Los 52 fragmentos recogidos en cerca de veinte expediciones diferentes han revelado que el cráneo mostraba dos lesiones mortales que penetraron en el hueso frontal, justo encima del ojo izquierdo de la víctima.

Ambos golpes, procedentes del mismo objeto y con trayectorias ligeramente distintas, provocaron la muerte del sujeto. Los científicos han descartado que se pudiera tratar de un accidente o una caída, ya que los impactos fueron realizados de arriba a abajo. Una agresión letal. Un asesinato en toda regla. El primero de la historia humana.

El primer fragmento apareció en el año 1990. Hicieron falta dos décadas para recomponer el cráneo completo del individuo Cr-17 a partir de 52 pedacitos de huesos fósiles. Los casos policiales no suelen ser sencillos de resolver, pero la metodología se complica de forma dramática cuando el crimen tiene 430.000 años de antigüedad.

«Encontrar la pistola humeante es dificilísimo», asegura Nohemi Sala, investigadora del Centro de Evolución y Comportamiento Humanos de la Universidad Complutense de Madrid y del Instituto de Salud Carlos III.

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Los analisis de los peritos determinaron que se trata del homicidio más antiguo de que se tenga evidencia en la historia de la humanidad

Pero, en este caso, ha aparecido la prueba clave, un testimonio mudo, una pista incriminatoria. Un trabajo recién publicado por la revista científica PLoS ONE documenta, a modo de sentencia judicial, el primer asesinato de la historia de la Humanidad.

Dos agujeros, dos fracturas hermanas, en uno de los 17 cráneos -concretamente el Cr-17- de homínidos de alrededor de 430.000 años de antigüedad encontrados en el yacimiento de Atapuerca (Burgos) han guardado silencio durante todo ese tiempo para decir ahora, a voz en grito, que el individuo joven al que pertenecieron esos huesos murió de forma precipitada a consecuencia de sendos golpes en la frente con un objeto contundente, en una brutal y fatal agresión cara a cara. Y de un diestro, por cierto.

Hay dos preguntas iniciales que con toda seguridad se hizo el equipo de investigación de Atapuerca tras reconstruir el cráneo y ver ambas fracturas. ¿Se produjeron cuando el individuo aún estaba vivo o son consecuencia de roturas del cráneo tras su muerte? ¿Podremos saber qué causó las fracturas?

Los científicos han tardado cerca de 20 años en encontrar y reconstruir el cráneo a partir de 52 fragmentos

Sala, la autora principal del estudio, lleva años trabajando con los cráneos de Atapuerca. Pero no en busca de avales de la conducta violenta de los homínidos desde sus orígenes, sino tratando de averiguar cómo se formó este yacimiento único en el mundo para el Pleistoceno Medio (desde hace unos 800.000 años hasta algo más de 100.000 años).

Para ello una de las mejores formas de hacerlo, tras la reconstrucción de los 17 cráneos y los 28 individuos encontrados hasta la fecha -a partir de más de 6.700 pedacitos encontrados en la Sima de los Huesos-, es estudiar las fracturas en busca de información sobre cómo vivieron y cómo murieron esos homínidos.

Los investigadores revisaron minuciosamente los cráneos uno a uno en busca de indicios que pudieran explicar qué los llevó hasta el fondo del de la sima, un pozo vertical de 13 metros de profundidad, situado 30 metros bajo la superficie terrestre y a más de 500 metros de la entrada más cercana de la cueva kárstica que forma el yacimiento de Atapuerca. Fue el último de ellos, el Cr-17, el que ocultaba el crimen.

nvestigadores del Centro Mixto de Nohemi Sala, investigadora del Centro de Evolución y Comportamiento Humanos (España)

nvestigadores del Centro Mixto de Nohemi Sala, investigadora del Centro de Evolución y Comportamiento Humanos (España)

Un ‘CSI’ de la Prehistoria

«Hemos tenido muchísima suerte. Hallamos un cráneo con dos impactos cercanos y cuyos contornos de fractura coinciden en forma a la perfección», explica Nohemi Sala.

La clave no es que le falte un trozo de hueso. Es que cuando se golpea un cráneo que tiene carne, el hueso se comporta como un cuerpo elástico. Por eso se puede saber que el individuo recibió los golpes antes o justo después de la muerte», dice la investigadora.

El equipo científico sometió al cráneo a distintas pruebas habituales en la ciencia forense actual y en la paleontología como escáneres TAC o técnicas de reconstrucción virtual tridimensional. Es decir, crear un modelo digital en 3D del cráneo y de sus fracturas para obtener, por ejemplo, el contorno de las heridas, técnicas a las que estamos más acostumbrados por las series policiacas del tipo CSI que por las investigaciones científicas.

La investigadora, y coautora del trabajo, Ana Pantoja fue la responsable de la reconstrucción digital en 3D punto a punto.

– «Los dos impactos no sólo eran paralelos, cuando los vimos virtualmente nos quedamos sorprendidas… ¡eran iguales!», cuenta Sala.

Lo que no tienen manera de averiguar los investigadores es qué tipo de arma homicida causó las fracturas.

– «Fue un objeto de gran dureza, pero no podemos saber si era de roca, de madera…», dice Sala.

La Sima de los Huesos, uno de los más grandes descurbimientos arqueólogico del mundo, se encuentra en la Sierra de Atapuerca, España.

La Sima de los Huesos, uno de los más grandes descurbimientos arqueólogico del mundo, se encuentra en la Sierra de Atapuerca, España.

No en Atapuerca, pero sí hay documentadas herramientas de madera aproximadamente de estas cronologías en Alemania, en el yacimiento de la mina de Schöningen.

Pero existen otros datos que sí permiten pensar que los golpes -fuesen con lo que fuesen- ocurrieron antes de morir y que, además, fue lo que le causó la muerte al individuo.

– «Las fracturas se localizan en los sitios típicos de un enfrentamiento cara a cara, lo que nos lleva a pensar que estaba vivo», dice Sala.

Ambas fracturas en el hueso frontal tienen trayectorias distintas, fueron causadas por el mismo objeto duro y son muy cercanas una a la otra sin que haya otras roturas en el cráneo, de forma que la posibilidad de que fuese una caída queda descartada.

Además, los investigadores no han encontrado ninguna señal de cicatrización ni de recuperación del tejido óseo. Es decir, que los golpes fueron mortales. Fue un asesinato.

Los homínidos de la Gran Dolina de Atapuerca -Homo antecessor- ya habían mostrado a los investigadores a través de marcas en los huesos fósiles evidencias inequívocas de canibalismo, pero ocurrieron 400.000 años antes del asesinato de la Sima de los Huesos.

Según los investigadores, en este grupo el canibalismo está totalmente descartado.

SIMA ATAPUERCA INVESTIGADORES

El equipo de investigadores ya habia hallado el ADN humano más antiguo de la Historia en la Sima de los Huesos de Atapuerca (Foto: 20 minutos).

El origen del yacimiento

No obstante, tan importante o más que documentar el primer caso de asesinato de la historia de la Humanidad, son las conclusiones que este trabajo han permitido obtener al equipo de Atapuerca.

El yacimiento burgalés lleva 20 años siendo un referente mundial indiscutible para el estudio de la evolución humana. Pero en ese tiempo, nadie ha logrado descifrar el enigma que esconde la Sima de los Huesos, donde se acumulan los fósiles de 28 individuos del linaje de los neandertales de hace unos 430.000 años.

¿Cómo llegaron aquellos cuerpos al fondo de una sima de 13 metros de profundidad? Desde hace años, el equipo de investigación de Atapuerca liderado por Juan Luis Arsuaga, Eudald Carbonell y José María Bermúdez de Castro ha tratado de responder a esa pregunta. Y se han barajado diversas teorías, como que fueron arrastrados hasta allí por grandes carnívoros que los cazaron y los consumieron, que cayeron por accidente al fondo de la sima o que fueron empujados por alguna colada de barro que los acumuló en esa zona.

Se han realizado reconstrucciones virtuales en tres dimensiones del cráneo como las del CSI para analizar las fracturas y ver que se hicieron con el mismo arma

Trabajos previos del equipo de Atapuerca ya habían descartado la teoría del arrastre de cuerpos por parte de grandes animales comparando las marcas causadas por carnívoros actuales con las de la Sima de los Huesos.

– «No tenían nada que ver», dice Sala.

Las únicas teorías que aún no habían sido descartadas eran la de la caída accidental y la acumulación intencional de cadáveres», explica José María Bermúdez de Castro, codirector del yacimiento de Atapuerca.

ATAPUERCA ANCESTROS

¿El origen del cariño y la protección de los cadáveres de los seres queridos? (Foto: Internet).

Este trabajo descarta de alguna forma la caída accidental, porque el individuo Cr-17 fue asesinado y no tiene las fracturas que le hubiera provocado la caída desde una altura de 13 metros.

– «Lo único que nos queda es la acumulación de cuerpos. Estamos quizá ante el primer acto funerario de la historia. Como yo lo veo, este comportamiento complejo estaba ya presente en estos parientes de los neandertales hace más de 400.000 años», dice Sala.

Explica Bermúdez de Castro: «En la Sima de los Huesos el 70% de los individuos eran adolescentes o adultos jóvenes, al contrario que en un cementerio al uso, donde solemos encontrar personas mayores y algunos niños, es decir, los más débiles».

El perfil de mortalidad es catastrófico. No sabemos qué ocurrió para que se juntasen tantos cadáveres jóvenes, pero lo que está cada vez más claro es que hay una intencionalidad de agrupar los cuerpos», dice el investigador.

Es una hipótesis que no convence a los expertos internacionales, pero el hallazgo en la sima junto con los 28 individuos de una única herramienta de piedra, un hacha de roca roja perfectamente tallada y bautizada por los investigadores como Excalibur, trae a la mente una posible ofrenda ritual de objetos propia de los ritos funerarios de multitud de sociedades humanas.

Para Nohemi Sala, no se trata de un comportamiento único de Homo sapiens.

– «Esto tiene que ver con el cariño, con la protección de los cadáveres de los seres queridos», especula la autora.

Fuente:

http://www.elmundo.es/ciencia/2015/05/27/55660314ca4741e85b8b4591.html


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